Orar por enfermos NO es reiki

Captura de pantalla 2014-02-04 a la(s) 18.03.37Este año he conocido a dos personas en la calle que me han dicho que orar por enfermos es reiki, una práctica budista que enseña a poner manos en distintos puntos del cuerpo sobre enfermos para sanarlos. Les quiero contar la primera experiencia para aclarar que orar por enfermos NO ES REIKI.

La primera semana de enero estuve predicando en un congreso de jóvenes en Barcelona, y el último día del congreso salimos a la calle más o menos 50 jóvenes para predicar la cruz y orar por enfermos. Mi amigo Eric estaba hablando con un hombre, quien en algún momento de la conversación dijo algo así como “tengo que ver para creer” refiriéndose a su ateismo (hasta ese momento no habíamos dicho nada de que orábamos por enfermos).

Pasados más o menos 20 minutos nos ibamos a despedir de él cuando le preguntamos si de casualidad tenía algún dolor físico en el cuerpo. Nos dijo que había tenido un accidente en el trabajo y tenía varios meses con dolor en el hombro. Le preguntamos si nos dejaba orar por él y entonces me dijo: “Claro, eso que llamas orar por enfermos en realidad es reiki, cuando impones tus manos para sanar.”

Cuando escuché el comentario del hombre me enfadé muchísimo y le dije: Orar por enfermos no es reiki. Aunque Cristo nos enseñó que pusiéramos las manos sobre los enfermos para sanarlos, Cristo también sanó de muchas otras maneras, no solo poniendo manos sobre enfermos, sino de muchas otras formas, porque Cristo sana de la manera que Él quiere.. puede hacer lo que le de la gana porque Él es Dios, así que no voy a poner mis manos sobre ti, solamente voy a decir la palabra.”

Después de que oramos por el hombre su hombro fue completamente sano y el hombre sorprendido dijo: “¡Esto es de Dios! Ya no me duele! Tenéis que orar por mi cuñada y hablar con mi amigo que es ateo. Tengo que pensar en todo lo que me habéis dicho antes porque esto me hace plantearme de nuevo todas las cosas.”

Esa experiencia me sirvió para recordar que no se trata de una técnica ni de un método, sino del poder y amor de Cristo. No se trata de poner manos o decir una palabra, sino de entender que Cristo es el autor de salvación, y que Él sana de la manera que Él quiere, que todo el poder es suyo y que no podremos nunca meter a Dios en un cajón. Él nos ha dado poder y autoridad para sanar en Su Nombre, se trata del nombre más poderoso y glorioso, del que llevó nuestro dolor y enfermedad en la cruz. Te animo a que sigas orando por enfermos y que tu fe crezca más y más en el nombre de Cristo.

Cuatro hombres bajo la lluvia

ImagenEsta tarde estaba en casa mientras veía la lluvia por la ventana. Pensaba en lo cómodo que me encontraba y daba gracias a Dios por tener un techo y un lugar caliente donde pasar la tarde. Sin embargo, algo en mi corazón me decía que debía salir a la calle y compartir el mensaje de la cruz.

Le pregunté a Brittney si le apetecía salir a orar por personas en la calle y aunque ni ella ni yo parecíamos muy entusiasmados con la idea de salir bajo la lluvia, sabíamos que Dios no nos ha llamado a la comodidad sino a obedecerle, así que nos pusimos a orar y le preguntamos al Espíritu Santo que nos mostrara qué quería hacer.

Mis hombros comenzaron a sentir dolor y ese dolor bajó hasta mi brazo derecho. Sabía que el Espíritu Santo nos estaba mostrando que debíamos orar por alguien que tenía problemas en sus hombros y en su brazo derecho. Lo escribí en una libreta y fuimos a una plaza que está a unas calles de nuestra casa, ya que sentíamos que ese era el lugar.

Cuando llegamos casi no había personas. Bajo la lluvia la calle estaba practicamente vacía, pero vimos un grupo de cuatro hombres bajo el techo de un edificio. Nos acercamos a ellos y les preguntamos:

Disculpen, de casualidad ninguno de vosotros tenéis dolor físico en vuestros cuerpos?

