No es nada nuevo

Captura de pantalla 2013-12-21 a la(s) 17.01.14Esta semana fui a la Puerta del Sol para participar con mis amigos de Ontheredbox. Cuando mi amigo terminó de predicar, yo me acerqué hacia un hombre que había estado escuchando el mensaje.

Buenas noches, ¿quiere un evangelio gratis? – dije yo.
No quiero saber nada de vosotros – Fue una respuesta directa, pero no quise darme por vencido, así que seguí:
¿Ha estado escuchando el mensaje de mi amigo, verdad? ¿Qué le ha parecido?
No es nada nuevo, y como te dije, no quiero hablar contigo, adiós.

La respuesta de este hombre me dolió, no podía evitar sentirme rechazado. Fue como si clavaran un cuchillo en mi pecho, y sus palabras continuaron dando vuelta en mi mente: No es nada nuevo.

Y tiene razón. El mensaje que predicamos no es nada nuevo, es el mismo mensaje que se ha predicado desde el principio de los tiempos, el mensaje de que no hay ni uno solo bueno y que lo único que podemos hacer para quitar el pecado de nuestra vida es poner nuestra fe en Cristo, aquel que perdona nuestra maldad si nos arrepentimos de corazón.

El mensaje que predicamos no se trata de nuevas filosofías ni de conocimientos complejos ni modernos. Se trata de lo más sencillo y a la vez lo más difícil: morir a nosotros mismos para que el Hijo de Dios nazca en nuestros corazones. Espero que estas navidades podáis disfrutar del regalo más importante y que celebréis a Cristo, que lo levantéis en alto y que sigáis proclamando Su nombre aunque a veces os rechacen.

De camino al trabajo

ImagenHace unos días recibí un correo electrónico de una amiga periodista que ha trabajado para importantes periódicos y ahora es asesora de comunicación de una institución de bastante prestigio en España. Quiero transcribir su correo electrónico porque refleja muy bien lo que significa predicar la cruz en cualquier situación y en nuestro día a día:

Esta mañana fui a la parada de autobus para buscar a una chica estudiante y llevarla a Madrid, para poder usar el carril VAO y llegar a Madrid más rápido.  Comenzamos a hablar. Le dije que la razón por la que iba a Madrid en coche es porque me robaron el abono de transporte.  Ella me dijo que la razón por la que ya no tenía coche es porque había tenido un accidente de coche hacía pocos meses.  Me dio algunos detalles de su accidente y entonces le pregunte: “Supongo que pensaste sobre la eternidad en esos momentos, ¿no?”.  “Sí, mucho”, me respondió. Le pregunté si sabía dónde pasaría la eternidad. Le hablé acerca de que cuando muramos estaremos cara a cara frente a Dios y que la única manera de entrar al cielo era a través del arrepentimiento de pecados y poniendo nuestra fe en Cristo y lo que Él hizo por nosotros en la cruz.  Ella me dijo: “Sí, err.. fui a un colegio del Opus Dei..”  Entonces yo le respondí: “Muchas veces en el colegio o en la iglesia nos explican que para entrar en el cielo basta con hacer buenas obras, pero la Biblia no dice eso … ” y le expliqué como entregar nuestra vida a Cristo en arrepentimiento y fe es lo único que nos salva.

– “Pero … si hacemos buenas obras, eso nos da más papeletas para entrar en el cielo, ¿no?”.
– “Errr. No!!”

El correo electrónico de mi amiga describe muy bien la situación más típica de España, dónde la mayoría de personas piensan que entrarán al cielo porque son buenas.. y ella le explicó que solo Cristo es quien nos perdona los pecados cuando nos arrepentimos de corazón y ponemos nuestra fe en Él. Pero lo que realmente me sorprendió es que podamos predicar la cruz en las situaciones más comunes de nuestro día a día, en su caso, mientras iba a su trabajo.

“Id y predicad el evangelio” se trata de nuestro día a día,  de los momentos más normales y cotidianos y no esperar a estudiar cuatro años de teología antes de poder compartir nuestra fe. En los evangelios veíamos como personas compartían su fe minutos después de tener un encuentro con Cristo (la mujer samaritana).

Os animo a utilizar los momentos más normales para predicar la cruz a otra persona. Entonces nuestras calles y plazas se llenarán de voces que claman, a tiempo, y fuera de tiempo.

