Crónica: Cómo los discípulos: Aranjuez. Segunda parte.

Si aún no has leído la primera parte de la crónica puedes hacerlo en este enlace: Primera Parte. Si ya leíste la primera parte entonces puedes continuar leyendo, 🙂 Es increíble lo que descubres de Dios cuando ves el “cuadro completo” de lo que Él quería hacer durante ese fin de semana en Aranjuez. Te animo a que tengas paciencia y leas cada historia de esta segunda parte de la crónica.

Diego y DJ Jumper

-1Mi equipo estaba formado por Brittney y Emily. Comenzamos a caminar por el centro de Aranjuez intentando hablar con algunas personas pero nadie quería hablar con nosotros. Entonces a lo lejos vimos una iglesia y nos acordamos que alguien en el grupo había visto la palabra “iglesia” antes de que salieramos de Madrid. Así que nos dirigimos hacia la iglesia y vimos personas saliendo de misa.

Entonces vimos a tres adolescentes sentados en el suelo de espaldas a la gente, un chico llamado Diego y dos chicas.  Nos acercamos a ellos y comenzamos a hacerles preguntas acerca de eternidad. Las chicas comenzaron a ponerse nerviosas y a los pocos minutos se fueron. Diego comenzó a hablar con nosotros y nos hacía preguntas bastante interesantes sobre Dios. El corazón de Diego nos encantó, nos hablaba de una manera muy honesta y auténtica, nos dijo que si el cielo y el infierno fueran reales él iría al infierno.  Al poco tiempo llegó su amigo Jumper y también estuvimos hablando con él.

Algo que me encantó de conocer a Diego y a Jumper es que estuvimos hablando con ellos al menos tres horas, sin prisas, bajo la lluvia, conociéndolos, hablando sobre la eternidad, sobre la importancia de arrepentirnos de nuestros pecados y sobre Cristo, pero también sobre nuestras familias, sus sueños, su vida y sus miedos. Jumper me habló sobre su afición por la música electrónica y Diego nos habló sobre su familia y muchas cosas profundas de su vida. Pude entender un poco más el corazón de Dios que se interesa por cada área de nuestra vida y conoce cada detalle de nuestras vidas, y de esa misma forma desea que le conozcamos. 

Pablo, el vendedor de libros, sin saberlo alimentó a 9 personas

Mientras hablábamos con Diego y Jumper vimos a lo lejos a otro de nuestros equipos formado por Ramón, Shirley y Maru caminando a lo lejos.  Horas antes ellos habían sentido ir al mercadillo de la ciudad y detenerse en un puesto específico donde un hombre vendía libros. Entonces comenzó a llover muy fuerte y ellos ayudaron a Pablo, el dueño del puesto, a recoger todos los libros y guardarlos para que no se mojaran.  Mientras recogían los libros,  Ramón, Shirley y Maru comenzaron a hablar con Pablo sobre la importancia de estar preparado para la eternidad.

Después de recoger toda la mercancía, Pablo le dio a Shirley un billete de cinco euros. Shirley explicó que nada de lo que hacemos es por dinero, pero Pablo insistió en darle el billete. Agradecidos, con ese dinero compraron tres barras de pan, un paquete de mortadella, una coca cola de litro y medio y una botella de agua. Pero ellos decidieron seguir caminando hasta encontrarse con otro equipo para poder compartir la comida. Fue entonces cuando vieron a mi equipo hablando con Diego y Jumper.

Ramón, Shirley y Maru también comenzaron a hablar con Diego y Jumper, a quienes les ofrecimos comida pero no quisieron aceptarla.  Mientras todo eso ocurría no paraba de llover y hacía mucho frío, así que aprovechamos para seguir hablando con nuestros nuevos amigos. Les preguntamos a Diego y a Jumper si nos dejaban orar por ellos y comenzamos a orar por ellos en plena calle y a todo pulmón, poniendo nuestras manos sobre ellos y orando palabras específicas que sentíamos de parte de Dios para ellos. Mientras orábamos por ellos, el equipo formado por Nico, Mariana y Ana nos vieron a lo lejos y se acercaron a nosotros, sorprendidos de que estuvieramos orando con unos desconocidos. Ellos también pudieron comer bocadillo de mortadella. Sin darse cuenta, Pablo, el vendedor de libros, dio de comer y beber a 9 personas de nuestro grupo. Vimos la provisión de Dios de una manera tan real mientras nos preocupábamos por mostrar el amor de Dios a Diego y a Jumper.

Predicando en la plaza del ayuntamiento

-4Después de estar bastante tiempo junto a la iglesia, le pedimos a Diego que nos llevara a la plaza principal de Aranjuez para que predicáramos. Nos llevó a la plaza y ahí estaban otros de sus amigos. Seguía lloviendo en Aranjuez pero les preguntamos si querían escucharnos predicar.

Diego parecía no tener problema con escucharnos, así que comenzamos a predicar en medio de la plaza como si hubieran decenas de personas, aunque realmente los únicos que nos escucharon fueron Diego y sus amigos.  Yo estaba impactado de cómo Dios había preparado cada momento y confiando en que la palabra de Dios no vuelve vacía. No nos importaba que lloviera ni el frío que hacía, porque todo merecía la pena cuando veíamos a Diego escuchar el mensaje de la cruz.

Dos chicas “hambrientas” hablando fuera de los 100 Montaditos

-5El tiempo pasaba y Diego y sus amigos tuvieron que irse. Los equipos que estábamos en la plaza decidimos volver a separarnos. Personalmente yo estaba muerto de frío, no sentía las manos, pero intentaba mantener un corazón agradecido y no preocuparme por nada más que buscar el reino de Dios. Llovía mucho y comencé a desanimarme. Casi no había gente en la calle y no sabía muy bien qué hacer ni a dónde ir. Entonces comencé a dar gracias a Dios por lo que Él estaba haciendo y adorarlo simplemente por quien Él es. En este tipo de viajes hay momentos emocionalmente duros, pero sobre las 8pm las nubes se quitaron y pudimos ver el sol!!!  Tuvimos un par de conversaciones bastante interesantes con algunas personas y volvimos a ver al equipo de Nico, Mariana y Ana. Entonces comenzamos a caminar juntos y Ana y Mariana comenzaron a hablar con un grupo de amigas que estaban entrando a los “100 Montaditos” (una cadena de comida).

Lo sorprendente es que dos chicas de ese grupo decidieron no entrar a los Montaditos para seguir hablando con Ana y con Mariana. Sus amigas salían cada 5 minutos para insistirles en que entraran con ellas, pero estas chicas absorbían todo lo que Ana y Mariana decían. Me sorprendió el hambre espiritual de estas chicas, que a pesar de la presión del resto de sus amigas decidieron escuchar el mensaje de la cruz.