Uno de los hombres me miró fijamente, sorprendido, y dijo:
– Sí, yo.
– ¿Qué es lo que te duele? – le pregunté
– El brazo – respondió
– De casualidad es el brazo derecho?
– Sí, el brazo derecho, y los hombros. Tuve un accidente hace dos meses y desde entonces no puedo levantar el brazo derecho.
No te lo vas a creer, pero hace un momento estabamos en nuestra casa y sentimos que debíamos venir aquí, y Dios nos mostró que debíamos orar por alguien con problema en los hombros y en el brazo derecho, y lo anotamos en esta libreta, mira lo que dice aquí – y le mostré la libreta donde había escrito su problema.
¡Soy yo! – respondió el hombre entusiasmado mientras sus amigos estaban boquiabiertos.

Oramos por él y el dolor le bajó aunque solo poco. Le pregunté si él creía en Dios y me dijo que sí, que asistía a una iglesia pero que tenía problemas con el alcohol. Comenzamos a hablar con otro de sus amigos y nos dimos cuenta de que, aunque asistían a una iglesia cristiana, vivían en pecado y aún no habían escuchado el mensaje de la cruz, así que decidí compartirle a los cuatro el mensaje de la cruz mientras llovía. Les hablé del terrible problema de nuestro pecado y de la eternidad en el infierno. Uno de sus amigos dijo que le preocupaba ir al infierno pero que no estaba seguro de poder dar ese paso de entregar todo a Cristo, me dijo que no se sentía “capacitado”.

Le explique que nunca nadie está capacitado para entregar todo a Cristo, que nosotros no somos capaces de arreglar nuestro corazón ni de quitar el pecado de nuestra vida, pero que a través de la fe en Jesús podemos reconciliarnos con Dios.

Les expliqué como Cristo perdona nuestros pecados y cómo por sus llagas fuimos sanados. También le pregunté al hombre del brazo derecho si me dejaba volver a orar por él. Me dijo que sí. Oramos más o menos cuatro veces y el dolor fue descendiendo más y más y podía levantar el brazo más y más. Estabamos llenos de gozo.

Los hombres con los que hablamos asisten a su iglesia local tres veces a la semana, pero aún no habían escuchado el mensaje de arrepentimiento de pecados y fe en Jesús. Fueron cautivados por el amor de Dios al ver cómo nos había enviado a ellos una tarde lluviosa de invierno. Y Brittney y yo estamos completamente sorprendidos de la bondad de Dios y de cómo Él nos usa cuando decidimos morir a nuestra comodidad.

¿Qué pasaría si cada cristiano saliera una sola tarde a la semana por las calles de su barrio y compartiera el mensaje de la cruz? Quizá la eternidad de miles de personas cambiaría.

 

Dios es mi Sanador

SANADORLes quiero compartir un testimonio que una conocida que vive en EEUU publicó la semana pasada en su perfil de Facebook (y me ha dado permiso de traducirlo a español y publicarlo). Leer su testimonio me retó a ser más obediente a lo que Dios nos pide y me recuerda el gran amor y poder que tiene Cristo para sanar nuestras enfermedades. Él llevó nuestro dolor y enfermedad en la cruz y su anhelo es traer sanidad a todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo. Disfrutad con su testimonio:

Hace unos cinco años me di cuenta que tenía un bulto en la espalda que era bastante grande. Los médicos dijeron que era un tumor y que tenían que extirparlo quirúrgicamente. Gracias a Dios no era canceroso, pero se había extendido a lo largo de toda la espalda.  Para no aburrirlos con todos los detalles, sólo voy a decir que tuve que ir al médico cada día durante dos meses hasta que mi tumor fue sanado. Mi espalda ha estado bien hasta el año pasado, cuando me di cuenta que había un bulto justo encima de mi vieja cicatriz, el bulto tenía el tamaño más o menos de una pelota de tenis. Fui al médico hace un mes y después de examinarlo me dijo que parecía que tenía otro tumor justo debajo de mi cicatriz. La doctora me dijo que el bulto era bastante grande y que necesitaría una cirugía. Me dio cita para ir con el cirujano que me operó la última vez. La cita era durante las vacaciones de Acción de Gracias y la operación la tendría durante las vacaciones de Navidad.

