Conversando con un marroquí

CristoDurante los años que he vivido en Madrid he podido hablar con algunos musulmanes pero nunca había tenido una conversación como la que tuve hoy con Abel, un chico marroquí de 20 años.

Abel nos ha escuchado predicar en la calle algunas veces y hoy, mientras iba a su trabajo, se detuvo a escucharnos predicar. Fue entonces cuando comencé a hablar con él.

La conversación que tuve con él es un poco larga y he querido transcribirla con el mayor detalle posible, así que te tomará algunos minutos leerlo, pero te animo a que llegues hasta el final de la conversación. ¡Es muy alentador!

Después de presentarme y preguntarle su nombre, le hice la siguiente pregunta:

Abel, ¿tú crees que si murieses hoy irías al cielo?
Sí, iré al cielo. – respondió Abel
¿Cómo estás tan seguro de qué entrarás al cielo?
Porque conozco a Dios. Todos iremos al cielo y luego seremos juzgados.

Nunca había escuchado el concepto de que seremos juzgados después de ir al cielo, pero ya que me había hablado del juicio, le dije:

– Tienes razón, todos seremos juzgados, pero el juicio es para saber si iremos al cielo o no. ¿Conoces las leyes por las cuales seremos juzgados en el juicio?– Sí, las conozco.

Le hablé acerca de dos mandamientos y me dijo que sería culpable por haberlos roto. Su cara cambió, había convicción de pecado sobre él.

– Abel, ¿a dónde irán los culpables en el día del juicio?
– Al infierno. – respondió sin dudar.
– ¿Te preocupa? – le pregunté.
– Sí, me preocupa. – respondió con timidez.
– ¿Qué pensarías de alguien que quisiera recibir tu castigo para que no vayas al infierno?
– ¿Quién podría hacerlo?

La pregunta de Abel me conmovió, sabía que algo en su corazón estaba siendo tocado. Le respondí:

– Abel, yo no podría pagar por ti. Yo soy culpable igual que tú. Tendría que ser alguien que nunca hubiera pecado, ni una sola vez, en toda su vida, alguien perfecto dispuesto a recibir tu castigo.– ¿Quién es? – Me preguntó nervioso, deseando escuchar el nombre de la persona que podría tomar su lugar.
– ¿Estás seguro que no sabes de quién hablo? – le pregunté
¿Jesucristo? – me respondió

El hecho de que supiera que estaba hablando de Cristo me dio mucho gozo.  Comencé a explicarle lo que Cristo hizo por él cuando murió en la cruz y cuando resucitó. Le hablé del arrepentimiento de pecados y de poner toda su confianza en Cristo.. y cómo Cristo era el único que podía salvarlo. Entonces me hizo la siguiente pregunta:

– ¿Por qué hay que pedírselo a Cristo y no a Dios?

Me quedé en blanco por un momento, no me esperaba su pregunta, pero tenía todo el derecho a preguntarse por qué le pedimos perdón a Cristo y no a Dios, ya nadie le había dicho que Cristo es Dios, entonces le dije:

– Cristo es Dios. Cristo es la imagen visible de Dios. Dios se hizo hombre para poder ocupar tu lugar. Dios pagó por tus pecados en la cruz. Como tú sabes, Abel, sangre es necesaria para  perdonar pecados, pero en la tierra no había nadie que tuviera sangre inocente que pudiera perdonar el pecado de los hombres.. por eso Dios vino a la tierra para dar su propia sangre por nosotros.

Abel estaba sorprendido. Me preguntó por qué estaba en la calle hablando de Cristo con las personas. Le conté mi testimonio y cómo Cristo es el único que pudo cambiar mi corazón de verdad y arrancar de raíz mi pecado. Entonces le pregunté:

– Abel, ¿quieres conocer a Cristo?

Después de pensarlo un par de segundos, me dijo: Sí, quiero conocerlo.

Abel, ¿me dejarías hacer una oración ahora y pedirle a Cristo que se revele a tu vida?
– Sí

Oré por él y algo en su espíritu fue tocado. Al terminar de orar me dio las gracias y se despidió para ir a su trabajo.

