Crónica – 24 horas como los discípulos – El Escorial

Captura de pantalla 2014-12-30 a la(s) 13.52.57Este fin de semana ha sido sin duda el más radical de toda mi vida.  Habíamos decidido dedicar 24 horas para vivir “como los discípulos” pero no sabíamos exactamente qué nos ibamos a encontrar en el camino. Nuestro destino fue San Lorenzo del Escorial. Nuestra misión era predicar el mensaje de la cruz, sanar enfermos, amar a la gente y básicamente establecer el reino de Cristo en cualquier lugar donde estuviéramos. Sin dinero, sin mochila, sin comida, sin agua y sin abrigo, confiando que Dios supliría todas las cosas.

Llegamos al Escorial al mediodía y nos dividimos en cuatro equipos de tres personas (excepto un equipo de 4 personas) y comenzamos a preguntarle al Espíritu Santo que nos guiara hacia dónde y con quién teníamos que hablar. A continuación voy a enumerar algunas de las cosas que hemos vivido. Ha sido un viaje que nos ha llevado a situaciones límite, a matar nuestra carne a niveles inesperados. Es muy difícil relatar todo lo que vivimos, pero quiero compartirlo de la mejor manera para que pueda animaros y sepáis qué Dios tan grande tenemos.

ENCUENTROS DIVINOS Y MILAGROS DE SANIDAD

Aunque durante todo el día pudimos compartir con más de 30 personas, quiero compartir algunas historias que nos sorprendieron a lo largo del día:

1. Manuel y los 70 céntimos – Un hombre de aproximadamente 70 años, con dolor en una pierna y caminaba con dificultad. Cuando oramos por él, el dolor se le fue. Su esposa continuamente decía que Dios no hacía cosas imposibles, pero nosotros le contamos los testimonios que hemos visto e hicimos todo lo posible por impartir fe sobre su vida. Manuel nos regaló 70 céntimos aunque le dijimos que no lo hiciera y que nada de lo que hacíamos era por dinero, aún así insistió en darnos ese pequeño dinero que para nosotros fue una gran bendición: ¡pudimos comprar una botella de agua en un momento de gran sed y desesperación por agua!

2. Jesús de la Iglesia, el hombre que no podía dormir – De aproximadamente 70 años, fue un verdadero encuentro divino, habíamos caminado por mucho tiempo sin “encontrar” a nadie y cuando Jesús de la Iglesia (me encanta su nombre!) apareció a nuestra vista sentíamos que debíamos hablar con él. Cuando le preguntamos si nos dejaba orar por él, enseguida nos dijo que sí, nos pidió que oraramos por sus pulmones y así lo hicimos. Entonces comenzamos a orar para que pudiera dormir bien, sin despertarse por la noche. Él sorprendido nos dijo que ese era su problema, le costaba dormir debido a que no podía respirar.

3. Román, cristiano “apartado” que experimenta sanidad física y el llamado al arrepentimiento – El testimonio de Román es impactante. Un hombre latinoamericano de aproximadamente 40 años. Estaba bebiendo copas con tres amigos más en un callejón cuando nos acercamos a él. Preguntamos si alguno de ellos tenían algún dolor físico, nadie  contestó. Cuando nos ibamos, Román nos detuvo y nos dijo que tenía un dolor muy intenso en su espalda desde hacía dos días. Cuando oramos por él, nos dijo: siento un calor muy fuerte en mi espalda, algo me está quemando! La oración no fue larga, quizá unos 40 segundos. Al terminar de orar le pedimos a Román que hiciera un movimiento que antes no pudiera hacer. Comenzó a agacharse y a moverse como loco: el dolor había desaparecido. Como lo importante no es sólo la sanidad sino el mensaje, le explicamos acerca de la necesidad de arrepentimiento y fe en Jesús, nos dijo que era un cristiano apartado y que vivía en adulterio y adicto al alcohol. Román comenzó a llorar y nos pidió nuestro número de teléfono. ¡Dios es bueno!

