La cosecha se acerca a Turquía

turquia1A pocas semanas de terminar nuestro tiempo en Turquía, hoy he tenido un encuentro muy especial con Ahmet (nombre en clave), un hombre que entró al local de la iglesia durante nuestra reunión semanal de alabanza. Esto es un resumen de lo que me ha dicho:

Cuando nací me hicieron musulmán, pero yo nunca elegí serlo. El Islam nos enseña que tenemos libertad para elegir cualquier creencia, pero si decides ser cristiano te matan. Yo no quiero seguir a Alah solo porque me enseñan a tenerle miedo. Yo quiero seguir a Dios porque verdaderamente le amo. Trabajo en las fuerzas aéreas y entrar en una iglesia cristiana podría significar perder mi trabajo, pero después de mucho tiempo de pensarlo, he decidido que no me importaría perder mi trabajo si conozco al Dios verdadero. Quiero conocer a Dios de verdad.  Sigue leyendo

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Orando en la Fnac

fnacAyer fue un día muy interesante, de esos donde la paciencia es probada desde que te levantas. Por la mañana fui al banco y un tramite que normalmente tarda 5 minutos tardó casi una hora. Perdí el autobús un par de veces y el metro tres.

Por la tarde tenía que estar en la Sala de Oración a las 17:00h, así que como tenía que ir al centro, aproveché para llevar un ordenador al servicio técnico de la Fnac (una tienda de aparatos electrónicos, música, etc..) que se encuentra a unos minutos caminando de la Sala de Oración. Llegué a la Fnac a las 16:40 más o menos y Daniel, el chico encargado del servicio técnico, me dijo que tardaría 15 minutos en arreglar mi ordenador, por lo cual decidí dejar el ordenador y tomar un café mientras esperaba a que lo arreglasen.

Para mi sorpresa, cuando fui a recoger mi ordenador, Daniel me dijo que estaba dando otros problemas y que tardaría un poco más.  El tiempo comenzó a pasar.. 20 minutos más, 30 minutos.. 1 hora.. yo estaba muy nervioso (aunque había avisado a la Sala de Oración que llegaría tarde), pero de repente pensé que no era casualidad que todo estuviera tardando más de lo normal y que seguramente Dios querría hacer algo.  Sigue leyendo

La generación sin nombre

vocesqueclamanLa fama de Juan el Bautista se había divulgado por toda la región y los judíos querían saber quién era el hombre que estaba sacudiendo la consciencia de las personas con el mensaje de arrepentimiento;  así que enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen.

Lo primero que hizo Juan el Bautista al verles fue decirles que él no era el Cristo que el pueblo estaba esperando. Pero los judíos no se conformaron con esa respuesta porque querían ponerle un título, un cargo, una posición.. entonces le preguntaron: ¿Eres tú Elías? Juan respondió: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y Juan volvió a responder: No. Le dijeron: ¿Pues quien eres?.. ¿Qué dices de ti mismo?  Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto. Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.

A los sacerdotes y levitas que habían ido a hablar con Juan no les gustó esa respuesta, y le dijeron que por qué estaba bautizando si él no era el Cristo, ni Elías ni el profeta.

La misión de Juan el Bautista no era tener un título sino preparar el camino para que Jesús fuera levantado y las personas fueran atraídas a Él.  Una voz sin nombre dispuesta a clamar en el lugar de mayor incomodidad: el desierto.

Creo que la generación que Dios está levantando hoy en día es una generación con el mismo corazón que Juan el Bautista, una generación que no se interesa por títulos ni posiciones, sino por ser la voz que clama en sus ciudades, en sus lugares de trabajo, en las calles y plazas.. una generación anónima pero con una voz que no se calla llena del poder del Espíritu Santo.

No podremos ver el reino de Jesús establecido en nuestros países si esperamos a que el evangelista conocido venga a un estadio a predicar..  no se trata de un hombre predicando en un estadio sino de una iglesia que clama en las calles, de cada uno de nosotros siendo voces y luz que alumbra nuestro alrededor.