Esta conversación me impactó mucho y os pido que oréis por Abel. Creo que Dios quiere revelarse a él mucho más de lo que nosotros queremos, así que oremos que los ojos de Abel sean abiertos y pueda ver la luz y gloria del Rey Jesús. También aprovecha este tiempo para orar por la comunidad musulmana que vive en tu ciudad, intercede por ellos, pídele a Dios que traiga revelación de Cristo sobre ellos y que se rompa todo poder del Islam sobre sus vidas, en el nombre de Jesús.

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Orar por enfermos NO es reiki

Captura de pantalla 2014-02-04 a la(s) 18.03.37Este año he conocido a dos personas en la calle que me han dicho que orar por enfermos es reiki, una práctica budista que enseña a poner manos en distintos puntos del cuerpo sobre enfermos para sanarlos. Les quiero contar la primera experiencia para aclarar que orar por enfermos NO ES REIKI.

La primera semana de enero estuve predicando en un congreso de jóvenes en Barcelona, y el último día del congreso salimos a la calle más o menos 50 jóvenes para predicar la cruz y orar por enfermos. Mi amigo Eric estaba hablando con un hombre, quien en algún momento de la conversación dijo algo así como “tengo que ver para creer” refiriéndose a su ateismo (hasta ese momento no habíamos dicho nada de que orábamos por enfermos).

Pasados más o menos 20 minutos nos ibamos a despedir de él cuando le preguntamos si de casualidad tenía algún dolor físico en el cuerpo. Nos dijo que había tenido un accidente en el trabajo y tenía varios meses con dolor en el hombro. Le preguntamos si nos dejaba orar por él y entonces me dijo: “Claro, eso que llamas orar por enfermos en realidad es reiki, cuando impones tus manos para sanar.”

Cuando escuché el comentario del hombre me enfadé muchísimo y le dije: Orar por enfermos no es reiki. Aunque Cristo nos enseñó que pusiéramos las manos sobre los enfermos para sanarlos, Cristo también sanó de muchas otras maneras, no solo poniendo manos sobre enfermos, sino de muchas otras formas, porque Cristo sana de la manera que Él quiere.. puede hacer lo que le de la gana porque Él es Dios, así que no voy a poner mis manos sobre ti, solamente voy a decir la palabra.”

Después de que oramos por el hombre su hombro fue completamente sano y el hombre sorprendido dijo: “¡Esto es de Dios! Ya no me duele! Tenéis que orar por mi cuñada y hablar con mi amigo que es ateo. Tengo que pensar en todo lo que me habéis dicho antes porque esto me hace plantearme de nuevo todas las cosas.”

Esa experiencia me sirvió para recordar que no se trata de una técnica ni de un método, sino del poder y amor de Cristo. No se trata de poner manos o decir una palabra, sino de entender que Cristo es el autor de salvación, y que Él sana de la manera que Él quiere, que todo el poder es suyo y que no podremos nunca meter a Dios en un cajón. Él nos ha dado poder y autoridad para sanar en Su Nombre, se trata del nombre más poderoso y glorioso, del que llevó nuestro dolor y enfermedad en la cruz. Te animo a que sigas orando por enfermos y que tu fe crezca más y más en el nombre de Cristo.

No es nada nuevo

Captura de pantalla 2013-12-21 a la(s) 17.01.14Esta semana fui a la Puerta del Sol para participar con mis amigos de Ontheredbox. Cuando mi amigo terminó de predicar, yo me acerqué hacia un hombre que había estado escuchando el mensaje.

Buenas noches, ¿quiere un evangelio gratis? – dije yo.
No quiero saber nada de vosotros – Fue una respuesta directa, pero no quise darme por vencido, así que seguí:
¿Ha estado escuchando el mensaje de mi amigo, verdad? ¿Qué le ha parecido?
No es nada nuevo, y como te dije, no quiero hablar contigo, adiós.

La respuesta de este hombre me dolió, no podía evitar sentirme rechazado. Fue como si clavaran un cuchillo en mi pecho, y sus palabras continuaron dando vuelta en mi mente: No es nada nuevo.

Y tiene razón. El mensaje que predicamos no es nada nuevo, es el mismo mensaje que se ha predicado desde el principio de los tiempos, el mensaje de que no hay ni uno solo bueno y que lo único que podemos hacer para quitar el pecado de nuestra vida es poner nuestra fe en Cristo, aquel que perdona nuestra maldad si nos arrepentimos de corazón.