4. Miguel se quería morir (nombre en clave por respetar su anonimato) – Uno de los equipos encontró a Miguel sentado en un banco en un parque. Cuando le preguntaron si podían orar por él, comenzó a llorar. Miguel quería quitarse la vida. Con una gran tragedia personal y familiar, Miguel sólo deseaba morirse. Lo más sorprendente de la historia de Miguel es que uno de los chicos del grupo había vivido una historia similar y pudo testificarle sobre el amor de Cristo y la cruz. Y para nuestro asombro, ¡Miguel había escuchado el mensaje de la cruz meses antes en la Puerta del Sol! Es impresionante, ¡unos siembran y otros regamos! Después de una hora de estar con él, Miguel se fue lleno de fe, del mensaje de la cruz y confrontado con el amor de Dios.

5. Carlos, adolescente sanado delante del “público” (nombre en clave) – Esta historia me asombra ya que nunca nos habíamos atrevido a hacer algo similar. Por la tarde los equipos nos reunimos (sin buscarlo Dios nos unió) y decidimos predicar en la plaza principal donde se encuentra el ayuntamiento. Cuando empezamos a predicar la gente comenzó a acercarse, lo cual fue un gran milagro porque antes la plaza estaba bastante vacía. Alrededor de unas 30 personas se acercaron a escucharnos predicar al estilo “Ontheredbox”. Compartimos un testimonio y un mensaje ilustrado. Hicimos llamado al arrepentimiento y fe en Jesús y sentíamos que alguien del público estaba con un dolor fuerte en el cuerpo, así que comenzamos a preguntar en voz alta si alguien del público tenía un dolor porque Dios quería sanarlo. Nadie decía nada, el silencio era muy incómodo, pero seguimos preguntando.  Entonces Carlos, un adolescente de 14 años, levantó su mano. Le pedimos que se acercara hacia donde estábamos, delante de toda la gente mirando, y le preguntamos qué le dolía. Nos dijo que tenía un dolor en su cintura; no podía correr y caminaba con mucho dolor. Oramos por él y el dolor desapareció. Carlos comenzó a decir a todos sus amigos (un grupo de 10 adolescentes aprox.) que era verdad, que el dolor se le había ido. Los adolescentes y toda la gente, incluídos nosotros, estábamos sorprendidos.

6. Clara, bajo convicción del Espíritu Santo (nombre en clave) – Comenzamos a hablar con los adolescentes amigos del chico que había sido sanado y conocimos a Clara, una adolescente de aproximadamente 14 años. Dios nos dio palabra de conocimiento sobre ella y nos dijo que Clara estaba acostándose con un chico y eso le estaba produciendo grandes problemas con sus padres. Cuando le dijimos lo que Dios nos mostraba, Clara comenzó a llorar y se fue corriendo. Media hora después regresó para preguntar cómo teníamos esa información. Pudimos compartir con ella durante otra media hora. Su vida jamás será igual.

7. La mujer morena sin esperanza – Antes de salir de Madrid le habíamos pedido a Dios que nos mostrara por quién orar, una de las chicas del grupo tuvo una visión de una mujer morena sin esperanza, con su corazón llorando por una situación familiar difícil y complicada, y que Cristo quería encontrarse con ella. La encontramos y le hablamos de Dios de una manera muy directa, era testigo de Jehová pero no “practicante”. La mujer parecía tener un muro muy fuerte pero sabíamos que se trataba de ella, así que le dijimos lo que Dios nos había mostrado. Comenzó a llorar. Pudimos orar por ella y mostrarle el gran amor de Cristo.

8. Dos hermanos experimentaron el poder de Dios – Durante la noche pudimos orar por dos hermanos (hombre y mujer). Los dos nos dijeron que sentían un calor muy fuerte sobre sus cuerpos y el dolor disminuyó. Estaban asombrados y agradecidos de lo ocurrido.

9. Niño sanado de dolor de pecho – Intentamos hablar con tres amigos, entre los cuales había un niño. No nos dejaron hablar con ellos pero el niño nos dijo que le dolía mucho el pecho. Cuando oramos por él el dolor se le fue.