Un hombre marroquí nos invita un café y un chico jóven sanado de su tobillo

Seguimos caminando por la ciudad y hablamos con unos chicos adolescentes “skater” que no nos hicieron mucho caso. Entonces decidimos volver a la plaza principal del Ayuntamiento ya que con el sol había mucho más gente caminando por la ciudad. Cuando llegamos nuevamente a la plaza del ayuntamiento nos encontramos con el equipo de Ramón, Shirley y Maru. Ramón estaba muy emocionado y nos quería contar todo lo que Dios había hecho en el tiempo que nos separamos así que decidí grabarlo en vídeo para que podáis escuchar este testimonio de primera mano:

La mujer maltratada por su esposo

-9Seguimos en la plaza del ayuntamiento y ahí nos juntamos todos los equipos. Incluidos los equipos que comieron en la casa del hombre del que escribí en la primera parte de la crónica.  El resto de la tarde hasta la noche estuvimos predicando y hablando con la gente en esa plaza. Una de las personas con las que hablamos era una mujer cristiana que era maltratada por su marido. Lloramos con ella y oramos por su situación. Entendí que es importante escuchar a las personas y conectar con su dolor. Cada persona que vemos en la calle tiene una historia que desconocemos, pero que si dedicamos tiempo a escuchar nos podemos sorprender.

Mujer sanada de un dolor de mano

En esa misma plaza había un matrimonio, una mujer que tenía una venda en la mano y su marido que estaba en silla de ruedas, con esclerosis múltiple, que solo podía mover la cabeza pero no podía mover ninguna parte de su cuerpo. Comenzamos a hablar con ellos y entonces le preguntamos a la mujer si nos dejaba orar por su mano. El dolor se le fue completamente!!! Podéis ver la reacción de esta mujer después de que oramos por ella:

Hombre comienza a mover los hombros

El esposo de la mujer sanada del dolor de mano estaba sorprendido de lo que su mujer decía. Se respiraba fe en el ambiente así que le preguntamos si nos dejaba orar por él. Este hombre no podía mover nada de su cuerpo, solamente su rostro. Después de orar comenzó a mover los hombros, fue algo impresionante. Yo quería llorar de la emoción que tenía. Él nos dijo que de cada 100 veces que su cerebro ordenaba a sus hombros moverse solamente respondía 1. Y después de que oramos nos dijo: Ahora he mandado 3 veces y las 3 veces mis hombros han respondido. Podéis ver el vídeo, prestad atención a lo que él dice y la sonrisa que pone al final del vídeo, es maravilloso lo que Dios hizo!!!

Después de ver lo que Dios hizo le preguntamos si nos dejaba volver a orar. No quizo que siguiéramos orando, le entró temor. Nos dijo que lo que Dios había hecho era suficiente porque eso no podía hacerlo antes. Yo creo que su mente tuvo un choque con el poder de Dios y el temor hizo que no quisiera que siguieramos orando. Aún así yo estaba realmente impactado del amor que Dios tiene por nosotros, por cada persona, por aquellos que lo aman y por aquellos que no lo aman. Dios nos amó primero, incluso cuando nosotros no le conocíamos.

Queen Aranjuez

El tiempo pasaba muy rápido y comenzó a volver a hacer frío. Hablábamos con muchas personas y la presencia de Dios era palpable en la plaza. Ya era la medianoche y no sabíamos cómo ibamos a dormir. Seguíamos en la plaza principal hablando con los jóvenes que estaban en la plaza. Yo no aguantaba el frío y tenía mucho sueño.  Entonces comenzamos a orar para que Dios proveyera un lugar para dormir y no pasar frío. Yo le pedí a Dios que enviara a alguien pronto pero que no quería pasar más frío, estaba temblando y no podía mover las manos.  Entonces se acercaron dos chicas que repartían flyers de discotecas y nos dijeron si queríamos ir a una. Yo les dije que no teníamos dinero y que lo que necesitábamos era un lugar para dormir.

970221_611411718870403_2132600008_nEntonces la chica me dijo que podíamos ir a la discoteca y al menos no pasar frío en la calle. Minutos antes yo le había pedido a Dios un lugar donde no pasar más frío, así que le dije que iríamos pero que nos esperara a que terminaramos de hablar con unos jóvenes a los que estábamos evangelizando. La chica estaba sorprendida de que fueramos cristianos, pero quería ayudarnos a no pasar frío. La discoteca no era el lugar que me imaginaría como respuesta divina, pero Dios tenía un plan increíble que no nos imaginábamos. Nos esperaron alrededor de 1 hora y a la 1 de la mañana fuimos a una discoteca que se llama Queen, casualmente había una fiesta llamada “Mustache Party” y nos regalaron “bigotes” de papel.

943443_611411772203731_1104237886_nCuando entramos a Queen comencé a darle gracias a Dios por tener un lugar para protegernos del frío. La música sonaba y la gente llegaba con mucha energía para bailar. Algo que ocurrió en ese tiempo es que Shirley se encontró algunas monedas en el suelo de la discoteca.  Al principio teníamos mucha adrenalina de todo lo que estaba pasando, pero el sueño nos ganó y comenzamos a  quedarnos dormidos en algunas sillas y en el suelo. Una hora y media después el jefe de seguridad nos despertó y nos dijo que dábamos mala imagen a la discoteca y que teníamos que irnos a nuestra casa.  Así que a las 3 de la mañana nos salimos de Queen y uno de los chicos de nuestro equipo comenzó a hablar con el jefe de seguridad explicándole toda la historia. El jefe de seguridad estaba muy sorprendido y nos dijo que si él hubiera sabido nuestra historia nos habría dejado dormir. De hecho nos invitó a volver a entrar y a dejarnos dormir siempre que no fueramos muy descarados para que la gente no se diera cuenta.  Nosotros decidimos no entrar ya que sentíamos que Dios tenía algo más. El tiempo pasaba y el frío era cada vez más intenso. No sabíamos muy bien qué hacer así que decidimos ir hacia la estación de autobuses e intentar volver en un bus nocturno hacia Madrid.

Inti, Alex y los 18 peregrinos

Eran las 3 de la mañana. Habíamos caminado a penas algunos metros alejándonos de la discoteca “Queen” cuando vimos a un grupo de amigos que estaban de fiesta y vi que uno de ellos caminaba con dificultad. Le pregunté qué es lo que le ocurría y nos dijo que le dolía la rodilla. Le preguntamos si nos dejaba orar por él y nos dijo que sí. El dolor le disminuyó pero no se le fue completamente. Después de orar le dije que si conocía dónde podríamos dormir 18 personas que no tenían dinero. Sorprendido me dijo que su amigo “Inti” tenía una casa donde cabían 18 personas. Le dije que si podía preguntar a su amigo si pudiera hospedarnos.  Su amigo Inti, un chico de aproximadamente 19 años,  “casualmente” nos había visto predicar en la plaza del ayuntamiento horas antes. Y sin conocernos de nada más, nos dijo que su madre tenía una casa donde cabíamos 18 personas pero que teníamos que caminar durante al menos 1 hora. Sus madre y su padrastro estaban fuera durante el fin de semana y la casa estaba vacía. Su única condición era que un amigo suyo llamado Alex quisiera venir también, ya que quería que alguien que él conociera también estuviera ahí. Alex accedió a venir. Me sorprendió que quisiera dejarnos dormir a 18 desconocidos. La mano de Dios era evidente. Caminamos durante más o menos 70 minutos. Mientras caminamos Inti le dijo a su amigo Alex: Nunca le digas a nadie que dejé dormir a 18 peregrinos en mi casa.

-11Llegamos a casa de Inti casi a las 5 de la mañana, agradecidos por su generosidad. Nos ofreció la comida que tenía. Cuatro chicas del grupo durmieron en camas, otros tantos en sofa y los demás en el suelo.

