Abrir brecha

Juan el Bautista era hijo de Zacarías, un sacerdote reconocido. Todo el pueblo conocía a su familia y les respetaban. Se podría decir que tenía su futuro asegurado siguiendo los pasos de su padre. Sin mucho esfuerzo se pudo haber hecho un nombre dentro de la misma sinagoga dónde trabajaba su padre y el pueblo le habría escuchado de buena gana. Pero ese no era el llamado de su vida. Dios había llamado a Juan el Bautista para ser una voz que clama en el desierto y prepararle camino. Eso implicaba renunciar a su comodidad y a un futuro “asegurado”; construir dónde nadie había construido antes.

Juan el Bautista estuvo dispuesto a salir de las paredes de la sinagoga y adentrarse en el desierto para comenzar algo completamente nuevo y abrir brecha al Salvador del mundo. Clamar en el desierto definitivamente no era igual de cómodo ni fácil que predicar dentro de la sinagoga, pero era la única forma de cumplir su misión en la tierra.

Renunciar a lo “fácil” no es una tarea que todo el mundo esté dispuesto a hacer. Requiere mucho valor, coraje y sobretodo tener bien claras las prioridades de tu vida. Juan no buscaba asegurarse su futuro sino cumplir el llamado de Dios en su vida. Juan el Bautista invirtió su tiempo en cosas eternas y preparó el camino para el hombre más importante de toda la historia.

Pregunta: ¿Estamos dispuestos a cumplir el llamado de Dios en nuestra vida aunque esto implique renunciar a nuestra comodidad?