MILAGROS DE PROVISIÓN

1. Comida – Dos de los cuatro equipos comieron sobrenaturalmente: Uno de los equipos iba caminando y un hombre que estaba sentado, sin conocerles, les dijo: ¿No tienen hambre? Este hombre les regaló un bocadillo y medio para comer. Pudieron hablar y comer con él. Otro equipo sentía que debía ir a lo más alto de la ciudad, caminaron por 30 minutos bajo el sol, sin ver a nadie, cuando regresaban se encontraron con una fuente de agua, comenzaron a beber y una mujer se acercó a hablar con ellos. La mujer los invitó a su casa, les dio agua, pan, chorizo y jamón. Pudieron hablar, orar  y llorar con ella. Un tiempo preparado por Dios. Los otros dos equipos, incluido el mío, no comimos. En mi caso particular el hambre se me fue, lo cual fue un milagro, pudimos aguantar hasta la noche.

2. Cena – Al llegar el momento de cenar uno de los equipos encontró un árbol con uvas, otro equipo de los que no había comido fue en busca de comida y le dieron de cenar chuletón, huevos fritos y patatas, completamente gratis. Solo quedaba un equipo sin comer (el mío) y estabamos con bastante hambre.  Fue maravilloso que los adolescentes con los que estuvimos hablando después de predicar, nos regalaron sus  chuches (golosinas), fue el primer alimento que probé durante todo el día. Nunca había estado tan agradecido por algo tan sencillo como un dulce. Después, uno de los equipos que ya había comido fue en busca de comida para el resto y consiguieron tres bocadillos de tortilla española. ¡¡Estábamos tan agradecidos con Dios!! Comenzamos a compartirlo con todos. También encontramos un árbol con uvas, muchísimas, más de 10 racimos llenos de uvas. Lo interesante es que Dios nos dio: uvas (vino) y pan (bocadillo de tortilla). Dios nos preparó la Santa Cena como un regalo para nosotros.

3. Dónde dormir – Esta fue la parte más dificil del viaje. A las 3 de la mañana aún no habíamos encontrado dónde dormir, estabamos en la calle, en un cesped, pasando frío y humedad. Yo estaba desesperado y en un momento de mucha ansiedad, ya que tenía dos días sin dormir (la noche anterior no había podido dormir por los nervios). Me puse a orar ya que mi corazón estaba quejándose y desagradecido. Aunque había visto los milagros durante el día me costaba dar gracias a Dios por la situación tan incómoda en la que estábamos: cansados, con frío y sin poder dormir..  Y de repente,  Dios nos envió a un hombre encargado de cuidar un parking! Nos dejó entrar en el parking y dormir en el suelo de las escaleras. Nunca pensé que estaría tan agradecido por dormir en el suelo, pero el simple hecho de protegernos del frío de la noche fue un milagro, pudimos dormir hasta las 6:30am.

4. Transporte de vuelta – El hombre del parking nos despertó a las 6:30am (porque su jefe iba a llegar y no podía vernos en el suelo de las escaleras). Estabamos cansados y con muy poca energía. No teníamos dinero para volver a Madrid. No sabíamos qué hacer pero el Espíritu Santo nos guió a la estación de autobuses. Cuando llegamos había un autobus con dirección a Madrid, el autobus iba a salir a las 7:00am. Hablé con el conductor y le expliqué nuestra situación de “vivir como los apóstoles”, me dijo que no había forma de ir a Madrid sin pagar (cada billete costaba 4,20€), además que su jefe estaba ahí y no podía dejarnos pasar dentro del autobus. Le dije que si podía hablar con su jefe, me dijo que sí. Entonces hablé con su jefe. Completamente sorprendido por nuestra historia, el jefe me dijo que eramos muchos y que esperara.  El dueño de la compañía vino para hablar conmigo, le explicamos la historia y nos dejó subir completamente gratis a todos! Durante todo este tiempo estabamos intercediendo por gracia de Dios para que nos abrieran puerta y pudieramos volver a Madrid.

LO MÁS DIFÍCIL

Sin duda lo más duro de este viaje fue matar nuestra carne a niveles nunca antes experimentados. Caminar bajo el sol, el cansancio físico, tener hambre sin poder comprar comida, pasar frío en la noche…  Son cosas que te llevan a confiar en Dios plenamente. Hubo momentos de ansiedad pero Dios siempre impartía fe sobre nosotros. Lo más duro para mi fue la noche, me sentía impotente y fue un momento de gran debilidad. Una de las cosas que Dios me dijo fue: Yo soy uno más de vosotros, voy con vosotros!.