Sabía que mi último tumor no era canceroso, pero me preocupaba que estos últimos fueran tumores y que necesitara tener cirugía otra vez.  La semana pasada asistí a una reunión donde oraban por enfermos. Había muchas personas que daban testimonio de lo que Dios había hecho en su vida y dijeron que orarían por los que estuvieran enfermos al final de la reunión. La verdad es que no me gusta nada pedir ayuda a la gente, incluso pedir oración, aunque sé que es algo que Dios está tratando en mi vida y me está enseñando a hacerlo más.  Durante la reunión yo sabía que Dios quería que pidiera oración por sanidad para mi espalda.  No quería pasar al frente para que oraran por mí, así que le pregunté a mi líder de discipulado que estaba sentada junta a mí si podía orar por mí y lo hizo.

No sentí que nada hubiera cambiado en mi espalda. A lo largo del día y los días siguientes, fui comprobando que el bulto de mi espalda iba reduciendo bastante. Ayer por la noche volví a mirar mi espalda y no había prácticamente nada.

Fui al cirujano para ver qué es lo que me decía él. Cuando entré al consultorio revisó mi espalda y parecía confundido. El cirujano me dijo que el informe que recibió de mi médico afirmaba que tenía un bulto bastante grande, pero que al revisar mi espalda no sentía nada!

Le dije al cirujano y a sus dos ayudantes que habían orado por mi la semana pasada y que Dios me había sanado!!!

 Estoy tan contenta de haber obedecido a Dios y pedir ayuda de otras personas. Muchas gracias a mi líder de discipulado por haber sido obediente y haber orado por mí. Estoy completamente sana y no necesitaré cirugía! Gloria a Dios!!!! Él es mi Sanador!

 

Por amor a Burgos

Este fin de semana estuve en Burgos, una de las ciudades más emblemáticas en España por el avivamiento que experimentó durante los años 70 en el famoso “movimiento de Jesús” (Jesus Movement).  Cuarenta años después, alrededor de 150 jóvenes cristianos fueron convocados en la segunda edición de Origen. En la tarde del sábado nos dividimos en diferentes equipos y fuimos hacia el centro de la ciudad para levantar el nombre de Cristo.

En mi equipo habíamos 5 personas y antes de salir del local le preguntamos al Espíritu Santo que nos mostrara a dónde ir exactamente y con quién debíamos hablar.  Es probable que muchos de los que leéis mi blog penséis que esto es algo raro, pero el Salmo 139 dice que Dios sabe todas las cosas…  Él sabe lo que vamos a decir antes que lo digamos, Él conoce nuestros pensamientos aún desde lejos..   Dios sabe dónde están las personas con las que debemos hablar, cómo van vestidas, cómo se llaman y la situación específica en la que se encuentran. Él simplemente lo sabe todo.

Esta fue la lista de cosas que percibimos y escribimos en nuestro teléfono para no olvidarlo y para mostrarlo a las personas cuando las encontraramos: chaqueta verde, Carmina, fuente, bolso negro, bombilla, gafas, logotipo zona Wifi, pendientes redondos, pinturas de colores pastel (tipo Crayola), Isaac, persona sentada en un banco, lluvia, catedral, paraguas, pingüino, talón derecho, dolor de espalda y accidente de coche.

La lista en sí misma parece ilógica y sin sentido, lo interesante fue que Dios nos dio dos nombres de personas: Carmina e Isaac. Nos mostró aspectos de vestimenta: chaqueta verde, bolso negro, pendientes redondos, gafas. Nos mostró objetos interesantes: fuente, pinturas, lluvia, paraguas, pingüino, catedral y logotipo zona Wifi. No estaba lloviendo así que lo de la lluvia pensamos que no tenía mucho sentido, pero aún así lo anotamos.