-13Dormimos algunas horas que nos sirvieron para descansar el cuerpo y quitarnos el frío.  Al día siguiente salimos de casa de Inti sobre las 10 de la mañana. Antes de irme le hice foto a su casa.

Alex y la vuelta a Madrid

Al día siguiente mientras caminábamos a una parada de autobús que estaba cerca de casa de Inti una de las chicas del grupo se acercó a mí y me dijo que tenía que hablar conmigo. Entonces me dijo que el equipo pastoral de nuestra iglesia local le había dado un sobre el viernes destinado a nuestra vuelta. Nadie del grupo sabía acerca de la existencia de este sobre. Cuando lo abrimos había 40€ y la escritura de Filipenses 4:19. Cuando nos subimos al autobus para pagar nos llevamos una sorpresa, volver 18 personas a Madrid en autobus costaba 75€. Así que la conductora nos dijo que era considerablemente más barato volver en tren. Tuvimos que volver a caminar mas o menos 70 minutos para llegar a la estación, estábamos cansados pero fue un tiempo increíble para hablar con Alex, el amigo de Inti. Alex es católico ortodoxo y estaba muy sorprendido de nuestra historia. Pude compartirle mi testimonio y hablarle de muchas de las cosas que Dios ha hecho en estos meses. Su corazón absorbía cada palabra que le compartíamos.

Al llegar a la estación de tren nos faltaba solo 1,80€. Parecía ilógico que tuvieramos el dinero necesario para que pudieramos volver pero que nos faltara solo 1,80€.  No queríamos pedir el dinero a nadie y realmente yo estaba algo preocupado. De repente se acercó un señor a preguntarnos qué es lo que nos pasaba y le dijimos lo que pasaba. Él se ofreció a darnos el dinero que faltaba y pudimos comprar todos los billetes para volver a Madrid.

El tiempo en el tren fue increíble. Tuvimos un par de conversaciones con otros dos viajeros. Creo que esto es lo que más me gustó de este viaje, el poder compartir con todas las personas que se nos pusieran en frente, en usar nuestra energía para establecer el reino de Jesús y compartir el mensaje de la cruz con todo aquel que quisiera escucharnos.

Este viaje fue uno de los más cansados para mí por las condiciones metereológicas que experimentamos. Pero al ver el “cuadro grande” de todo el fin de semana y ver lo que Dios hizo en tantas vidas volvería a hacer este viaje mil veces más. No importa renunciar a nuestra comodidad con tal de ver a Jesús en medio de nosotros y ver su mano tocando las vidas de las personas que están a nuestro alrededor.

Si buscas primero el reino de Dios, todo lo demás viene añadido. Todo. Espero que este tercer viaje os haya retado y animado. Tenemos un Dios que ama a las personas con una pasión desbordante, un Rey que dio todo para que estemos con él, y que quiere salvar todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo.

Crónica: Cómo los discípulos: Aranjuez. Primera parte.

264562_424108557688244_1919882226_nMuchos de vosotros habéis leído las crónicas de los primeros dos viajes que hice con algunos amigos de Madrid. Estos viajes los hicimos “como los discípulos” de Jesús y tener la misma experiencia que vivieron “los doce” (Lucas 9) y “los setenta” (Lucas 10) cuando fueron enviados por Jesús sin dinero, sin comida, sin agua, sin mochila y sin saber dónde dormir.

El destino de nuestro tercer viaje fue Aranjuez, una ciudad famosa por albergar uno de los cuatro Palacios Reales más importantes que existen en España. Este fin de semana ocurrieron muchas cosas por lo que dividiré la crónica en dos partes debido a la longitud de los testimonios. En esta entrada puedes leer la primera parte. Allá vamos!

La noche anterior del viaje le pregunté a Dios qué es lo quería hablarnos sobre este viaje y me encontré con Lucas 12. Te recomiendo que lo leas ya que gracias a ese capítulo mi fe se mantuvo firme en los momentos difíciles del fin de semana. Específicamente los versículos que me marcaron fueron Lucas 12:29-31:

“Vosotros, pues, no busquéis qué habéis de comer, ni qué habéis de beber, y no estéis preocupados. Porque los pueblos del mundo buscan ansiosamente todas estas cosas; pero vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas. Mas buscad su reino, y estas cosas os serán añadidas.”

Con estas palabras decidimos que no buscaríamos ni nos preocuparíamos por la comida ni bebida, y que nuestra energía únicamente se concentraría en predicar la cruz, orar por enfermos y amar a la gente en el nombre de Jesús. Todo lo demás vendría añadido.

El sábado 18 de mayo del 2013 nos reunimos 18 personas (12 mujeres y 6 hombres) a las 10:00h en nuestro local en Madrid para orar por el viaje y preguntarle al Espíritu Santo qué es lo que quería hacer. Algo que nos llamó la atención es que tres personas tuvieron la visión del nombre de “Manuel” (nombre en clave por respetar la privacidad de las personas involucradas)  mientras orábamos.

-6Llegamos a Aranjuez alrededor de las 12:45h y nos dividimos en 6 equipos (3 personas por equipo). A continuación vas a leer dos historias que vivieron dos equipos y que corresponden a la visión que nos dio el Espíritu Santo sobre el nombre de Manuel (nombre en clave). Están relacionadas así que te animo a que tengas paciencia y leas las dos, es impresionante cómo Dios obra. Cada una de estos testimonios está narrado por miembros del equipo que lo vivieron.

Primera historia: Manuel Andrés (nombre en clave). Parte 1
(Equipo 1: Miguel Ángel, Marisa y Claudia. Testimonio narrado por Marisa)

Por la mañana nuestro equipo se encontró con un hombre de 68 años que se llamaba Manuel Andrés. (nombre en clave que corresponde al nombre que vimos antes de salir de Madrid). Venía dando voces por la calle anunciando un restaurante donde ir a comer porque se le habían terminado las tarjetas que repartía con la información del restaurante. Caminaba apoyándose sobre un bastón y parecía que tenía un problema en la rodilla. Hablamos con él. Le explicamos quienes éramos y qué hacíamos allí, y le preguntamos qué le pasaba a su rodilla. Nos dijo que le habían operado dos veces y que tenía mucho dolor. La primera vez fue porque tuvo un accidente montando en moto con un familiar. Después de aquella operación, una persona con unas copas de más le había empujado y le había tirado al suelo provocando de nuevo la rotura de su rodilla, por lo que tuvieron que operarle de nuevo. Nos dejó orar por él y el dolor se le redujo considerablemente, aunque no se le quitó del todo. Volvimos a orar por segunda vez y nos confirmó que le dolía mucho menos que antes, pero aún le dolía un poco. Le preguntamos si había perdonado al familiar con el que tuvo el accidente en la moto y nos dijo que sí, pero sin embargo, reconoció que tenía mucho rencor hacia la persona que le había empujado y que deseaba que se hiciera justicia y la metieran en la cárcel por lo que había hecho con él. Le hablamos sobre la cruz, el perdón de Dios de nuestros pecados y sobre la necesidad que tenemos de perdonar para ser libres del rencor y de la amargura. Se puso a llorar y nos contó que lo estaba pasando muy mal económicamente. Reconoció que estaba sufriendo mucho, y que le había pedido ayuda económica a un hermano suyo, pero se la había negado.