El mensaje que predicamos no se trata de nuevas filosofías ni de conocimientos complejos ni modernos. Se trata de lo más sencillo y a la vez lo más difícil: morir a nosotros mismos para que el Hijo de Dios nazca en nuestros corazones. Espero que estas navidades podáis disfrutar del regalo más importante y que celebréis a Cristo, que lo levantéis en alto y que sigáis proclamando Su nombre aunque a veces os rechacen.

Dios es mi Sanador

SANADORLes quiero compartir un testimonio que una conocida que vive en EEUU publicó la semana pasada en su perfil de Facebook (y me ha dado permiso de traducirlo a español y publicarlo). Leer su testimonio me retó a ser más obediente a lo que Dios nos pide y me recuerda el gran amor y poder que tiene Cristo para sanar nuestras enfermedades. Él llevó nuestro dolor y enfermedad en la cruz y su anhelo es traer sanidad a todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo. Disfrutad con su testimonio:

Hace unos cinco años me di cuenta que tenía un bulto en la espalda que era bastante grande. Los médicos dijeron que era un tumor y que tenían que extirparlo quirúrgicamente. Gracias a Dios no era canceroso, pero se había extendido a lo largo de toda la espalda.  Para no aburrirlos con todos los detalles, sólo voy a decir que tuve que ir al médico cada día durante dos meses hasta que mi tumor fue sanado. Mi espalda ha estado bien hasta el año pasado, cuando me di cuenta que había un bulto justo encima de mi vieja cicatriz, el bulto tenía el tamaño más o menos de una pelota de tenis. Fui al médico hace un mes y después de examinarlo me dijo que parecía que tenía otro tumor justo debajo de mi cicatriz. La doctora me dijo que el bulto era bastante grande y que necesitaría una cirugía. Me dio cita para ir con el cirujano que me operó la última vez. La cita era durante las vacaciones de Acción de Gracias y la operación la tendría durante las vacaciones de Navidad.

Sabía que mi último tumor no era canceroso, pero me preocupaba que estos últimos fueran tumores y que necesitara tener cirugía otra vez.  La semana pasada asistí a una reunión donde oraban por enfermos. Había muchas personas que daban testimonio de lo que Dios había hecho en su vida y dijeron que orarían por los que estuvieran enfermos al final de la reunión. La verdad es que no me gusta nada pedir ayuda a la gente, incluso pedir oración, aunque sé que es algo que Dios está tratando en mi vida y me está enseñando a hacerlo más.  Durante la reunión yo sabía que Dios quería que pidiera oración por sanidad para mi espalda.  No quería pasar al frente para que oraran por mí, así que le pregunté a mi líder de discipulado que estaba sentada junta a mí si podía orar por mí y lo hizo.

No sentí que nada hubiera cambiado en mi espalda. A lo largo del día y los días siguientes, fui comprobando que el bulto de mi espalda iba reduciendo bastante. Ayer por la noche volví a mirar mi espalda y no había prácticamente nada.

Fui al cirujano para ver qué es lo que me decía él. Cuando entré al consultorio revisó mi espalda y parecía confundido. El cirujano me dijo que el informe que recibió de mi médico afirmaba que tenía un bulto bastante grande, pero que al revisar mi espalda no sentía nada!

Le dije al cirujano y a sus dos ayudantes que habían orado por mi la semana pasada y que Dios me había sanado!!!

 Estoy tan contenta de haber obedecido a Dios y pedir ayuda de otras personas. Muchas gracias a mi líder de discipulado por haber sido obediente y haber orado por mí. Estoy completamente sana y no necesitaré cirugía! Gloria a Dios!!!! Él es mi Sanador!

 

Un día en Alcalá de Henares

ImagenEstaba deseando tener unos minutos para poder escribir algo de lo que vivimos el sábado 9 de noviembre. Veinte amigos decidimos ir a pasar el día a Alcalá de Henares para orar por enfermos y predicar la cruz. La verdad es que no sabía muy bien qué esperar porque había escuchado a muchas personas decir que Alcalá de Henares es una ciudad con un corazón duro, y aunque recibimos mucho rechazo, no recuerdo ningún otro lugar donde pudiéramos hablar con tantas personas. Tuvimos más de 100 conversaciones y vimos el reino de Jesús establecerse en muchísimas personas.