Comenzamos a caminar hacia la catedral de Burgos siguiendo la indicación de la palabra catedral. En el camino deteníamos a todas las personas que veíamos con chaqueta verde pero ninguna quería hablar con nosotros.  Lo interesante ocurrió cuando vimos una fuente, había una plaza y algunas chicas sentadas en un banco. Comenzamos a hablar con ellas y una nos dijo que ella iría al cielo, después de comenzar a hablarle sobre los mandamientos de Dios nos dijo que había quebrantado todos y que iría al infierno. No quizo hablar más con nosotros así que continuamos caminando. Entonces vimos un escaparate con un cartel de pingüinos, sabíamos que estabamos recorriendo el camino que Dios nos había indicado. Pocos metros después llegamos a una plaza llamada Alonso Martínez y vimos una tienda donde vendían pinturas tipo Crayola y entonces un objeto llamó nuestra atención: una fuente donde una señora sujetaba un paragüas y del paragüas caía lluvia. Encontré esta foto en google para que podáis verlo:54166986

Sabíamos que no era casualidad y decidimos quedarnos allí. Comenzamos a hablar con algunas personas pero todos nos rechazaban. Entonces Marcos, uno de los chicos del grupo, me dijo emocionado: mira, en aquel bar hay una señora sentada en un banco, tiene chaqueta verde y bolso negro, está tomando café con una amiga. Normalmente nunca me acerco a hablar con personas que están comiendo o tomando algo en un bar, pero la descripción de todo coincidía con lo que Dios nos había mostrado, así que nos acercamos a ella y nos presentamos. Entonces nos dijo que ella no era cristiana y que no quería saber nada de nosotros los cristianos. Le dijimos que esto no era casualidad y le mostramos la lista, explicando que Dios nos había mostrado este lugar. Entonces le preguntamos si el nombre de Carmina significaba algo para ella y nos dijo que no, y le dijimos: ¿Y el nombre Isaac? Entonces ella como la otra mujer dijeron al mismo tiempo: Isaac sí, es el nombre de nuestro padre y de nuestro hermano.  Estaban sorprendidas y nosotros también. No podía ser coincidencia y lo sabían. Les preguntamos si nos dejaban orar por su padre y nos dijeron que sí. Después de orar por él le dije a esta mujer que aunque ella no creía en Dios, Él sabía quien era y pensaba en ella, que Dios la tenía en su corazón. Sus ojos se abrieron. Entonces comencé a explicarle sobre el pecado, sobre cómo vivimos en rebeldía delante de Dios y que el único que puede reconciliarnos con Dios es Cristo. La presencia de Dios era tan tangible. Mi corazón palpitaba a mil por hora. Su hermana era católica y le dijo que todo lo que decíamos era cierto. Cuando termiamos de hablarle del mensaje de la cruz se fueron, estaban muy nerviosas y salieron del bar.

En esa misma plaza vimos a un hombre cojeando, tenía problema con el talón porque le habían atropellado (accidente de coche), no quizo que oraráramos por él porque estaba recibiendo dinero por el accidente y no quería perderlo. Me hizo pensar en cómo el amor al dinero puede ser más fuerte que querer ser sanados, una realidad muy dura.