Confesó que a su hermano lo había perdonado, pero no quería perdonar a la persona que le había empujado causándole la rotura de la rodilla. Volvimos a orar por él porque continuaba llorando, y nos despedimos. Cuando nos íbamos nos siguió y nos volvió a llamar. Nos preguntó dónde íbamos a comer, y le dijimos que no lo sabíamos porque no teníamos dinero. Nos ofreció ir al restaurante para el que trabajaba e invitarnos a comer un menú que él pagaría cuando cobrara por su trabajo. No se lo aceptamos. Le dijimos que él necesitaba ese dinero y que Dios supliría nuestra necesidad de comida. Antes de despedirnos le dimos un abrazo cada uno. Él seguía llorando. Insistimos en que necesitaba perdonar para tener paz, pero no quiso hacerlo.

Me empezó a doler la espalda, por lo que les pedí a Miguel Ángel y a Claudia que orasen por mí. Lo hicieron, pero el dolor continuaba. Como llovía nos refugiamos bajo la techumbre de una zapatería. Pasaron algunas personas por allí pero nadie nos dejó orar por ellos. Hacía frío y estábamos incómodos. Pensamos en buscar una iglesia y meternos allí para entrar en calor. Cuando íbamos a salir de allí vimos que se acercaba el equipo 2:  (Francisco, Wai y Cristina) con un hombre. Nos saludamos y les preguntamos a dónde iban, y nos dijeron que se iban a comer. Nos preguntaron si habíamos comido y les dijimos que no.

Hago un corte en esta historia porque quiero que leas el comienzo de la segunda historia. Hasta el momento donde el equipo 1 y el equipo 2 se encuentran.

Segunda historia: Manuel (nombre en clave por respetar su privacidad). Parte 1
(Equipo 2: Francisco, Wai y Cristina. Testimonio narrado por Wai)

Al llegar a Aranjuez nos dirigimos al centro de la ciudad, buscando una plaza con terrazas y fuente según lo que Dios nos había mostrado. Hablamos primero con un cubano (Miguel) y con una sra. Italiana (Morena) ambos repartiendo publicidad de restaurantes. Les compartimos el evangelio y seguimos nuestro camino.

Al caminar… empezó a llover super fuerte y a granizar. Nos detuvimos abajo de un edificio para refugiarnos. En ese momento habian otras chicas a la derecha, pensamos en hablarles, pero se fueron de ahí. Luego intentamos con otra señora que se habia refugiado ahí tambien pero se marchó antes de que pudieramos acercarnos a ella. Por lo que decidimos orar para que Dios nos guiara… estaba aún granizando y los tres estabamos bajo el mismo paraguas. Entonces se acercó un señor, con publicidad de otro restaurante, y le dijimos que no teníamos dinero. No le dimos detalles de por qué no teníamos dinero… él nos habló cosas de su vida y luego cuando ya se marchaba dijo: Los invito a beber algo… vengan. Esto nos sorprendió… porque no habiamos insinuando o pedido nada!!! Eran alrededor de las 14:45.

Lo seguimos a este señor. Nos daba verguenza que nos regalara algo al principio pero luego entendimos que esto era de Dios y que habia un propósito. Nos llamo hacia dentro del bar, nos dio bebida y unos bocadillos de pan y queso. Él se movía mucho, entraba y salía del bar así que fue dificil hablarle al principio.

En un momento le dijo a Francisco… “Tu eres evangélico”. Hasta ese momento no le habíamos explicado nada de nuestro viaje ni intención… Nos contó que había recibido al Señor hace mucho tiempo pero que ahora estaba muy alejado. Pero que la noche anterior había leído la biblia… y nosotros estábamos impresionados. Entonces Francisco le pregunta… ¿Cual es tu nombre? y el hombre le dice Manuel (nombre en clave que corresponde al nombre que vimos antes de salir de Madrid). En ese momento todo cobró sentido. Manuel seguía moviéndose (conoce a mucha gente del pueblo) y después nos dijo: os voy a invitar a comer.

Nosotros más agradecidos con Dios no podíamos estar… nos estaba mostrando de su fidelidad con estas cosas. Ya estabamos super agradecidos y satisfechos con el bocadillo, pero más que comida esto se iba a tratar de la vida espiritual de Manuel… Dios le estaba llamando por nombre.

Camino a casa de Manuel, nos encontramos con el equipo 1.  Al verles nos preguntaron a dónde íbamos.  Nos dio un poco de miedo que fuésemos muchas personas para comer en casa de Manuel, pero él nos dijo: donde comen 4 comen 7, y en casa tengo a otro más, así que seremos 8.

Primera y segunda historia unidas después de que los equipos se encontraron en la calle y se dirigían a comer en casa de Manuel (Narrada por Marisa y Wai)

Marisa: De camino a casa de Manuel nos preguntó si comíamos de todo a lo que yo respondí que no puedo tomar gluten ni lácteos. Me impresionó la pregunta porque antes de salir de casa yo había pensado que esta restricción alimenticia podía ser un problema en el caso de que nos ofrecieran pan o bocadillos. Por otro lado pensaba que si Dios nos daba pan sería que podía comerlo, aunque médicamente no fuera lo más conveniente. En el fondo sabía que Dios podía darme lo que yo necesitaba y tenía expectativa por ver que sucedía ese día, pero había decidido no pensar demasiado en ello. Si tenía que pasar un día sin comer tampoco me importaba demasiado.  Cuando llegamos al supermercado los chicos acompañaron a Manuel a coger las cosas y las chicas les esperamos  fuera. Cuál fue mi sorpresa cuando salieron con un montón de verduras, ensaladas, arroz, cazón…en fin, todo sin gluten excepto un par de barras de pan. Llegamos a casa de Manuel y mientras algunos se acomodaron en el salón, otros nos ofrecimos a ayudarle en la cocina.

Empezamos a picar las verduras para hacer una paella. Al cabo del rato, me encontré haciendo la paella, y a Manuel ofreciéndome los diferentes ingredientes y diciéndome que pusiera lo que yo quisiera. Apartamos unas berenjenas y algo de pescado para hacerlas a la plancha para mí en una sartén diferente, sin harina. Yo alucinaba mientras cocinaba. Dios nos había preparado una comida espectacular (ensalada, berenjenas, paella, cazón, helado e infusiones), y no solo eso, sino que me había puesto “al mando” de la cocina para asegurar que mi comida no tuviera gluten. Mientras cocinaba en casa de Manuel, me di cuenta de que ya no me dolía la espalda, y no me volvió a doler después.

Wai:  Mientras preparábamos la comida y la mesa le seguíamos hablando de Dios a Manuel… Él nos citaba versículos biblicos y realmente parecia a ratos que  él nos predicaba a nosotros. Nos admitió su problema con el alcohol y las mujeres. Nos mostró los poemas que le ha escrito a Dios, y eran bellisimos! Tambien nos contó que hace 2 semanas había estado orando en el jardín y llorando porque le pedía a Dios que cambiara su vida. Luego oramos por los alimentos y comenzamos a comer.

975928_10151625054757451_1849823293_n962014_10151625054777451_675714907_nMarisa: Seguimos hablando con Manuel durante la comida. Él sacó su biblia y la leímos. Oramos. Con nosotros también estaba Joaquín (nombre en clave), un chico de aproximadamente 30 años al que Manuel alquila una habitación. Compartimos el mensaje de la cruz con Joaquín, que se declaraba ateo.