Cuatro hombres bajo la lluvia

ImagenEsta tarde estaba en casa mientras veía la lluvia por la ventana. Pensaba en lo cómodo que me encontraba y daba gracias a Dios por tener un techo y un lugar caliente donde pasar la tarde. Sin embargo, algo en mi corazón me decía que debía salir a la calle y compartir el mensaje de la cruz.

Le pregunté a Brittney si le apetecía salir a orar por personas en la calle y aunque ni ella ni yo parecíamos muy entusiasmados con la idea de salir bajo la lluvia, sabíamos que Dios no nos ha llamado a la comodidad sino a obedecerle, así que nos pusimos a orar y le preguntamos al Espíritu Santo que nos mostrara qué quería hacer.

Mis hombros comenzaron a sentir dolor y ese dolor bajó hasta mi brazo derecho. Sabía que el Espíritu Santo nos estaba mostrando que debíamos orar por alguien que tenía problemas en sus hombros y en su brazo derecho. Lo escribí en una libreta y fuimos a una plaza que está a unas calles de nuestra casa, ya que sentíamos que ese era el lugar.

Cuando llegamos casi no había personas. Bajo la lluvia la calle estaba practicamente vacía, pero vimos un grupo de cuatro hombres bajo el techo de un edificio. Nos acercamos a ellos y les preguntamos:

Disculpen, de casualidad ninguno de vosotros tenéis dolor físico en vuestros cuerpos?

Uno de los hombres me miró fijamente, sorprendido, y dijo:
– Sí, yo.
– ¿Qué es lo que te duele? – le pregunté
– El brazo – respondió
– De casualidad es el brazo derecho?
– Sí, el brazo derecho, y los hombros. Tuve un accidente hace dos meses y desde entonces no puedo levantar el brazo derecho.
No te lo vas a creer, pero hace un momento estabamos en nuestra casa y sentimos que debíamos venir aquí, y Dios nos mostró que debíamos orar por alguien con problema en los hombros y en el brazo derecho, y lo anotamos en esta libreta, mira lo que dice aquí – y le mostré la libreta donde había escrito su problema.
¡Soy yo! – respondió el hombre entusiasmado mientras sus amigos estaban boquiabiertos.

Oramos por él y el dolor le bajó aunque solo poco. Le pregunté si él creía en Dios y me dijo que sí, que asistía a una iglesia pero que tenía problemas con el alcohol. Comenzamos a hablar con otro de sus amigos y nos dimos cuenta de que, aunque asistían a una iglesia cristiana, vivían en pecado y aún no habían escuchado el mensaje de la cruz, así que decidí compartirle a los cuatro el mensaje de la cruz mientras llovía. Les hablé del terrible problema de nuestro pecado y de la eternidad en el infierno. Uno de sus amigos dijo que le preocupaba ir al infierno pero que no estaba seguro de poder dar ese paso de entregar todo a Cristo, me dijo que no se sentía “capacitado”.

Le explique que nunca nadie está capacitado para entregar todo a Cristo, que nosotros no somos capaces de arreglar nuestro corazón ni de quitar el pecado de nuestra vida, pero que a través de la fe en Jesús podemos reconciliarnos con Dios.

Les expliqué como Cristo perdona nuestros pecados y cómo por sus llagas fuimos sanados. También le pregunté al hombre del brazo derecho si me dejaba volver a orar por él. Me dijo que sí. Oramos más o menos cuatro veces y el dolor fue descendiendo más y más y podía levantar el brazo más y más. Estabamos llenos de gozo.

Los hombres con los que hablamos asisten a su iglesia local tres veces a la semana, pero aún no habían escuchado el mensaje de arrepentimiento de pecados y fe en Jesús. Fueron cautivados por el amor de Dios al ver cómo nos había enviado a ellos una tarde lluviosa de invierno. Y Brittney y yo estamos completamente sorprendidos de la bondad de Dios y de cómo Él nos usa cuando decidimos morir a nuestra comodidad.

¿Qué pasaría si cada cristiano saliera una sola tarde a la semana por las calles de su barrio y compartiera el mensaje de la cruz? Quizá la eternidad de miles de personas cambiaría.