Os estáis riendo porque sabíais que iba a ser sanado, verdad?

Imagen

Después de tres semanas fuera de Madrid, hoy por fin pude ir a la reunión de Ignition (el grupo de jóvenes de Amistad Cristiana). A diferencia de otras reuniones hoy convocamos una reunión de oración 45 minutos antes de que comenzara nuestra reunión para orar e interceder por lo que Dios quería hacer esta tarde. Estuvimos orando por varias cosas pero el Espíritu Santo puso muy fuerte orar por personas no creyentes que vinieran a nuestra reunión. También le dimos gracias a Dios por los milagros que veríamos esta noche.

Comenzamos nuestra reunión a las 19:45h y la presencia del Espíritu Santo era muy palpable.  Nos habíamos reunido 52 universitarios de Madrid para alabar y estudiar juntos la Biblia y después salir a recorrer las calles de nuestro barrio. Antes de salir a la calle le preguntamos al Espíritu Santo que nos mostrara que quería hacer y esta fue algunas de las cosas que nos mostro: rodilla izquierda, azúcar, sal, barra de pan, edificio naranja con puerta negra y agencia de viajes.

Nos dividimos en equipos de 4 personas y comenzamos a recorrer nuestro barrio. Yo me dirigí con mi equipo hacia la agencia de viajes que conocía y mientras caminábamos intentábamos hablar con las personas que estaban caminando. Nos rechazaron mas o menos 8 personas.. Una mujer con la que hablamos nos dijo que tenía mucho dolor de espalda pero no quiso que oráramos por ella.. me sentía algo frustrado pero tenía la esperanza de ver la bondad de Dios. Seguimos caminando un poco más y uno de los chicos de mi equipo me dijo: Mira, ahí está el edificio naranja con la puerta negra. No me lo podía creer, era el único edificio de ese color que había visto en el barrio.. nos acercamos hasta ahí y comenzamos a hablar con las personas que caminaban frente al portal.  Entonces vi una cafetería que se llamaba “Dulce y Salado” y recordé que alguien en el grupo dijo que había visto “azúcar y sal”. Mi corazón comenzó a palpitar.. fui corriendo hasta la cafetería y en la ventana había una barra de pan. Sabía que Dios había preparado este encuentro.  Dentro de la cafetería estaba el dueño con un amigo suyo. Le dije que eramos cristianos y que salíamos todos los martes a orar por enfermos, le pregunté que si no le dolían las piernas. Me miró con asombro, me dijo: Sí, me duelen las piernas, específicamente la rodilla izquierda. Yo me sorprendí porque alguien en el grupo había tenido dolor en la rodilla izquierda. Y entonces le pregunté: Cuánto te duele del 1 al 10? Me respondió: Un 8. Entonces le dije: Cristo ordenó a sus discípulos sanar enfermos.. y dijo que pusiéramos nuestras manos sobre los enfermos y sanarían. Me dejas poner mi mano sobre ti y orar por ti? Me contestó mientras se acercaba hacia mí: Claro que sí, no le negaría a nadie orar por mí.

Antes de orar por él le pregunté como se llamaba y me dijo Paco, pero yo entendí Marcos.. así que oré: Jesús, gracias por el amor que tienes por Marcos.. oro por su rodilla.. cualquiera que sea la causa de su dolor, ordeno que sea sanada en tu nombre, para que Marcos vea cuán grande amor tienes por él y cuan grande es tu nombre. Entonces le dije: Marcos, haz un movimiento que antes no podías. Me dijo: Me llamo Paco. Le respondí: Paco, perdona, mueve tu rodilla para saber si el dolor se ha ido. Entonces comenzó a reir… su amigo dijo: Esto es de verdad? Y Paco dijo: Sí, me duele bastante menos, un 4. Le dije: Paco, ¿me dejas hacer una oración para darle gracias a Dios y orar otra vez por ti? Me dijo: Claro. Entonces oré una vez más y Paco comenzó a reir y nosotros también. Comenzó a mover la rodilla mientras todos nos reíamos en la cafetería y comenzó a decir: Os estáis riendo porque sabíais que iba a ser sanado verdad? Su amigo estaba flipando.. Paco movía la rodilla sin ningún dolor y nosotros no parábamos de reir de gozo y gratitud. Le explicamos que Cristo no solo había muerto y resucitado para sanar su rodilla sino para reconciliarlo con Dios y sanar su relación con Dios. Le hablamos del pecado y del infierno. Nos dijo que le preocupaba ir al infierno y cuando le preguntamos qué pensaba de alguien inocente que pagara por él, dijo: Sería maravilloso, sería impresionante. Le respondí: Paco, ¿sabes de quién te estoy hablando? Asintió y me dijo: De Jesús. Entonces le hablé del arrepentimiento de pecados y de poner nuestra fe en Cristo. Le dimos nuestros datos de contacto y lo más seguro es que esta semana vaya a visitarlo a su cafetería que está a unos metros de nuestra iglesia. Estaba flotando.. en las nubes de ver el reino de Cristo establecerse en la tierra.