Continuamos caminando hacia la plaza mayor y entonces todos los demás jóvenes estaban ahí para tener un tiempo de evangelismo con todos, lo fuerte era que predicamos justo debajo de la única farola (bombilla) en toda la plaza que tenía un cartel de señal de wifi.  Algunos jóvenes dieron su testimonio y luego prediqué (podéis ver la foto) 486627_10151468736173618_1092544638_n. Después de predicar comenzamos a hablar con varias personas. Mi sorpresa fue encontrarme a una mujer con unas gafas muy grandes, con chaqueta verde y bolso negro.  Le pregunté como se llamaba y me quede helado cuando me contestó: Carmina.  Le mostré la lista pero tenía un corazón muy duro, me dijo que no creía en el Dios del que hablábamos y que solo creía en ella misma. Me sentí muy triste del rechazo, pero sé que algo en ella tuvo que ser impactado. Cuando terminé de hablar con Carmina me presentaron a un chico que le dolía la espalda, le pregunté cuánto le dolía del 1 al 10 y me dijo que un 7, que llevaba mucho tiempo con dolor. Entonces declaré sanidad sobre su espalda en el nombre de Jesús. El dolor le bajó a un 2. Le dije que le diera gracias a Cristo por lo que acababa de hacer y que volvería a orar para que el dolor se fuera por completo. Me dijo que no sabía cómo dar gracias, entonces le dije, si alguien te da un regalo se lo agradeces, Cristo te acaba de hacer un regalo, así que dale las gracias. Entonces el chico comenzó a decirle a Cristo que estaba agradecido. Volví a orar por él y el dolor se le fue completamente. Volvimos a orar agradeciéndole a Cristo lo que había hecho!!

Literalmente estaba en las nubes. El reino de los cielos se había acercado a Burgos y Dios nos estaba permitiendo ver cosas que ojo no ha visto antes. Esto me hace pensar en cuán importante es ser guiados por Dios en cada cosa. Necesitamos escuchar Su voz.  Sé que veremos cosas mayores, sé que nuestra fe está siendo entrenada y va aumentando poco a poco, sé que Dios está levantando una generación de jóvenes que mueren a su comodidad y que están dispuestos a predicar la cruz y sanar enfermos.  Te animo a que te atrevas a orar por otros, a confrontar a la gente con su pecado, a mostrarles la compasión del Padre y mostrarles la gracia que solo ofrece el Rey Jesús.

Cuando decidimos escuchar Su voz

Cristo sana Hace una semana estaba en el local de Ontheredbox pensando en lo cansado que estaba y en lo poco que me apetecía bajar a la calle a predicar. Desde hace tiempo decidí que cuando me comprometo a algo tengo que hacerlo aunque no tenga ganas, pero no quería bajar a la calle con una actitud de desanimo. Aún quedaban 15 minutos antes de ir a la Puerta del Sol así que me acerque con Brittney y mi amigo Ramón y les di un folio blanco a cada uno, entonces les dije: Escriban diez cosas que escuchen del Espíritu Santo, cualquier cosa que les venga a la mente o en su espíritu, escríbanlo en el folio, pero mínimo diez cosas.

Yo también comencé a escribir y a forzarme a escuchar al Espíritu Santo, sé que suena raro la palabra “forzarnos a escuchar” pero creo que Dios siempre quiere hablarnos y somos nosotros los que estamos desconectados con nuestra rutina diaria, por eso es importante obligarnos a tener un momento donde nos concentramos en escuchar la voz de Dios.

Cuando terminamos de escribir lo que pensábamos que el Espíritu Santo nos decía nos sorprendíamos de que teníamos algunas cosas en común en nuestras listas: color amarillo, dolor de espinillas y rodillas y persona con muletas. Ver que había algunos elementos que coincidían nos llenó de fe, sabíamos que Dios nos estaba mostrando lo que quería hacer en la Puerta del Sol.

Cuando bajamos a la calle vimos a un hombre “vendeoro” que tiene un chaleco amarillo fosforito, como era la única persona vestida de amarillo llamó mi atención y le pregunté si tenía problema con las rodillas y nos dijo sorprendido que tenía más de un año con dolor. Oramos por él y comenzó a sonreír, diciéndonos que estaba experimentando calor y que el dolor de la rodilla derecha se le estaba yendo. Ayer el mismo hombre contactó con Brittney y le dijo: quiero hablar con tus amigos, porque cuando oraron por mi sus vibraciones sanaron mi rodilla derecha, ahora quiero que oren por mi otra rodilla. ¡Qué bueno es Dios!