Manuel se abrió mucho con nosotros. Nos dijo que había pasado por una situación personal muy difícil, que había sufrido mucho, pero que creía que gracias a Dios había podido salir de ella airoso. Nos dijo que una día, habiendo bebido unas copas de más, se había abalanzado sobre un hombre mayor, habían caído al suelo y al hombre se le había roto la rodilla. Todos nos miramos.

Empezamos a atar cabos, y efectivamente, se trataba de Manuel Andrés. Manuel era el hombre que Manuel Andrés no quería perdonar. Manuel nos contó que Manuel Andrés le había provocado, y al llevar unas copas de más actuó violentamente sobre él. Lo pasó muy mal porque su intención no había sido causarle tanto mal. Le había ido a visitar casi todos los días durante los meses que estuvo en el hospital. Manuel Andrés le había denunciado, pero el juicio salió favorable para Manuel.

Manuel le había ofrecido dinero a Manuel Andrés como compensación, pero Manuel Andrés no lo había aceptado, quería más.

Pasamos en su casa más de cinco horas mientras fuera llovía y granizaba. Manuel se preguntaba por qué había vuelto a salir a relucir el incidente con Manuel Andrés, y si Dios quería algo con ello. Volvimos a orar, a entregar la situación en manos del Señor y a pedirle fortaleza para que Manuel pudiera volver a él y dejar todo lo que le ata. Le dejamos uno de nuestros teléfonos y nos despedimos de él.

Esta historia me fascina. El amor que Dios tiene por las personas es increíble. Dios nos conoce por nombre y él desea sanar nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo. Aún sigo meditando en la historia de Manuel y Manuel Andrés y la manera en la que Dios hila todo. Él tiene un plan mucho más alto que el nuestro y anhela usarnos para restaurar vidas de otros.

No te pierdas la segunda parte de la crónica. Podrás leer más testimonios de lo que Dios hizo el resto del fin de semana.

Cuando decidimos escuchar Su voz

Cristo sana Hace una semana estaba en el local de Ontheredbox pensando en lo cansado que estaba y en lo poco que me apetecía bajar a la calle a predicar. Desde hace tiempo decidí que cuando me comprometo a algo tengo que hacerlo aunque no tenga ganas, pero no quería bajar a la calle con una actitud de desanimo. Aún quedaban 15 minutos antes de ir a la Puerta del Sol así que me acerque con Brittney y mi amigo Ramón y les di un folio blanco a cada uno, entonces les dije: Escriban diez cosas que escuchen del Espíritu Santo, cualquier cosa que les venga a la mente o en su espíritu, escríbanlo en el folio, pero mínimo diez cosas.

Yo también comencé a escribir y a forzarme a escuchar al Espíritu Santo, sé que suena raro la palabra “forzarnos a escuchar” pero creo que Dios siempre quiere hablarnos y somos nosotros los que estamos desconectados con nuestra rutina diaria, por eso es importante obligarnos a tener un momento donde nos concentramos en escuchar la voz de Dios.

Cuando terminamos de escribir lo que pensábamos que el Espíritu Santo nos decía nos sorprendíamos de que teníamos algunas cosas en común en nuestras listas: color amarillo, dolor de espinillas y rodillas y persona con muletas. Ver que había algunos elementos que coincidían nos llenó de fe, sabíamos que Dios nos estaba mostrando lo que quería hacer en la Puerta del Sol.

Cuando bajamos a la calle vimos a un hombre “vendeoro” que tiene un chaleco amarillo fosforito, como era la única persona vestida de amarillo llamó mi atención y le pregunté si tenía problema con las rodillas y nos dijo sorprendido que tenía más de un año con dolor. Oramos por él y comenzó a sonreír, diciéndonos que estaba experimentando calor y que el dolor de la rodilla derecha se le estaba yendo. Ayer el mismo hombre contactó con Brittney y le dijo: quiero hablar con tus amigos, porque cuando oraron por mi sus vibraciones sanaron mi rodilla derecha, ahora quiero que oren por mi otra rodilla. ¡Qué bueno es Dios!

La historia no termina ahí, después de orar por nuestro amigo vendeoro fuimos hacia el centro de la plaza, entonces Ramón me dijo: Mau, mira, ahí está un chico con muletas. Para nuestra sorpresa el chico tenía unos auriculares enormes de color amarillo. Nos acercamos a él y le preguntamos si le dolía algo en ese momento, nos dijo que sí, que tenía mucho dolor y le preguntamos si nos dejaba orar por él. Enseguida nos dijo que él no creía en Dios y que no quería recibir oración, entonces le dijimos que le habíamos preguntado a Dios que nos dijera por quien orar y le enseñamos la lista que habíamos escrito, quedó muy impresionado y aceptó que oráramos por él. Cuando terminamos de orar le pedimos que hiciera algún movimiento que antes le causara mucho dolor, comenzó a maravillarse de que el dolor se había ido, comenzó a reir de gozo en la Puerta del Sol y comenzó a caminar sin las muletas! Entonces muy nervioso nos dijo que se tenía que ir. Yo le dije que lo acompañaba a donde hiciera falta pero quería seguir hablando con él. Me dijo que tenía que coger el tren e ir hacia Alcalá de Henares, entonces le dije que lo acompañaba hasta la vía del tren. Todo ese tiempo que estuve con él caminó sin las muletas, yo estaba con el corazón palpitando a mil por hora pero sabía que tenía que hablarle de la cruz y que solo Cristo podía pagar sus pecados, así que comencé a hacerlo. Cuando le dije que qué pensaría de una persona inocente que recibiera el castigo que él merecía por haber pecado me dijo: no se lo merecería. Entonces le dije, hay alguien que ya lo hizo, ¿sabes quién es? Y me respondió: Jesús. Entonces comencé a explicarle arrepentimiento y fe en Cristo. También le dije que quería seguir en contacto con él a través de facebook, para mi sorpresa y para su sorpresa, nos dimos cuenta que teníamos dos amigos en común, esos dos amigos son cristianos también y se conocen desde hace 8 años. Mi corazón se conmovió cuando lo supe, me di cuenta que Dios tiene planes que desconocemos y que hará todo lo posible por rescatar un alma. Nuestro amigo en común contactó con él y la próxima semana van a quedar para hablar, este chico le dijo que nunca había experimentado nada similar a lo que le sucedió en Puerta del Sol.

Con todo esto quiero decirte que no dejes que el desanimo sea una excusa, dejate usar por Dios, escucha al Espíritu Santo y déjate guiar por Él. Cosas maravillosas ocurren cuando obedecemos Su voz!!!

Mientras tomábamos café en Starbucks

Una de las características que me fascinan de Dios es que es omnipresente. En todo lugar, en todo momento, no hay ningún lugar al que Él no pueda acceder. Muchas veces pensamos que Dios solamente se mueve en nuestras reuniones del domingo o en eventos y conferencias, pero lo maravilloso de nuestro Dios es que se mueve en cualquier lugar donde encuentre personas que quieran ser usados.

El reino de Jesús no es un edificio sino personas que se mueven, trabajan, toman café, van al supermercado, al centro comercial, etc. Es en esos lugares donde no nos hemos atrevido aún  a establecer el reino de Jesús, pero es precisamente en los lugares de encuentro cotidiano donde tenemos que ser luz. El reino va con nosotros porque el rieno está entre nosotros.