Cuando llegamos a nuestro local para contar los testimonios dos chicos no-creyentes vinieron a nuestro local para saber más, uno de ellos invitado por una chica del grupo y otro que iba caminando frente a nuestro local.. pudimos contarles los testimonios y predicarles el mensaje de la cruz. Además de que otro chico que iba caminando frente a nuestro local entró.. era un jóven venezolano buscando una iglesia.

Estoy sorprendido de todo lo que hace Dios cuando decidimos obedecerle. Servirle me llena de gozo. Vivir para Él es lo mejor que existe. Os animo a vencer el miedo de hablar con las personas, déjate usar por Dios, ora por alguien, háblale a alguien de la esperanza que tenemos en Cristo. Se que las calles de Madrid se llenaran de este mensaje.. veremos la bondad de Dios en esta ciudad.

Crónica: Cómo los discípulos: Aranjuez. Segunda parte.

Si aún no has leído la primera parte de la crónica puedes hacerlo en este enlace: Primera Parte. Si ya leíste la primera parte entonces puedes continuar leyendo, 🙂 Es increíble lo que descubres de Dios cuando ves el “cuadro completo” de lo que Él quería hacer durante ese fin de semana en Aranjuez. Te animo a que tengas paciencia y leas cada historia de esta segunda parte de la crónica.

Diego y DJ Jumper

-1Mi equipo estaba formado por Brittney y Emily. Comenzamos a caminar por el centro de Aranjuez intentando hablar con algunas personas pero nadie quería hablar con nosotros. Entonces a lo lejos vimos una iglesia y nos acordamos que alguien en el grupo había visto la palabra “iglesia” antes de que salieramos de Madrid. Así que nos dirigimos hacia la iglesia y vimos personas saliendo de misa.

Entonces vimos a tres adolescentes sentados en el suelo de espaldas a la gente, un chico llamado Diego y dos chicas.  Nos acercamos a ellos y comenzamos a hacerles preguntas acerca de eternidad. Las chicas comenzaron a ponerse nerviosas y a los pocos minutos se fueron. Diego comenzó a hablar con nosotros y nos hacía preguntas bastante interesantes sobre Dios. El corazón de Diego nos encantó, nos hablaba de una manera muy honesta y auténtica, nos dijo que si el cielo y el infierno fueran reales él iría al infierno.  Al poco tiempo llegó su amigo Jumper y también estuvimos hablando con él.

Algo que me encantó de conocer a Diego y a Jumper es que estuvimos hablando con ellos al menos tres horas, sin prisas, bajo la lluvia, conociéndolos, hablando sobre la eternidad, sobre la importancia de arrepentirnos de nuestros pecados y sobre Cristo, pero también sobre nuestras familias, sus sueños, su vida y sus miedos. Jumper me habló sobre su afición por la música electrónica y Diego nos habló sobre su familia y muchas cosas profundas de su vida. Pude entender un poco más el corazón de Dios que se interesa por cada área de nuestra vida y conoce cada detalle de nuestras vidas, y de esa misma forma desea que le conozcamos. 

Pablo, el vendedor de libros, sin saberlo alimentó a 9 personas

Mientras hablábamos con Diego y Jumper vimos a lo lejos a otro de nuestros equipos formado por Ramón, Shirley y Maru caminando a lo lejos.  Horas antes ellos habían sentido ir al mercadillo de la ciudad y detenerse en un puesto específico donde un hombre vendía libros. Entonces comenzó a llover muy fuerte y ellos ayudaron a Pablo, el dueño del puesto, a recoger todos los libros y guardarlos para que no se mojaran.  Mientras recogían los libros,  Ramón, Shirley y Maru comenzaron a hablar con Pablo sobre la importancia de estar preparado para la eternidad.