La historia no termina ahí, después de orar por nuestro amigo vendeoro fuimos hacia el centro de la plaza, entonces Ramón me dijo: Mau, mira, ahí está un chico con muletas. Para nuestra sorpresa el chico tenía unos auriculares enormes de color amarillo. Nos acercamos a él y le preguntamos si le dolía algo en ese momento, nos dijo que sí, que tenía mucho dolor y le preguntamos si nos dejaba orar por él. Enseguida nos dijo que él no creía en Dios y que no quería recibir oración, entonces le dijimos que le habíamos preguntado a Dios que nos dijera por quien orar y le enseñamos la lista que habíamos escrito, quedó muy impresionado y aceptó que oráramos por él. Cuando terminamos de orar le pedimos que hiciera algún movimiento que antes le causara mucho dolor, comenzó a maravillarse de que el dolor se había ido, comenzó a reir de gozo en la Puerta del Sol y comenzó a caminar sin las muletas! Entonces muy nervioso nos dijo que se tenía que ir. Yo le dije que lo acompañaba a donde hiciera falta pero quería seguir hablando con él. Me dijo que tenía que coger el tren e ir hacia Alcalá de Henares, entonces le dije que lo acompañaba hasta la vía del tren. Todo ese tiempo que estuve con él caminó sin las muletas, yo estaba con el corazón palpitando a mil por hora pero sabía que tenía que hablarle de la cruz y que solo Cristo podía pagar sus pecados, así que comencé a hacerlo. Cuando le dije que qué pensaría de una persona inocente que recibiera el castigo que él merecía por haber pecado me dijo: no se lo merecería. Entonces le dije, hay alguien que ya lo hizo, ¿sabes quién es? Y me respondió: Jesús. Entonces comencé a explicarle arrepentimiento y fe en Cristo. También le dije que quería seguir en contacto con él a través de facebook, para mi sorpresa y para su sorpresa, nos dimos cuenta que teníamos dos amigos en común, esos dos amigos son cristianos también y se conocen desde hace 8 años. Mi corazón se conmovió cuando lo supe, me di cuenta que Dios tiene planes que desconocemos y que hará todo lo posible por rescatar un alma. Nuestro amigo en común contactó con él y la próxima semana van a quedar para hablar, este chico le dijo que nunca había experimentado nada similar a lo que le sucedió en Puerta del Sol.

Con todo esto quiero decirte que no dejes que el desanimo sea una excusa, dejate usar por Dios, escucha al Espíritu Santo y déjate guiar por Él. Cosas maravillosas ocurren cuando obedecemos Su voz!!!

¿Qué pasa cuando los enfermos no sanan?

Desde que comenzamos a salir a la calle a orar por enfermos han sucedido cosas impresionantes: nuestra fe ha incrementado, nuestro amor por la gente se ha hecho más evidente y nuestra relación con Dios se ha hecho más firme.. Pero al mismo tiempo hemos tenido que responder a la siguiente pregunta: ¿qué pasa cuando los enfermos no sanan?

Me ha costado varias semanas responder esta pregunta, no porque no sepa la teoría, sino porque cuando ves que algunos sanan y otros no, inmediatamente vienen preguntas cómo: ¿qué estoy haciendo mal?

Estuve meditando mucho en esta pregunta y Dios me contestó con otra pregunta: ¿Cuando predicas en la calle, todas las personas se arrepienten? La respuesta es: no. Pero sería una tontería pensar en dejar de predicar porque la gente no se arrepiente. Todo lo contrario, seguimos predicando para que más personas tengan la oportunidad de poner su fe en Cristo y dejar atrás sus pecados.

Lo mismo ocurre con sanar enfermos. No porque algunas personas no sean sanadas vamos a dejar de orar por los enfermos. Todo lo contrario, vamos a seguir orando porque entre más oremos por enfermos, más enfermos sanarán, y mientras lo hacemos, Dios nos enseñará a ser más eficaces.