Antes de salir de Madrid estuvimos orando y preguntando al Espíritu Santo que nos mostrara qué quería hacer. Nos mostró varias cosas, entre ellas: el número 13, el nombre María, accidente de moto, miocardio, chico con rastas, apendicitis, muleta, ojo izquierdo, el nombre Andrea, el nombre de Pablo..

ImagenHay tantos testimonios que no sé por donde comenzar y no hay forma posible de escribir todos, pero os contaré algunos que recuerdo con mucho temor santo y mucho gozo. Os animo a tomar unos minutos para leer cada testimonio:

José Manuel // Después de caminar unos veinte minutos y ser rechazados por cuatro personas, conocimos a José Manuel, un hombre de 44 años, estaba sentado en un parque. Cuando lo escuchamos hablar nos dimos cuenta que tenía algún problema ya que no podía pronunciar bien. Le dijimos si tenía alguna enfermedad o problema físico y nos dijo que había tenido un accidente de moto y que había estado 14 años usando heroína, y que el accidente le rompió el cráneo y desde entonces tiene problemas en el cerebro. Le pregunté cómo había sido libre de la heroína y me dijo que fue Dios quien le ayudó a romper esa adicción. Estuvimos hablando como 40 minutos, lo escuchábamos y nos hablaba de su preocupación por el hambre que existe en el mundo y sobretodo en África. Yo quería hablarle del problema del corazón del hombre, así que le pregunté: José Manuel, ¿sabes qué es peor que el hambre?. Su respuesta me encantó: Sí, la sed. Admito que me dieron ganas de reir, pero me contuve y lo escuché. Después le dije: José Manuel, lo peor de este mundo no es el hambre ni la sed, que son terribles, pero aún peor es el corazón lleno de pecado. José Manuel reconoció haber pecado y nos dejó orar por él. También había tenido problemas de corazón (miocardio) y había pasado por una terrible apendicitis en la que casi pierde la vida. José Manuel estaba fascinado de que Dios nos hubiera mostrado esos problemas y sabía que Dios quería hablarle. Hablar con José Manuel me conmovió y me mostró una vez más el corazón de Dios, que no hace distinción de personas y que ama a cada uno de nosotros por igual.

Pablo // Uno de mis amigos se acercó a una mujer para hablarle de eternidad, antes de que pudiera decir algo, ella comenzó a llorar. Él entonces le preguntó si podía orar por ella. Ella comenzó a gritar: por favor ora por Pablo. La mujer estaba muy nerviosa y no paraba de llorar, no quizo seguir hablando con nosotros pero nos sorprendimos que Dios nos hubiera mostrado el nombre de Pablo y ella estaba desesperada porque oraramos por Pablo. Dios conoce cada situación y oramos que Dios tocara su vida y Pablo conociera el amor de Dios revelado en Jesús.

Coma Fe // Ya eran las 17:00h aproximadamente cuando comenzamos a seguir a uno de nuestros amigos que estaba hablando con un filósofo. Como no tenemos horarios, nuestro amigo Joan estuvo conversando con el filósofo mientras cruzaba todo Alcalá de Henares, Imagenpero como no queríamos dejarle solo y no había forma de contactarle después, los 19 comenzamos a seguirle creyendo que Dios nos estaba guiando a otra zona de la ciudad donde quería que trajeramos su reino. Entonces Joan se detuvo a unos metros de una ferretería que tenía el número 13.  Lo que nos llamó la atención fue el nombre de la Ferretería: Coma Fe. Dios nos estaba haciengo un guiño y nosotros respondimos pidiéndo a Dios que nos diera fe para creer que veríamos más de su bondad en Alcalá de Henares. En ese lugar tuvimos al menos unas 15 conversaciones. Fue increíble. Pero Dios quería aún moverse más.