Después de recoger toda la mercancía, Pablo le dio a Shirley un billete de cinco euros. Shirley explicó que nada de lo que hacemos es por dinero, pero Pablo insistió en darle el billete. Agradecidos, con ese dinero compraron tres barras de pan, un paquete de mortadella, una coca cola de litro y medio y una botella de agua. Pero ellos decidieron seguir caminando hasta encontrarse con otro equipo para poder compartir la comida. Fue entonces cuando vieron a mi equipo hablando con Diego y Jumper.

Ramón, Shirley y Maru también comenzaron a hablar con Diego y Jumper, a quienes les ofrecimos comida pero no quisieron aceptarla.  Mientras todo eso ocurría no paraba de llover y hacía mucho frío, así que aprovechamos para seguir hablando con nuestros nuevos amigos. Les preguntamos a Diego y a Jumper si nos dejaban orar por ellos y comenzamos a orar por ellos en plena calle y a todo pulmón, poniendo nuestras manos sobre ellos y orando palabras específicas que sentíamos de parte de Dios para ellos. Mientras orábamos por ellos, el equipo formado por Nico, Mariana y Ana nos vieron a lo lejos y se acercaron a nosotros, sorprendidos de que estuvieramos orando con unos desconocidos. Ellos también pudieron comer bocadillo de mortadella. Sin darse cuenta, Pablo, el vendedor de libros, dio de comer y beber a 9 personas de nuestro grupo. Vimos la provisión de Dios de una manera tan real mientras nos preocupábamos por mostrar el amor de Dios a Diego y a Jumper.

Predicando en la plaza del ayuntamiento

-4Después de estar bastante tiempo junto a la iglesia, le pedimos a Diego que nos llevara a la plaza principal de Aranjuez para que predicáramos. Nos llevó a la plaza y ahí estaban otros de sus amigos. Seguía lloviendo en Aranjuez pero les preguntamos si querían escucharnos predicar.

Diego parecía no tener problema con escucharnos, así que comenzamos a predicar en medio de la plaza como si hubieran decenas de personas, aunque realmente los únicos que nos escucharon fueron Diego y sus amigos.  Yo estaba impactado de cómo Dios había preparado cada momento y confiando en que la palabra de Dios no vuelve vacía. No nos importaba que lloviera ni el frío que hacía, porque todo merecía la pena cuando veíamos a Diego escuchar el mensaje de la cruz.

Dos chicas “hambrientas” hablando fuera de los 100 Montaditos

-5El tiempo pasaba y Diego y sus amigos tuvieron que irse. Los equipos que estábamos en la plaza decidimos volver a separarnos. Personalmente yo estaba muerto de frío, no sentía las manos, pero intentaba mantener un corazón agradecido y no preocuparme por nada más que buscar el reino de Dios. Llovía mucho y comencé a desanimarme. Casi no había gente en la calle y no sabía muy bien qué hacer ni a dónde ir. Entonces comencé a dar gracias a Dios por lo que Él estaba haciendo y adorarlo simplemente por quien Él es. En este tipo de viajes hay momentos emocionalmente duros, pero sobre las 8pm las nubes se quitaron y pudimos ver el sol!!!  Tuvimos un par de conversaciones bastante interesantes con algunas personas y volvimos a ver al equipo de Nico, Mariana y Ana. Entonces comenzamos a caminar juntos y Ana y Mariana comenzaron a hablar con un grupo de amigas que estaban entrando a los “100 Montaditos” (una cadena de comida).

Lo sorprendente es que dos chicas de ese grupo decidieron no entrar a los Montaditos para seguir hablando con Ana y con Mariana. Sus amigas salían cada 5 minutos para insistirles en que entraran con ellas, pero estas chicas absorbían todo lo que Ana y Mariana decían. Me sorprendió el hambre espiritual de estas chicas, que a pesar de la presión del resto de sus amigas decidieron escuchar el mensaje de la cruz.