La semana pasada Dios sanó a un chico en Milano, Italia, mientras repartíamos tratados en una esquina cualquiera de la ciudad y lo más maravilloso es que se arrepintió para con Dios y puso su fe en Cristo. Ayer Dios sanó a 4 personas en la Puerta del Sol, Madrid. Hoy fuimos a un centro comercial y Dios se movió en una feria de ocultismo, donde pudimos experimentar que quien está en nosotros es más fuerte que el que está en el mundo.

Cuando pensamos que el tiempo de “ministerio” había acabado Dios nos volvió a sorprender. Predicamos a 3 chicas colombianas en Starbucks y cuando salíamos vimos a una chica con muletas, le preguntamos si quería que Jesús la sanara y nos dijo que sí. Oramos por ella y Dios la sanó! Porque el reino está en todos lados, en la calle, en el centro comercial, en el metro.. a donde vayamos, Dios está con nosotros.

Pregunta: ¿Dónde crees que Dios quiere usarte para establecer Su reino?

Crónica – 24 horas como los discípulos – El Escorial

Captura de pantalla 2014-12-30 a la(s) 13.52.57Este fin de semana ha sido sin duda el más radical de toda mi vida.  Habíamos decidido dedicar 24 horas para vivir “como los discípulos” pero no sabíamos exactamente qué nos ibamos a encontrar en el camino. Nuestro destino fue San Lorenzo del Escorial. Nuestra misión era predicar el mensaje de la cruz, sanar enfermos, amar a la gente y básicamente establecer el reino de Cristo en cualquier lugar donde estuviéramos. Sin dinero, sin mochila, sin comida, sin agua y sin abrigo, confiando que Dios supliría todas las cosas.

Llegamos al Escorial al mediodía y nos dividimos en cuatro equipos de tres personas (excepto un equipo de 4 personas) y comenzamos a preguntarle al Espíritu Santo que nos guiara hacia dónde y con quién teníamos que hablar. A continuación voy a enumerar algunas de las cosas que hemos vivido. Ha sido un viaje que nos ha llevado a situaciones límite, a matar nuestra carne a niveles inesperados. Es muy difícil relatar todo lo que vivimos, pero quiero compartirlo de la mejor manera para que pueda animaros y sepáis qué Dios tan grande tenemos.

ENCUENTROS DIVINOS Y MILAGROS DE SANIDAD

Aunque durante todo el día pudimos compartir con más de 30 personas, quiero compartir algunas historias que nos sorprendieron a lo largo del día:

1. Manuel y los 70 céntimos – Un hombre de aproximadamente 70 años, con dolor en una pierna y caminaba con dificultad. Cuando oramos por él, el dolor se le fue. Su esposa continuamente decía que Dios no hacía cosas imposibles, pero nosotros le contamos los testimonios que hemos visto e hicimos todo lo posible por impartir fe sobre su vida. Manuel nos regaló 70 céntimos aunque le dijimos que no lo hiciera y que nada de lo que hacíamos era por dinero, aún así insistió en darnos ese pequeño dinero que para nosotros fue una gran bendición: ¡pudimos comprar una botella de agua en un momento de gran sed y desesperación por agua!

2. Jesús de la Iglesia, el hombre que no podía dormir – De aproximadamente 70 años, fue un verdadero encuentro divino, habíamos caminado por mucho tiempo sin “encontrar” a nadie y cuando Jesús de la Iglesia (me encanta su nombre!) apareció a nuestra vista sentíamos que debíamos hablar con él. Cuando le preguntamos si nos dejaba orar por él, enseguida nos dijo que sí, nos pidió que oraramos por sus pulmones y así lo hicimos. Entonces comenzamos a orar para que pudiera dormir bien, sin despertarse por la noche. Él sorprendido nos dijo que ese era su problema, le costaba dormir debido a que no podía respirar.

3. Román, cristiano “apartado” que experimenta sanidad física y el llamado al arrepentimiento – El testimonio de Román es impactante. Un hombre latinoamericano de aproximadamente 40 años. Estaba bebiendo copas con tres amigos más en un callejón cuando nos acercamos a él. Preguntamos si alguno de ellos tenían algún dolor físico, nadie  contestó. Cuando nos ibamos, Román nos detuvo y nos dijo que tenía un dolor muy intenso en su espalda desde hacía dos días. Cuando oramos por él, nos dijo: siento un calor muy fuerte en mi espalda, algo me está quemando! La oración no fue larga, quizá unos 40 segundos. Al terminar de orar le pedimos a Román que hiciera un movimiento que antes no pudiera hacer. Comenzó a agacharse y a moverse como loco: el dolor había desaparecido. Como lo importante no es sólo la sanidad sino el mensaje, le explicamos acerca de la necesidad de arrepentimiento y fe en Jesús, nos dijo que era un cristiano apartado y que vivía en adulterio y adicto al alcohol. Román comenzó a llorar y nos pidió nuestro número de teléfono. ¡Dios es bueno!

4. Miguel se quería morir (nombre en clave por respetar su anonimato) – Uno de los equipos encontró a Miguel sentado en un banco en un parque. Cuando le preguntaron si podían orar por él, comenzó a llorar. Miguel quería quitarse la vida. Con una gran tragedia personal y familiar, Miguel sólo deseaba morirse. Lo más sorprendente de la historia de Miguel es que uno de los chicos del grupo había vivido una historia similar y pudo testificarle sobre el amor de Cristo y la cruz. Y para nuestro asombro, ¡Miguel había escuchado el mensaje de la cruz meses antes en la Puerta del Sol! Es impresionante, ¡unos siembran y otros regamos! Después de una hora de estar con él, Miguel se fue lleno de fe, del mensaje de la cruz y confrontado con el amor de Dios.

5. Carlos, adolescente sanado delante del “público” (nombre en clave) – Esta historia me asombra ya que nunca nos habíamos atrevido a hacer algo similar. Por la tarde los equipos nos reunimos (sin buscarlo Dios nos unió) y decidimos predicar en la plaza principal donde se encuentra el ayuntamiento. Cuando empezamos a predicar la gente comenzó a acercarse, lo cual fue un gran milagro porque antes la plaza estaba bastante vacía. Alrededor de unas 30 personas se acercaron a escucharnos predicar al estilo “Ontheredbox”. Compartimos un testimonio y un mensaje ilustrado. Hicimos llamado al arrepentimiento y fe en Jesús y sentíamos que alguien del público estaba con un dolor fuerte en el cuerpo, así que comenzamos a preguntar en voz alta si alguien del público tenía un dolor porque Dios quería sanarlo. Nadie decía nada, el silencio era muy incómodo, pero seguimos preguntando.  Entonces Carlos, un adolescente de 14 años, levantó su mano. Le pedimos que se acercara hacia donde estábamos, delante de toda la gente mirando, y le preguntamos qué le dolía. Nos dijo que tenía un dolor en su cintura; no podía correr y caminaba con mucho dolor. Oramos por él y el dolor desapareció. Carlos comenzó a decir a todos sus amigos (un grupo de 10 adolescentes aprox.) que era verdad, que el dolor se le había ido. Los adolescentes y toda la gente, incluídos nosotros, estábamos sorprendidos.