LO MEJOR

Ver a personas encontrándose con el amor de Cristo y siendo llamadas al arrepentimiento sin duda fue lo mejor de la experiencia. Los milagros de sanidad, la provisión, el amor que Dios puso unos con otros fue increíble. Nuestra fe fue retada y sin duda hemos visto que Dios cumple lo que dice, su palabra es real y sus promesas no fallan. Hemos podido experimentar que la comida no solo es física sino espiritual: hacer la voluntad del Padre.

EL RETO

Dios nos ha llamado a morir a nuestra comodidad, a renunciar a lo fácil y buscar su reino a costa de lo que sea. Con tal de ver a Jesús moverse haremos lo que haga falta. Deseamos más de Él porque nada se compara con ver su reino en esta tierra. Animamos a otros grupos de jóvenes a salir de su comodidad y no solo leer la biblia sino vivirla. ¡Es maravilloso! El gozo que Dios te da es incalculable. Si en un solo día hemos vivido tantas cosas. ¡imagínate toda una vida viviendo como los discípulos!

Anuncios

Como los apóstoles

Ayer ocurrió algo muy interesante mientras salíamos a orar por enfermos y a hablar con las personas sobre la necesidad de arrepentimiento y fe en Cristo. Sentíamos que nos hacía falta más tiempo para hablar con la gente, no podíamos reducirlo a un “horario” y cortar conversaciones cuando Dios estaba haciendo algo en la vida de las personas.

Estuve hablando con dos adolescentes por casi media hora y pensé: si fuera un discípulo de Jesús y él me hubiera enviado a sanar enfermos y a predicar el reino, entonces no me preocuparía del tiempo, podría hablar con esos adolescentes el tiempo que hiciera falta, enseñarles las escrituras y estar con ellos. Tampoco sabría dónde dormiría o si tendría alimentos para cenar pero estaría seguro que Dios proveería de alguna forma u otra.

¿Qué pasaría si pudiéramos vivir un día como los apóstoles? ¿O el resto de nuestras vidas? Sin dinero, sin saber dónde dormir, sin tener idea lo que vas a comer, pero con la determinación de llevar el mensaje de la cruz con toda persona que te encuentres, predicando en las plazas, hablando con las personas el tiempo que haya falta, sin horarios, relojes o teléfonos móviles.. pero llenos del poder de Dios y completamente guiados por el Espíritu Santo.

Así que como no queremos quedarnos con las ganas de saber qué se siente, hemos decidido probarlo por 24 horas. Del 18 al 19 de agosto iremos a una ciudad cercana a Madrid solo con el dinero del transporte de ida. Sin dinero para comer o regresar a Madrid. Pero determinados a ser luz y establecer a Cristo en España.

Esta iniciativa surge del grupo de jóvenes de Amistad Cristiana: Ignition, pero está abierto a todo aquel que quiera experimentar 24 horas como los apóstoles..  y esto es solo el comienzo..!!

Pregunta: ¿Cómo cambiaría hoy tu día si vivieras como los apóstoles?

Tan alto, tan ancho, tan profundo

¿Quién puede entender el amor de Dios? ¿Quién puede entender la cruz? Otro martes más y mi corazón se llena de una tremenda gratitud por lo que Cristo nos ha permitido ver esta noche. A diferencia de las últimas tres semanas, hoy decidimos tener un tiempo de oración para interceder por la gente por la que deberíamos orar. Nos pusimos de acuerdo en pedirle a Dios por gracia y favor con la gente. La respuesta fue sorprendente, vimos sanidades completas, oramos por al menos 15 personas, testificamos y predicamos la cruz!

Cuando vemos a gente ser sanada vemos el corazón de Dios por la humanidad, que Él quiere que su reino se establezca en cada persona, pero nos necesita a nosotros para hacerlo. Nosotros somos sus manos y sus pies. Evangelismo se trata de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios. Efesios 3:17-19

El amor de Dios sobrepasa nuestro conocimiento, no somos capaces de razonarlo o analizarlo. La voluntad de Dios es que comprendamos y conozcamos este amor tan grande para que seamos llenos de la plenitud de Dios. Cuando oramos por los enfermos podemos conocer mejor el corazón de Dios, quien llevó en sí mismo nuestro dolor para que nosotros fuésemos curados.