Sergio // Después de nuestro tiempo en ComaFe llegamos a una plaza pequeña. Estuvimos predicando al aire libre y teniendo algunas conversaciones, eran más o menos las 19:00h cuando nuestro amigo David terminó de predicar. Entonces me acerqué con tres amigos a hablar con dos adolescentes que estaba sentados a lo lejos. Le pregunté a uno de ellos qué le había parecido la predicación y me dijo que no había escuchado. Le dije que eramos cristianos y que habíamos venido para hablar con personas del mensaje de la cruz y para orar por enfermos. Nos dijo que él creía en Dios y que sabía que iría al infierno, pero que no le importaba, de hecho dijo algo que me impactó: Quiero ir al infierno. No me parecía normal que un jóven de 17 años tuviera un corazón tan duro, asi que decidí escucharlo para conocer más sobre él. Su otro amigo estaba hablando con uno de nosotros y Ramón, Joan y yo comenzamos a hablar con Sergio (así se llamaba). Nos dijo que desde que tiene 3 años nunca ha recibido cariño, que ha estado en la comisaría y que ha sufrido mucho. Le hablamos de la necesidad de perdonar a aquellos que le han hecho daño, y nos decía constantemente que no podía perdonar. Ramón comenzó a hablarle de su testimonio de cómo Dios le ayudó a perdonar a su padre.  Sergio comenzó a escucharnos más atentamente porque se identificó con Ramón. Eso me hizo recordar el poder que tiene nuestro testimonio y cómo cuando declaramos lo que Dios ha hecho en nuestra vida se rompen muchas cadenas. Hacía mucho frío y Sergio temblaba del frío, así que Joan se quitó su chaqueta y se la puso a Sergio, quien se sorprendió del amor que le mostraba nuestro amigo.  Sergio seguía diciendo que no podía perdonar. Entonces le dije: Sergio, yo sé que no puedes perdonar, pero te gustaría poder perdonar? Me dijo: Sí, pero algo me impide hacerlo, algo dentro de mi no me deja. Le dije: Sergio, por qué no le pides a Dios que te ayude a perdonar? Me dijo: Eso sí puedo hacer. Y comenzó a orar: Dios, ayúdame a perdonar, porque yo no puedo, ayúdame tú. Le dijimos si nos dejaba orar por él y nos dijo que sí. Comenzamos a interceder por él y mientras orábamos por él Ramón tuvo una palabra de ciencia que nos sacudió a todos: Sergio, por las noches tienes pesadillas donde vienen demonios y sientes cómo te arrancan la piel, sientes su presencia encima de ti y sientes el dolor físico que te causan. Cuando escuché eso me quedé boquiabierto, pero aún más cuando Sergio puso una cara de asombro y dijo que eso era lo que estaba pasando. Sergio se quebrantó. Comenzamos a orar por él, le explicamos cómo Cristo quería darle libertad y le dijimos que Cristo está por encima de todo poder oscuro, que nadie puede vencer a Cristo. Sergio estaba casi llorando y lleno de temor a Dios. Ramón le dijo: Lo que sufres cada noche no se compara al dolor del sufrimiento del infierno. Entonces Sergio dijo: Ahora sí me preocupa ir al infierno. Le hablamos de cómo podía recibir perdón de pecados y Sergio comenzó a pedirle a Cristo que lo perdonara. Estuvimos explicándole a Sergio más acerca de lo que significa ser discípulo de Jesús y nos acompañó a predicar a otra plaza. Queremos verle la próxima semana para darle una biblia. Su situación es muy complicada aún por el tema familiar en el que vive, pero sabemos que Dios ha iniciado su obra en la vida de este jóven y que Cristo es capaz de restaurar cualquier situación.

Me impactó mucho cómo Dios nos guió a este jóven que estaba literalmente sufriendo de ataques de demonios. La cara de Sergio era otra después de entregar su vida a Cristo, nos dijo que no había experimentado gozo desde hacía años, que sentía que un peso se le había quitado del corazón y se sentía libre. Por favor ayúdanos a orar por él, queremos visitarle el próximo fin de semana para estudiar con él la biblia.

Hay muchas historias más, en otro lugar donde había una tienda que tenía el número 13 nos detuvimos, oramos por tres personas que pasaban, las tres personas tenían dolor físico y Dios las sanó. Yo tenía la sensación que Dios nos había mostrado un lugar donde había ángeles y una libertad en el espíritu muy especial. Aún sigo impactado por lo que Dios nos está enseñando. El amor de Cristo sobrepasa todo lo que podamos conocer.. su misericordia, paciencia, poder, autoridad.. Cristo es el Rey más increíble que jamás podamos conocer.. Él es todo lo que necesitamos para vivir una vida en completa libertad, nadie fuera de Él puede traer restauración como lo hace nuestro Rey.

Te animo a que vivas para traer su reino y su justicia. Vive para exaltar a Jesús en cada situación, no te avergüences de tu Rey y anima a tus amigos a salir a las calles para orar por enfermos y predicar la cruz, te asombrarás de lo que Dios hace cuando obedecemos su palabra.