6. Clara, bajo convicción del Espíritu Santo (nombre en clave) – Comenzamos a hablar con los adolescentes amigos del chico que había sido sanado y conocimos a Clara, una adolescente de aproximadamente 14 años. Dios nos dio palabra de conocimiento sobre ella y nos dijo que Clara estaba acostándose con un chico y eso le estaba produciendo grandes problemas con sus padres. Cuando le dijimos lo que Dios nos mostraba, Clara comenzó a llorar y se fue corriendo. Media hora después regresó para preguntar cómo teníamos esa información. Pudimos compartir con ella durante otra media hora. Su vida jamás será igual.

7. La mujer morena sin esperanza – Antes de salir de Madrid le habíamos pedido a Dios que nos mostrara por quién orar, una de las chicas del grupo tuvo una visión de una mujer morena sin esperanza, con su corazón llorando por una situación familiar difícil y complicada, y que Cristo quería encontrarse con ella. La encontramos y le hablamos de Dios de una manera muy directa, era testigo de Jehová pero no “practicante”. La mujer parecía tener un muro muy fuerte pero sabíamos que se trataba de ella, así que le dijimos lo que Dios nos había mostrado. Comenzó a llorar. Pudimos orar por ella y mostrarle el gran amor de Cristo.

8. Dos hermanos experimentaron el poder de Dios – Durante la noche pudimos orar por dos hermanos (hombre y mujer). Los dos nos dijeron que sentían un calor muy fuerte sobre sus cuerpos y el dolor disminuyó. Estaban asombrados y agradecidos de lo ocurrido.

9. Niño sanado de dolor de pecho – Intentamos hablar con tres amigos, entre los cuales había un niño. No nos dejaron hablar con ellos pero el niño nos dijo que le dolía mucho el pecho. Cuando oramos por él el dolor se le fue.

MILAGROS DE PROVISIÓN

1. Comida – Dos de los cuatro equipos comieron sobrenaturalmente: Uno de los equipos iba caminando y un hombre que estaba sentado, sin conocerles, les dijo: ¿No tienen hambre? Este hombre les regaló un bocadillo y medio para comer. Pudieron hablar y comer con él. Otro equipo sentía que debía ir a lo más alto de la ciudad, caminaron por 30 minutos bajo el sol, sin ver a nadie, cuando regresaban se encontraron con una fuente de agua, comenzaron a beber y una mujer se acercó a hablar con ellos. La mujer los invitó a su casa, les dio agua, pan, chorizo y jamón. Pudieron hablar, orar  y llorar con ella. Un tiempo preparado por Dios. Los otros dos equipos, incluido el mío, no comimos. En mi caso particular el hambre se me fue, lo cual fue un milagro, pudimos aguantar hasta la noche.

2. Cena – Al llegar el momento de cenar uno de los equipos encontró un árbol con uvas, otro equipo de los que no había comido fue en busca de comida y le dieron de cenar chuletón, huevos fritos y patatas, completamente gratis. Solo quedaba un equipo sin comer (el mío) y estabamos con bastante hambre.  Fue maravilloso que los adolescentes con los que estuvimos hablando después de predicar, nos regalaron sus  chuches (golosinas), fue el primer alimento que probé durante todo el día. Nunca había estado tan agradecido por algo tan sencillo como un dulce. Después, uno de los equipos que ya había comido fue en busca de comida para el resto y consiguieron tres bocadillos de tortilla española. ¡¡Estábamos tan agradecidos con Dios!! Comenzamos a compartirlo con todos. También encontramos un árbol con uvas, muchísimas, más de 10 racimos llenos de uvas. Lo interesante es que Dios nos dio: uvas (vino) y pan (bocadillo de tortilla). Dios nos preparó la Santa Cena como un regalo para nosotros.

3. Dónde dormir – Esta fue la parte más dificil del viaje. A las 3 de la mañana aún no habíamos encontrado dónde dormir, estabamos en la calle, en un cesped, pasando frío y humedad. Yo estaba desesperado y en un momento de mucha ansiedad, ya que tenía dos días sin dormir (la noche anterior no había podido dormir por los nervios). Me puse a orar ya que mi corazón estaba quejándose y desagradecido. Aunque había visto los milagros durante el día me costaba dar gracias a Dios por la situación tan incómoda en la que estábamos: cansados, con frío y sin poder dormir..  Y de repente,  Dios nos envió a un hombre encargado de cuidar un parking! Nos dejó entrar en el parking y dormir en el suelo de las escaleras. Nunca pensé que estaría tan agradecido por dormir en el suelo, pero el simple hecho de protegernos del frío de la noche fue un milagro, pudimos dormir hasta las 6:30am.

4. Transporte de vuelta – El hombre del parking nos despertó a las 6:30am (porque su jefe iba a llegar y no podía vernos en el suelo de las escaleras). Estabamos cansados y con muy poca energía. No teníamos dinero para volver a Madrid. No sabíamos qué hacer pero el Espíritu Santo nos guió a la estación de autobuses. Cuando llegamos había un autobus con dirección a Madrid, el autobus iba a salir a las 7:00am. Hablé con el conductor y le expliqué nuestra situación de “vivir como los apóstoles”, me dijo que no había forma de ir a Madrid sin pagar (cada billete costaba 4,20€), además que su jefe estaba ahí y no podía dejarnos pasar dentro del autobus. Le dije que si podía hablar con su jefe, me dijo que sí. Entonces hablé con su jefe. Completamente sorprendido por nuestra historia, el jefe me dijo que eramos muchos y que esperara.  El dueño de la compañía vino para hablar conmigo, le explicamos la historia y nos dejó subir completamente gratis a todos! Durante todo este tiempo estabamos intercediendo por gracia de Dios para que nos abrieran puerta y pudieramos volver a Madrid.

LO MÁS DIFÍCIL

Sin duda lo más duro de este viaje fue matar nuestra carne a niveles nunca antes experimentados. Caminar bajo el sol, el cansancio físico, tener hambre sin poder comprar comida, pasar frío en la noche…  Son cosas que te llevan a confiar en Dios plenamente. Hubo momentos de ansiedad pero Dios siempre impartía fe sobre nosotros. Lo más duro para mi fue la noche, me sentía impotente y fue un momento de gran debilidad. Una de las cosas que Dios me dijo fue: Yo soy uno más de vosotros, voy con vosotros!.

LO MEJOR

Ver a personas encontrándose con el amor de Cristo y siendo llamadas al arrepentimiento sin duda fue lo mejor de la experiencia. Los milagros de sanidad, la provisión, el amor que Dios puso unos con otros fue increíble. Nuestra fe fue retada y sin duda hemos visto que Dios cumple lo que dice, su palabra es real y sus promesas no fallan. Hemos podido experimentar que la comida no solo es física sino espiritual: hacer la voluntad del Padre.

EL RETO

Dios nos ha llamado a morir a nuestra comodidad, a renunciar a lo fácil y buscar su reino a costa de lo que sea. Con tal de ver a Jesús moverse haremos lo que haga falta. Deseamos más de Él porque nada se compara con ver su reino en esta tierra. Animamos a otros grupos de jóvenes a salir de su comodidad y no solo leer la biblia sino vivirla. ¡Es maravilloso! El gozo que Dios te da es incalculable. Si en un solo día hemos vivido tantas cosas. ¡imagínate toda una vida viviendo como los discípulos!