Os comparto el testimonio de Enrique, un uruguayo recién llegado a España. Cuando lo encontramos en la calle no podía caminar bien y estaba completamente encorbado de la espalda. Podéis ver con vuestros propios ojos lo que ocurrió después de que oramos por él: Hombre es sanado de espalda encorvada y dolor de pies

Pregunta: ¿Por qué crees que a muchas personas les da miedo orar por los enfermos?

¿Quién enseñó a la iglesia a quedarse dentro de un edificio?

La semana pasada escribí sobre lo que Dios hizo en Ignition (el grupo de jóvenes de Amistad Cristiana Madrid). Hoy volvimos a salir a la calle y una vez más vimos la mano de Dios de una manera sobrenatural. Estuvimos leyendo versículos de los milagros que Jesús hizo y luego versículos del libro de los Hechos donde hablaban de milagros y maravillas que experimentaban los apóstoles. Si la Biblia lo dice entonces nosotros lo creemos, no nos conformamos con otra cosa, no pondremos en duda lo que Dios hizo y lo que Él quiere seguir haciendo a través de su iglesia en el siglo XXI.

Antes de salir a la calle dedicamos 3 minutos a escuchar lo que Dios nos decía y esta fue la lista: corazón rosa, serpientes, dolor de pie, persona con mucho sudor, hormigas, vista cansada, persona descalza, auriculares (cascos, audífonos), pinceles, lobezno (wolverine)..

La lista por si misma parece no tener sentido, y nosotros tampoco sabíamos qué es lo que Dios nos estaba diciendo, pero comenzamos a partir de ahí. Empezamos a caminar y a las dos calles encontramos una tienda donde había hormigas, reptiles y serpientes! Entonces supimos que Dios quería que nos detuvieramos ahí. Justo delante de la tienda de animales había un hombre sentado con unos auriculares gigantes. Comenzamos a hablarle y le contamos la historia de por qué nos habíamos detenido, entonces comenzó a llorar y nos dijo que estaba desesperado y necesitaba un milagro de Dios. Oramos por él y nos dio su tarjeta de contacto para que lo llamáramos en la semana.

Al seguir caminando nos encontramos con una tienda de arte donde había pinceles, justo junto a la tienda había una dulcería con un corazón rosa gigante y en frente una tienda que decía “visión óptica”, ahí entendimos lo de “vista cansada”. En ese momento pasó una mujer que caminaba con dificultad. Le preguntamos si le dolía el pie y nos dijo que sí. Le pedimos permiso de orar por ella y estaba verdaderamente asombrada y al mismo tiempo feliz de que oraramos por ella. El dolor descendió en una escala del 1 al 10 (siendo 10 el máximo dolor) a un 3. Un hombre que estaba escuchando comenzó a gritarnos y a decirnos que nos fueramos y que dejaramos en paz a esta mujer, que eramos mentirosos y que todo era algo mental. La mujer se puso muy nerviosa y se fue. Todos estabamos enfadados con este hombre por apagar la fe de la mujer, pero en ese momento decidimos perdonarlo y bendecirlo ya que no queríamos que hubiera nada en nuestro corazón que impidiera el gobierno de Cristo venir al barrio.

Una calle más adelante nos encontramos con una chica corriendo, llena de sudor. Le preguntamos si le dolía algo y nos dijo que los tobillos le dolían. Al orar por ella el dolor se le fue. ¡Sorprendente! Me encantaría narrar testimonio por testimonio, pero solo quiero decirles que tuvimos 3 encuentros divinos más.

Terminamos predicando encima de la caja roja en la glorieta de Quevedo y al menos unas 20 personas se detuvieron a escuchar.

La gran pregunta es: ¿quién enseñó a la iglesia a quedarse dentro de un edificio? Cosas maravillosas ocurren cuando salimos a ser luz en las tinieblas y cuando caminamos con denuedo, con la fe de un niño, creyendo que lo que Cristo enseñó es cierto. No nos conformamos con nada menos porque tenemos un Dios muuuuuy grande y que ama tanto, tantísimo, a las personas.