 

Os estáis riendo porque sabíais que iba a ser sanado, verdad?

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Después de tres semanas fuera de Madrid, hoy por fin pude ir a la reunión de Ignition (el grupo de jóvenes de Amistad Cristiana). A diferencia de otras reuniones hoy convocamos una reunión de oración 45 minutos antes de que comenzara nuestra reunión para orar e interceder por lo que Dios quería hacer esta tarde. Estuvimos orando por varias cosas pero el Espíritu Santo puso muy fuerte orar por personas no creyentes que vinieran a nuestra reunión. También le dimos gracias a Dios por los milagros que veríamos esta noche.

Comenzamos nuestra reunión a las 19:45h y la presencia del Espíritu Santo era muy palpable.  Nos habíamos reunido 52 universitarios de Madrid para alabar y estudiar juntos la Biblia y después salir a recorrer las calles de nuestro barrio. Antes de salir a la calle le preguntamos al Espíritu Santo que nos mostrara que quería hacer y esta fue algunas de las cosas que nos mostro: rodilla izquierda, azúcar, sal, barra de pan, edificio naranja con puerta negra y agencia de viajes.

Nos dividimos en equipos de 4 personas y comenzamos a recorrer nuestro barrio. Yo me dirigí con mi equipo hacia la agencia de viajes que conocía y mientras caminábamos intentábamos hablar con las personas que estaban caminando. Nos rechazaron mas o menos 8 personas.. Una mujer con la que hablamos nos dijo que tenía mucho dolor de espalda pero no quiso que oráramos por ella.. me sentía algo frustrado pero tenía la esperanza de ver la bondad de Dios. Seguimos caminando un poco más y uno de los chicos de mi equipo me dijo: Mira, ahí está el edificio naranja con la puerta negra. No me lo podía creer, era el único edificio de ese color que había visto en el barrio.. nos acercamos hasta ahí y comenzamos a hablar con las personas que caminaban frente al portal.  Entonces vi una cafetería que se llamaba “Dulce y Salado” y recordé que alguien en el grupo dijo que había visto “azúcar y sal”. Mi corazón comenzó a palpitar.. fui corriendo hasta la cafetería y en la ventana había una barra de pan. Sabía que Dios había preparado este encuentro.  Dentro de la cafetería estaba el dueño con un amigo suyo. Le dije que eramos cristianos y que salíamos todos los martes a orar por enfermos, le pregunté que si no le dolían las piernas. Me miró con asombro, me dijo: Sí, me duelen las piernas, específicamente la rodilla izquierda. Yo me sorprendí porque alguien en el grupo había tenido dolor en la rodilla izquierda. Y entonces le pregunté: Cuánto te duele del 1 al 10? Me respondió: Un 8. Entonces le dije: Cristo ordenó a sus discípulos sanar enfermos.. y dijo que pusiéramos nuestras manos sobre los enfermos y sanarían. Me dejas poner mi mano sobre ti y orar por ti? Me contestó mientras se acercaba hacia mí: Claro que sí, no le negaría a nadie orar por mí.