Os estáis riendo porque sabíais que iba a ser sanado, verdad?

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Después de tres semanas fuera de Madrid, hoy por fin pude ir a la reunión de Ignition (el grupo de jóvenes de Amistad Cristiana). A diferencia de otras reuniones hoy convocamos una reunión de oración 45 minutos antes de que comenzara nuestra reunión para orar e interceder por lo que Dios quería hacer esta tarde. Estuvimos orando por varias cosas pero el Espíritu Santo puso muy fuerte orar por personas no creyentes que vinieran a nuestra reunión. También le dimos gracias a Dios por los milagros que veríamos esta noche.

Comenzamos nuestra reunión a las 19:45h y la presencia del Espíritu Santo era muy palpable.  Nos habíamos reunido 52 universitarios de Madrid para alabar y estudiar juntos la Biblia y después salir a recorrer las calles de nuestro barrio. Antes de salir a la calle le preguntamos al Espíritu Santo que nos mostrara que quería hacer y esta fue algunas de las cosas que nos mostro: rodilla izquierda, azúcar, sal, barra de pan, edificio naranja con puerta negra y agencia de viajes.

Nos dividimos en equipos de 4 personas y comenzamos a recorrer nuestro barrio. Yo me dirigí con mi equipo hacia la agencia de viajes que conocía y mientras caminábamos intentábamos hablar con las personas que estaban caminando. Nos rechazaron mas o menos 8 personas.. Una mujer con la que hablamos nos dijo que tenía mucho dolor de espalda pero no quiso que oráramos por ella.. me sentía algo frustrado pero tenía la esperanza de ver la bondad de Dios. Seguimos caminando un poco más y uno de los chicos de mi equipo me dijo: Mira, ahí está el edificio naranja con la puerta negra. No me lo podía creer, era el único edificio de ese color que había visto en el barrio.. nos acercamos hasta ahí y comenzamos a hablar con las personas que caminaban frente al portal.  Entonces vi una cafetería que se llamaba “Dulce y Salado” y recordé que alguien en el grupo dijo que había visto “azúcar y sal”. Mi corazón comenzó a palpitar.. fui corriendo hasta la cafetería y en la ventana había una barra de pan. Sabía que Dios había preparado este encuentro.  Dentro de la cafetería estaba el dueño con un amigo suyo. Le dije que eramos cristianos y que salíamos todos los martes a orar por enfermos, le pregunté que si no le dolían las piernas. Me miró con asombro, me dijo: Sí, me duelen las piernas, específicamente la rodilla izquierda. Yo me sorprendí porque alguien en el grupo había tenido dolor en la rodilla izquierda. Y entonces le pregunté: Cuánto te duele del 1 al 10? Me respondió: Un 8. Entonces le dije: Cristo ordenó a sus discípulos sanar enfermos.. y dijo que pusiéramos nuestras manos sobre los enfermos y sanarían. Me dejas poner mi mano sobre ti y orar por ti? Me contestó mientras se acercaba hacia mí: Claro que sí, no le negaría a nadie orar por mí.

Antes de orar por él le pregunté como se llamaba y me dijo Paco, pero yo entendí Marcos.. así que oré: Jesús, gracias por el amor que tienes por Marcos.. oro por su rodilla.. cualquiera que sea la causa de su dolor, ordeno que sea sanada en tu nombre, para que Marcos vea cuán grande amor tienes por él y cuan grande es tu nombre. Entonces le dije: Marcos, haz un movimiento que antes no podías. Me dijo: Me llamo Paco. Le respondí: Paco, perdona, mueve tu rodilla para saber si el dolor se ha ido. Entonces comenzó a reir… su amigo dijo: Esto es de verdad? Y Paco dijo: Sí, me duele bastante menos, un 4. Le dije: Paco, ¿me dejas hacer una oración para darle gracias a Dios y orar otra vez por ti? Me dijo: Claro. Entonces oré una vez más y Paco comenzó a reir y nosotros también. Comenzó a mover la rodilla mientras todos nos reíamos en la cafetería y comenzó a decir: Os estáis riendo porque sabíais que iba a ser sanado verdad? Su amigo estaba flipando.. Paco movía la rodilla sin ningún dolor y nosotros no parábamos de reir de gozo y gratitud. Le explicamos que Cristo no solo había muerto y resucitado para sanar su rodilla sino para reconciliarlo con Dios y sanar su relación con Dios. Le hablamos del pecado y del infierno. Nos dijo que le preocupaba ir al infierno y cuando le preguntamos qué pensaba de alguien inocente que pagara por él, dijo: Sería maravilloso, sería impresionante. Le respondí: Paco, ¿sabes de quién te estoy hablando? Asintió y me dijo: De Jesús. Entonces le hablé del arrepentimiento de pecados y de poner nuestra fe en Cristo. Le dimos nuestros datos de contacto y lo más seguro es que esta semana vaya a visitarlo a su cafetería que está a unos metros de nuestra iglesia. Estaba flotando.. en las nubes de ver el reino de Cristo establecerse en la tierra.