Como los apóstoles

Ayer ocurrió algo muy interesante mientras salíamos a orar por enfermos y a hablar con las personas sobre la necesidad de arrepentimiento y fe en Cristo. Sentíamos que nos hacía falta más tiempo para hablar con la gente, no podíamos reducirlo a un “horario” y cortar conversaciones cuando Dios estaba haciendo algo en la vida de las personas.

Estuve hablando con dos adolescentes por casi media hora y pensé: si fuera un discípulo de Jesús y él me hubiera enviado a sanar enfermos y a predicar el reino, entonces no me preocuparía del tiempo, podría hablar con esos adolescentes el tiempo que hiciera falta, enseñarles las escrituras y estar con ellos. Tampoco sabría dónde dormiría o si tendría alimentos para cenar pero estaría seguro que Dios proveería de alguna forma u otra.

¿Qué pasaría si pudiéramos vivir un día como los apóstoles? ¿O el resto de nuestras vidas? Sin dinero, sin saber dónde dormir, sin tener idea lo que vas a comer, pero con la determinación de llevar el mensaje de la cruz con toda persona que te encuentres, predicando en las plazas, hablando con las personas el tiempo que haya falta, sin horarios, relojes o teléfonos móviles.. pero llenos del poder de Dios y completamente guiados por el Espíritu Santo.

Así que como no queremos quedarnos con las ganas de saber qué se siente, hemos decidido probarlo por 24 horas. Del 18 al 19 de agosto iremos a una ciudad cercana a Madrid solo con el dinero del transporte de ida. Sin dinero para comer o regresar a Madrid. Pero determinados a ser luz y establecer a Cristo en España.

Esta iniciativa surge del grupo de jóvenes de Amistad Cristiana: Ignition, pero está abierto a todo aquel que quiera experimentar 24 horas como los apóstoles..  y esto es solo el comienzo..!!

Pregunta: ¿Cómo cambiaría hoy tu día si vivieras como los apóstoles?

Tan alto, tan ancho, tan profundo

¿Quién puede entender el amor de Dios? ¿Quién puede entender la cruz? Otro martes más y mi corazón se llena de una tremenda gratitud por lo que Cristo nos ha permitido ver esta noche. A diferencia de las últimas tres semanas, hoy decidimos tener un tiempo de oración para interceder por la gente por la que deberíamos orar. Nos pusimos de acuerdo en pedirle a Dios por gracia y favor con la gente. La respuesta fue sorprendente, vimos sanidades completas, oramos por al menos 15 personas, testificamos y predicamos la cruz!

Cuando vemos a gente ser sanada vemos el corazón de Dios por la humanidad, que Él quiere que su reino se establezca en cada persona, pero nos necesita a nosotros para hacerlo. Nosotros somos sus manos y sus pies. Evangelismo se trata de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios. Efesios 3:17-19

El amor de Dios sobrepasa nuestro conocimiento, no somos capaces de razonarlo o analizarlo. La voluntad de Dios es que comprendamos y conozcamos este amor tan grande para que seamos llenos de la plenitud de Dios. Cuando oramos por los enfermos podemos conocer mejor el corazón de Dios, quien llevó en sí mismo nuestro dolor para que nosotros fuésemos curados.

Os comparto el testimonio de Enrique, un uruguayo recién llegado a España. Cuando lo encontramos en la calle no podía caminar bien y estaba completamente encorbado de la espalda. Podéis ver con vuestros propios ojos lo que ocurrió después de que oramos por él: Hombre es sanado de espalda encorvada y dolor de pies

Pregunta: ¿Por qué crees que a muchas personas les da miedo orar por los enfermos?

¿Quién enseñó a la iglesia a quedarse dentro de un edificio?

La semana pasada escribí sobre lo que Dios hizo en Ignition (el grupo de jóvenes de Amistad Cristiana Madrid). Hoy volvimos a salir a la calle y una vez más vimos la mano de Dios de una manera sobrenatural. Estuvimos leyendo versículos de los milagros que Jesús hizo y luego versículos del libro de los Hechos donde hablaban de milagros y maravillas que experimentaban los apóstoles. Si la Biblia lo dice entonces nosotros lo creemos, no nos conformamos con otra cosa, no pondremos en duda lo que Dios hizo y lo que Él quiere seguir haciendo a través de su iglesia en el siglo XXI.

Antes de salir a la calle dedicamos 3 minutos a escuchar lo que Dios nos decía y esta fue la lista: corazón rosa, serpientes, dolor de pie, persona con mucho sudor, hormigas, vista cansada, persona descalza, auriculares (cascos, audífonos), pinceles, lobezno (wolverine)..

La lista por si misma parece no tener sentido, y nosotros tampoco sabíamos qué es lo que Dios nos estaba diciendo, pero comenzamos a partir de ahí. Empezamos a caminar y a las dos calles encontramos una tienda donde había hormigas, reptiles y serpientes! Entonces supimos que Dios quería que nos detuvieramos ahí. Justo delante de la tienda de animales había un hombre sentado con unos auriculares gigantes. Comenzamos a hablarle y le contamos la historia de por qué nos habíamos detenido, entonces comenzó a llorar y nos dijo que estaba desesperado y necesitaba un milagro de Dios. Oramos por él y nos dio su tarjeta de contacto para que lo llamáramos en la semana.

Al seguir caminando nos encontramos con una tienda de arte donde había pinceles, justo junto a la tienda había una dulcería con un corazón rosa gigante y en frente una tienda que decía “visión óptica”, ahí entendimos lo de “vista cansada”. En ese momento pasó una mujer que caminaba con dificultad. Le preguntamos si le dolía el pie y nos dijo que sí. Le pedimos permiso de orar por ella y estaba verdaderamente asombrada y al mismo tiempo feliz de que oraramos por ella. El dolor descendió en una escala del 1 al 10 (siendo 10 el máximo dolor) a un 3. Un hombre que estaba escuchando comenzó a gritarnos y a decirnos que nos fueramos y que dejaramos en paz a esta mujer, que eramos mentirosos y que todo era algo mental. La mujer se puso muy nerviosa y se fue. Todos estabamos enfadados con este hombre por apagar la fe de la mujer, pero en ese momento decidimos perdonarlo y bendecirlo ya que no queríamos que hubiera nada en nuestro corazón que impidiera el gobierno de Cristo venir al barrio.

Una calle más adelante nos encontramos con una chica corriendo, llena de sudor. Le preguntamos si le dolía algo y nos dijo que los tobillos le dolían. Al orar por ella el dolor se le fue. ¡Sorprendente! Me encantaría narrar testimonio por testimonio, pero solo quiero decirles que tuvimos 3 encuentros divinos más.

Terminamos predicando encima de la caja roja en la glorieta de Quevedo y al menos unas 20 personas se detuvieron a escuchar.

La gran pregunta es: ¿quién enseñó a la iglesia a quedarse dentro de un edificio? Cosas maravillosas ocurren cuando salimos a ser luz en las tinieblas y cuando caminamos con denuedo, con la fe de un niño, creyendo que lo que Cristo enseñó es cierto. No nos conformamos con nada menos porque tenemos un Dios muuuuuy grande y que ama tanto, tantísimo, a las personas.