Antes de orar por él le pregunté como se llamaba y me dijo Paco, pero yo entendí Marcos.. así que oré: Jesús, gracias por el amor que tienes por Marcos.. oro por su rodilla.. cualquiera que sea la causa de su dolor, ordeno que sea sanada en tu nombre, para que Marcos vea cuán grande amor tienes por él y cuan grande es tu nombre. Entonces le dije: Marcos, haz un movimiento que antes no podías. Me dijo: Me llamo Paco. Le respondí: Paco, perdona, mueve tu rodilla para saber si el dolor se ha ido. Entonces comenzó a reir… su amigo dijo: Esto es de verdad? Y Paco dijo: Sí, me duele bastante menos, un 4. Le dije: Paco, ¿me dejas hacer una oración para darle gracias a Dios y orar otra vez por ti? Me dijo: Claro. Entonces oré una vez más y Paco comenzó a reir y nosotros también. Comenzó a mover la rodilla mientras todos nos reíamos en la cafetería y comenzó a decir: Os estáis riendo porque sabíais que iba a ser sanado verdad? Su amigo estaba flipando.. Paco movía la rodilla sin ningún dolor y nosotros no parábamos de reir de gozo y gratitud. Le explicamos que Cristo no solo había muerto y resucitado para sanar su rodilla sino para reconciliarlo con Dios y sanar su relación con Dios. Le hablamos del pecado y del infierno. Nos dijo que le preocupaba ir al infierno y cuando le preguntamos qué pensaba de alguien inocente que pagara por él, dijo: Sería maravilloso, sería impresionante. Le respondí: Paco, ¿sabes de quién te estoy hablando? Asintió y me dijo: De Jesús. Entonces le hablé del arrepentimiento de pecados y de poner nuestra fe en Cristo. Le dimos nuestros datos de contacto y lo más seguro es que esta semana vaya a visitarlo a su cafetería que está a unos metros de nuestra iglesia. Estaba flotando.. en las nubes de ver el reino de Cristo establecerse en la tierra.

Cuando llegamos a nuestro local para contar los testimonios dos chicos no-creyentes vinieron a nuestro local para saber más, uno de ellos invitado por una chica del grupo y otro que iba caminando frente a nuestro local.. pudimos contarles los testimonios y predicarles el mensaje de la cruz. Además de que otro chico que iba caminando frente a nuestro local entró.. era un jóven venezolano buscando una iglesia.

Estoy sorprendido de todo lo que hace Dios cuando decidimos obedecerle. Servirle me llena de gozo. Vivir para Él es lo mejor que existe. Os animo a vencer el miedo de hablar con las personas, déjate usar por Dios, ora por alguien, háblale a alguien de la esperanza que tenemos en Cristo. Se que las calles de Madrid se llenaran de este mensaje.. veremos la bondad de Dios en esta ciudad.

Vacaciones en América

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Después de meses sin actualizar mi blog por fin tengo tiempo para sentarme a escribir.  Me encuentro de viaje en Estados Unidos y me ha parecido muy importante escribir sobre mi experiencia en este lado del mundo en cuanto al evangelismo.

La primera experiencia fue escuchando a mi mentor Jacob Bock evangelizando a un vendedor de una tienda de electrónica, el chico decía que era cristiano evangélico pero que no tenía tiempo para ir a la iglesia y que no podía vivir en santidad porque era muy difícil. En otras palabras, era un “cristiano evangélico no practicante”. Vivir en santidad no solamente es difícil sino que es imposible sin la ayuda del Espíritu Santo. No podemos obedecer los mandamientos de Dios hasta que nuestro corazón es completamente transformado cuando nos arrepentimos y ponemos nuestra fe en Cristo y no en nosotros mismos; entonces podremos decir “tus mandamientos no son gravosos”.

Mi segunda experiencia de evangelismo la tuve en el avión que tomé de Denver a Sioux Falls, me senté junto a un hombre de más o menos 30 años llamado Joe, y comencé a preguntarle sobre su eternidad. Me dijo que era cristiano evangélico pero que no estaba seguro de ir al cielo. Comencé a hablarle de la santidad de Dios y del corazón sucio del ser humano.. mientras le hablaba de esta realidad su rostro cambió y agachó la mirada. Convicción de pecado cayó sobre él aún antes de que el avión despegara.. me dijo que iría al infierno. Entonces comencé a hablarle sobre el único hombre inocente que podía pagar por nuestros pecados.. inmediatamente supo que estaba hablando de Cristo, me dijo: sería maravilloso si Cristo pagara por mí.

El poder evangelizar en un país en el que no vivo habitualmente me ha ayudado a abrir más mis ojos a lo que Dios quiere hacer a través de nosotros y aprovechar las oportunidades del día a día para poder compartir nuestra fe.

En Estados Unidos hay bastantes iglesias cristianas evangélicas en comparación a Europa. Casi en cada esquina hay una iglesia diferente… lo cual es algo realmente maravilloso. Sin embargo me da tristeza que aún muchas personas no tienen una revelación profunda de lo que significa la cruz. Dios ha puesto en mi corazón una carga profunda por su iglesia en este país. He conocido a cristianos completamente rendidos y apasionados por traer Su reino, pero aún hay mucho por hacer aquí.