Un hombre marroquí nos invita un café y un chico jóven sanado de su tobillo

Seguimos caminando por la ciudad y hablamos con unos chicos adolescentes “skater” que no nos hicieron mucho caso. Entonces decidimos volver a la plaza principal del Ayuntamiento ya que con el sol había mucho más gente caminando por la ciudad. Cuando llegamos nuevamente a la plaza del ayuntamiento nos encontramos con el equipo de Ramón, Shirley y Maru. Ramón estaba muy emocionado y nos quería contar todo lo que Dios había hecho en el tiempo que nos separamos así que decidí grabarlo en vídeo para que podáis escuchar este testimonio de primera mano:

La mujer maltratada por su esposo

-9Seguimos en la plaza del ayuntamiento y ahí nos juntamos todos los equipos. Incluidos los equipos que comieron en la casa del hombre del que escribí en la primera parte de la crónica.  El resto de la tarde hasta la noche estuvimos predicando y hablando con la gente en esa plaza. Una de las personas con las que hablamos era una mujer cristiana que era maltratada por su marido. Lloramos con ella y oramos por su situación. Entendí que es importante escuchar a las personas y conectar con su dolor. Cada persona que vemos en la calle tiene una historia que desconocemos, pero que si dedicamos tiempo a escuchar nos podemos sorprender.

Mujer sanada de un dolor de mano

En esa misma plaza había un matrimonio, una mujer que tenía una venda en la mano y su marido que estaba en silla de ruedas, con esclerosis múltiple, que solo podía mover la cabeza pero no podía mover ninguna parte de su cuerpo. Comenzamos a hablar con ellos y entonces le preguntamos a la mujer si nos dejaba orar por su mano. El dolor se le fue completamente!!! Podéis ver la reacción de esta mujer después de que oramos por ella:

Hombre comienza a mover los hombros

El esposo de la mujer sanada del dolor de mano estaba sorprendido de lo que su mujer decía. Se respiraba fe en el ambiente así que le preguntamos si nos dejaba orar por él. Este hombre no podía mover nada de su cuerpo, solamente su rostro. Después de orar comenzó a mover los hombros, fue algo impresionante. Yo quería llorar de la emoción que tenía. Él nos dijo que de cada 100 veces que su cerebro ordenaba a sus hombros moverse solamente respondía 1. Y después de que oramos nos dijo: Ahora he mandado 3 veces y las 3 veces mis hombros han respondido. Podéis ver el vídeo, prestad atención a lo que él dice y la sonrisa que pone al final del vídeo, es maravilloso lo que Dios hizo!!!

Después de ver lo que Dios hizo le preguntamos si nos dejaba volver a orar. No quizo que siguiéramos orando, le entró temor. Nos dijo que lo que Dios había hecho era suficiente porque eso no podía hacerlo antes. Yo creo que su mente tuvo un choque con el poder de Dios y el temor hizo que no quisiera que siguieramos orando. Aún así yo estaba realmente impactado del amor que Dios tiene por nosotros, por cada persona, por aquellos que lo aman y por aquellos que no lo aman. Dios nos amó primero, incluso cuando nosotros no le conocíamos.

Queen Aranjuez

El tiempo pasaba muy rápido y comenzó a volver a hacer frío. Hablábamos con muchas personas y la presencia de Dios era palpable en la plaza. Ya era la medianoche y no sabíamos cómo ibamos a dormir. Seguíamos en la plaza principal hablando con los jóvenes que estaban en la plaza. Yo no aguantaba el frío y tenía mucho sueño.  Entonces comenzamos a orar para que Dios proveyera un lugar para dormir y no pasar frío. Yo le pedí a Dios que enviara a alguien pronto pero que no quería pasar más frío, estaba temblando y no podía mover las manos.  Entonces se acercaron dos chicas que repartían flyers de discotecas y nos dijeron si queríamos ir a una. Yo les dije que no teníamos dinero y que lo que necesitábamos era un lugar para dormir.

970221_611411718870403_2132600008_nEntonces la chica me dijo que podíamos ir a la discoteca y al menos no pasar frío en la calle. Minutos antes yo le había pedido a Dios un lugar donde no pasar más frío, así que le dije que iríamos pero que nos esperara a que terminaramos de hablar con unos jóvenes a los que estábamos evangelizando. La chica estaba sorprendida de que fueramos cristianos, pero quería ayudarnos a no pasar frío. La discoteca no era el lugar que me imaginaría como respuesta divina, pero Dios tenía un plan increíble que no nos imaginábamos. Nos esperaron alrededor de 1 hora y a la 1 de la mañana fuimos a una discoteca que se llama Queen, casualmente había una fiesta llamada “Mustache Party” y nos regalaron “bigotes” de papel.