Cuando llegamos a nuestro local para contar los testimonios dos chicos no-creyentes vinieron a nuestro local para saber más, uno de ellos invitado por una chica del grupo y otro que iba caminando frente a nuestro local.. pudimos contarles los testimonios y predicarles el mensaje de la cruz. Además de que otro chico que iba caminando frente a nuestro local entró.. era un jóven venezolano buscando una iglesia.

Estoy sorprendido de todo lo que hace Dios cuando decidimos obedecerle. Servirle me llena de gozo. Vivir para Él es lo mejor que existe. Os animo a vencer el miedo de hablar con las personas, déjate usar por Dios, ora por alguien, háblale a alguien de la esperanza que tenemos en Cristo. Se que las calles de Madrid se llenaran de este mensaje.. veremos la bondad de Dios en esta ciudad.

Vacaciones en América

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Después de meses sin actualizar mi blog por fin tengo tiempo para sentarme a escribir.  Me encuentro de viaje en Estados Unidos y me ha parecido muy importante escribir sobre mi experiencia en este lado del mundo en cuanto al evangelismo.

La primera experiencia fue escuchando a mi mentor Jacob Bock evangelizando a un vendedor de una tienda de electrónica, el chico decía que era cristiano evangélico pero que no tenía tiempo para ir a la iglesia y que no podía vivir en santidad porque era muy difícil. En otras palabras, era un “cristiano evangélico no practicante”. Vivir en santidad no solamente es difícil sino que es imposible sin la ayuda del Espíritu Santo. No podemos obedecer los mandamientos de Dios hasta que nuestro corazón es completamente transformado cuando nos arrepentimos y ponemos nuestra fe en Cristo y no en nosotros mismos; entonces podremos decir “tus mandamientos no son gravosos”.

Mi segunda experiencia de evangelismo la tuve en el avión que tomé de Denver a Sioux Falls, me senté junto a un hombre de más o menos 30 años llamado Joe, y comencé a preguntarle sobre su eternidad. Me dijo que era cristiano evangélico pero que no estaba seguro de ir al cielo. Comencé a hablarle de la santidad de Dios y del corazón sucio del ser humano.. mientras le hablaba de esta realidad su rostro cambió y agachó la mirada. Convicción de pecado cayó sobre él aún antes de que el avión despegara.. me dijo que iría al infierno. Entonces comencé a hablarle sobre el único hombre inocente que podía pagar por nuestros pecados.. inmediatamente supo que estaba hablando de Cristo, me dijo: sería maravilloso si Cristo pagara por mí.

El poder evangelizar en un país en el que no vivo habitualmente me ha ayudado a abrir más mis ojos a lo que Dios quiere hacer a través de nosotros y aprovechar las oportunidades del día a día para poder compartir nuestra fe.

En Estados Unidos hay bastantes iglesias cristianas evangélicas en comparación a Europa. Casi en cada esquina hay una iglesia diferente… lo cual es algo realmente maravilloso. Sin embargo me da tristeza que aún muchas personas no tienen una revelación profunda de lo que significa la cruz. Dios ha puesto en mi corazón una carga profunda por su iglesia en este país. He conocido a cristianos completamente rendidos y apasionados por traer Su reino, pero aún hay mucho por hacer aquí.

Aún no he tenido oportunidad de orar por enfermos pero la próxima semana estaré en New York City y le pido a Dios que me de oportunidades de traer su reino en esa ciudad. Por favor ayúdame a orar por este país y para que Dios me regale encuentros divinos para poder llevar a otras personas el mensaje de la cruz.