Aún no he tenido oportunidad de orar por enfermos pero la próxima semana estaré en New York City y le pido a Dios que me de oportunidades de traer su reino en esa ciudad. Por favor ayúdame a orar por este país y para que Dios me regale encuentros divinos para poder llevar a otras personas el mensaje de la cruz.

Por amor a Burgos

Este fin de semana estuve en Burgos, una de las ciudades más emblemáticas en España por el avivamiento que experimentó durante los años 70 en el famoso “movimiento de Jesús” (Jesus Movement).  Cuarenta años después, alrededor de 150 jóvenes cristianos fueron convocados en la segunda edición de Origen. En la tarde del sábado nos dividimos en diferentes equipos y fuimos hacia el centro de la ciudad para levantar el nombre de Cristo.

En mi equipo habíamos 5 personas y antes de salir del local le preguntamos al Espíritu Santo que nos mostrara a dónde ir exactamente y con quién debíamos hablar.  Es probable que muchos de los que leéis mi blog penséis que esto es algo raro, pero el Salmo 139 dice que Dios sabe todas las cosas…  Él sabe lo que vamos a decir antes que lo digamos, Él conoce nuestros pensamientos aún desde lejos..   Dios sabe dónde están las personas con las que debemos hablar, cómo van vestidas, cómo se llaman y la situación específica en la que se encuentran. Él simplemente lo sabe todo.

Esta fue la lista de cosas que percibimos y escribimos en nuestro teléfono para no olvidarlo y para mostrarlo a las personas cuando las encontraramos: chaqueta verde, Carmina, fuente, bolso negro, bombilla, gafas, logotipo zona Wifi, pendientes redondos, pinturas de colores pastel (tipo Crayola), Isaac, persona sentada en un banco, lluvia, catedral, paraguas, pingüino, talón derecho, dolor de espalda y accidente de coche.

La lista en sí misma parece ilógica y sin sentido, lo interesante fue que Dios nos dio dos nombres de personas: Carmina e Isaac. Nos mostró aspectos de vestimenta: chaqueta verde, bolso negro, pendientes redondos, gafas. Nos mostró objetos interesantes: fuente, pinturas, lluvia, paraguas, pingüino, catedral y logotipo zona Wifi. No estaba lloviendo así que lo de la lluvia pensamos que no tenía mucho sentido, pero aún así lo anotamos.

Comenzamos a caminar hacia la catedral de Burgos siguiendo la indicación de la palabra catedral. En el camino deteníamos a todas las personas que veíamos con chaqueta verde pero ninguna quería hablar con nosotros.  Lo interesante ocurrió cuando vimos una fuente, había una plaza y algunas chicas sentadas en un banco. Comenzamos a hablar con ellas y una nos dijo que ella iría al cielo, después de comenzar a hablarle sobre los mandamientos de Dios nos dijo que había quebrantado todos y que iría al infierno. No quizo hablar más con nosotros así que continuamos caminando. Entonces vimos un escaparate con un cartel de pingüinos, sabíamos que estabamos recorriendo el camino que Dios nos había indicado. Pocos metros después llegamos a una plaza llamada Alonso Martínez y vimos una tienda donde vendían pinturas tipo Crayola y entonces un objeto llamó nuestra atención: una fuente donde una señora sujetaba un paragüas y del paragüas caía lluvia. Encontré esta foto en google para que podáis verlo:54166986