El reino de Dios siempre viene en forma de semilla, esto significa que no vemos el árbol de golpe, sino vemos la semilla crecer poco a poco. Si somos fieles en lo poco, Dios nos pondrá sobre más. Si seguimos obedeciendo el mandato de sanar enfermos, Dios nos va a respaldar. Es el mismo principio que hemos visto con predicar en la calle. Al principio lo hacíamos y veíamos muy pocos resultados y mucha oposición, pero fuimos fieles y no nos rendimos. Mientras salíamos más y más a la calle para predicar, más ibamos aprendiendo en el camino y Dios nos iba enseñando más.

Cuando los enfermos no sanan no le echamos la culpa a Dios ni le atribuimos a Su voluntad que la persona siga enferma. A veces tenemos que orar unas 3 o 4 veces por una persona antes de que el dolor o la enfermedad se vayan. A veces aún después de orar una y otra vez no sucede nada. Pero eso no es razón para rendirnos.

Te animo a que sigas perseverando. Como dice Bill Johnson, nuestro único estandar es Jesús, y la biblia dice que sí es posible ser como Él, así que a por todo!

Pregunta: ¿Te has sentido decepcionado al orar por alguien y no ver ningún resultado?

 

Persevera

Ayer en la noche fue uno de esos martes gloriosos donde vimos a Dios moverse de una manera muy especial. Algo que aprendimos fue a perseverar. Durante el tiempo de oración Dios nos dio la visión de tres flores diferentes, con lo cual fuimos hacia una floristería cerca de nuestro local. Al llegar a la floristería vimos a un chico y nos acercamos a él. Pudimos retarlo a arrepentirse y a poner su confianza en Cristo. Nos dijo que nunca nadie le había explicado el mensaje de Jesús tan claro y tan directo: dejar atrás todo su pecado y vivir para Jesús cada día de su vida.

Después de hablar con él fuimos hacia otra floristería y algo curioso ocurrió. Elena, una de las chicas de mi equipo, comenzó a tener un dolor muy específico en el brazo izquierdo. Decidimos detenernos ya que cuando el Espíritu Santo nos muestra un dolor específico es porque quiere que oremos por alguien que tiene un dolor similar. Comenzamos a preguntar a todas las personas que caminaban por ahí si les dolía esa parte del brazo. Más o menos 10 personas nos dijeron que no y se reían de nosotros. Pudimos habernos desilusionado e irnos, pero decidimos perseverar. Elena tenía la impresión de que se trataba de un hombre y no de una mujer, así que comenzamos a preguntar a los hombres que pasaban a nuestro lado. Seguimos persistiendo.

Quizá habían pasado unos 10 minutos cuando a lo lejos vimos a un hombre. Cuando le hicimos la misma pregunta que a los demás estaba sorprendido de que supieramos que tenía un dolor en esa parte específica del brazo izquierdo. Ese dolor se producía cuando movía la cabeza de izquierda a derecha. Le preguntamos si podíamos orar por él y accedió. ¡Fue sanado completamente! Yo comenzé a dar gloria a Dios en la calle y para mi sorpresa este hombre también comenzó a glorificar a Dios en la calle!

Sabemos que lo más importante es la eternidad de las personas, así que comenzamos a hablarle sobre su relación con Dios, su eternidad y la realidad del pecado que nos hace enemigos de Dios. Bajó una convicción de pecado sobre este hombre. Le explicamos la necesidad de arrepentimiento y poner su fe en Cristo. Su mirada era de asombro. Le dimos el contacto de Ontheredbox para cuando quisiera encontrarnos otra vez.

Dios quiere revelarse a los españoles de una manera real y genuina. No te desanimes cuando no veas respuesta inmediata, sigue perseverando en la palabra que Dios te ha dado! Si nosotros nos hubiéramos desanimado al no ver respuesta inmediata no habríamos visto a Dios moverse de la manera que lo hizo.

Pregunta: ¿Puedes pensar en ejemplos de hombres y mujeres que perseveraron y no se rindieron al no ver una respuesta inmediata de parte de Dios?