Sabíamos que no era casualidad y decidimos quedarnos allí. Comenzamos a hablar con algunas personas pero todos nos rechazaban. Entonces Marcos, uno de los chicos del grupo, me dijo emocionado: mira, en aquel bar hay una señora sentada en un banco, tiene chaqueta verde y bolso negro, está tomando café con una amiga. Normalmente nunca me acerco a hablar con personas que están comiendo o tomando algo en un bar, pero la descripción de todo coincidía con lo que Dios nos había mostrado, así que nos acercamos a ella y nos presentamos. Entonces nos dijo que ella no era cristiana y que no quería saber nada de nosotros los cristianos. Le dijimos que esto no era casualidad y le mostramos la lista, explicando que Dios nos había mostrado este lugar. Entonces le preguntamos si el nombre de Carmina significaba algo para ella y nos dijo que no, y le dijimos: ¿Y el nombre Isaac? Entonces ella como la otra mujer dijeron al mismo tiempo: Isaac sí, es el nombre de nuestro padre y de nuestro hermano.  Estaban sorprendidas y nosotros también. No podía ser coincidencia y lo sabían. Les preguntamos si nos dejaban orar por su padre y nos dijeron que sí. Después de orar por él le dije a esta mujer que aunque ella no creía en Dios, Él sabía quien era y pensaba en ella, que Dios la tenía en su corazón. Sus ojos se abrieron. Entonces comencé a explicarle sobre el pecado, sobre cómo vivimos en rebeldía delante de Dios y que el único que puede reconciliarnos con Dios es Cristo. La presencia de Dios era tan tangible. Mi corazón palpitaba a mil por hora. Su hermana era católica y le dijo que todo lo que decíamos era cierto. Cuando termiamos de hablarle del mensaje de la cruz se fueron, estaban muy nerviosas y salieron del bar.

En esa misma plaza vimos a un hombre cojeando, tenía problema con el talón porque le habían atropellado (accidente de coche), no quizo que oraráramos por él porque estaba recibiendo dinero por el accidente y no quería perderlo. Me hizo pensar en cómo el amor al dinero puede ser más fuerte que querer ser sanados, una realidad muy dura.

Continuamos caminando hacia la plaza mayor y entonces todos los demás jóvenes estaban ahí para tener un tiempo de evangelismo con todos, lo fuerte era que predicamos justo debajo de la única farola (bombilla) en toda la plaza que tenía un cartel de señal de wifi.  Algunos jóvenes dieron su testimonio y luego prediqué (podéis ver la foto) 486627_10151468736173618_1092544638_n. Después de predicar comenzamos a hablar con varias personas. Mi sorpresa fue encontrarme a una mujer con unas gafas muy grandes, con chaqueta verde y bolso negro.  Le pregunté como se llamaba y me quede helado cuando me contestó: Carmina.  Le mostré la lista pero tenía un corazón muy duro, me dijo que no creía en el Dios del que hablábamos y que solo creía en ella misma. Me sentí muy triste del rechazo, pero sé que algo en ella tuvo que ser impactado. Cuando terminé de hablar con Carmina me presentaron a un chico que le dolía la espalda, le pregunté cuánto le dolía del 1 al 10 y me dijo que un 7, que llevaba mucho tiempo con dolor. Entonces declaré sanidad sobre su espalda en el nombre de Jesús. El dolor le bajó a un 2. Le dije que le diera gracias a Cristo por lo que acababa de hacer y que volvería a orar para que el dolor se fuera por completo. Me dijo que no sabía cómo dar gracias, entonces le dije, si alguien te da un regalo se lo agradeces, Cristo te acaba de hacer un regalo, así que dale las gracias. Entonces el chico comenzó a decirle a Cristo que estaba agradecido. Volví a orar por él y el dolor se le fue completamente. Volvimos a orar agradeciéndole a Cristo lo que había hecho!!

Literalmente estaba en las nubes. El reino de los cielos se había acercado a Burgos y Dios nos estaba permitiendo ver cosas que ojo no ha visto antes. Esto me hace pensar en cuán importante es ser guiados por Dios en cada cosa. Necesitamos escuchar Su voz.  Sé que veremos cosas mayores, sé que nuestra fe está siendo entrenada y va aumentando poco a poco, sé que Dios está levantando una generación de jóvenes que mueren a su comodidad y que están dispuestos a predicar la cruz y sanar enfermos.  Te animo a que te atrevas a orar por otros, a confrontar a la gente con su pecado, a mostrarles la compasión del Padre y mostrarles la gracia que solo ofrece el Rey Jesús.