943443_611411772203731_1104237886_nCuando entramos a Queen comencé a darle gracias a Dios por tener un lugar para protegernos del frío. La música sonaba y la gente llegaba con mucha energía para bailar. Algo que ocurrió en ese tiempo es que Shirley se encontró algunas monedas en el suelo de la discoteca.  Al principio teníamos mucha adrenalina de todo lo que estaba pasando, pero el sueño nos ganó y comenzamos a  quedarnos dormidos en algunas sillas y en el suelo. Una hora y media después el jefe de seguridad nos despertó y nos dijo que dábamos mala imagen a la discoteca y que teníamos que irnos a nuestra casa.  Así que a las 3 de la mañana nos salimos de Queen y uno de los chicos de nuestro equipo comenzó a hablar con el jefe de seguridad explicándole toda la historia. El jefe de seguridad estaba muy sorprendido y nos dijo que si él hubiera sabido nuestra historia nos habría dejado dormir. De hecho nos invitó a volver a entrar y a dejarnos dormir siempre que no fueramos muy descarados para que la gente no se diera cuenta.  Nosotros decidimos no entrar ya que sentíamos que Dios tenía algo más. El tiempo pasaba y el frío era cada vez más intenso. No sabíamos muy bien qué hacer así que decidimos ir hacia la estación de autobuses e intentar volver en un bus nocturno hacia Madrid.

Inti, Alex y los 18 peregrinos

Eran las 3 de la mañana. Habíamos caminado a penas algunos metros alejándonos de la discoteca “Queen” cuando vimos a un grupo de amigos que estaban de fiesta y vi que uno de ellos caminaba con dificultad. Le pregunté qué es lo que le ocurría y nos dijo que le dolía la rodilla. Le preguntamos si nos dejaba orar por él y nos dijo que sí. El dolor le disminuyó pero no se le fue completamente. Después de orar le dije que si conocía dónde podríamos dormir 18 personas que no tenían dinero. Sorprendido me dijo que su amigo “Inti” tenía una casa donde cabían 18 personas. Le dije que si podía preguntar a su amigo si pudiera hospedarnos.  Su amigo Inti, un chico de aproximadamente 19 años,  “casualmente” nos había visto predicar en la plaza del ayuntamiento horas antes. Y sin conocernos de nada más, nos dijo que su madre tenía una casa donde cabíamos 18 personas pero que teníamos que caminar durante al menos 1 hora. Sus madre y su padrastro estaban fuera durante el fin de semana y la casa estaba vacía. Su única condición era que un amigo suyo llamado Alex quisiera venir también, ya que quería que alguien que él conociera también estuviera ahí. Alex accedió a venir. Me sorprendió que quisiera dejarnos dormir a 18 desconocidos. La mano de Dios era evidente. Caminamos durante más o menos 70 minutos. Mientras caminamos Inti le dijo a su amigo Alex: Nunca le digas a nadie que dejé dormir a 18 peregrinos en mi casa.

-11Llegamos a casa de Inti casi a las 5 de la mañana, agradecidos por su generosidad. Nos ofreció la comida que tenía. Cuatro chicas del grupo durmieron en camas, otros tantos en sofa y los demás en el suelo.

-13Dormimos algunas horas que nos sirvieron para descansar el cuerpo y quitarnos el frío.  Al día siguiente salimos de casa de Inti sobre las 10 de la mañana. Antes de irme le hice foto a su casa.

Alex y la vuelta a Madrid

Al día siguiente mientras caminábamos a una parada de autobús que estaba cerca de casa de Inti una de las chicas del grupo se acercó a mí y me dijo que tenía que hablar conmigo. Entonces me dijo que el equipo pastoral de nuestra iglesia local le había dado un sobre el viernes destinado a nuestra vuelta. Nadie del grupo sabía acerca de la existencia de este sobre. Cuando lo abrimos había 40€ y la escritura de Filipenses 4:19. Cuando nos subimos al autobus para pagar nos llevamos una sorpresa, volver 18 personas a Madrid en autobus costaba 75€. Así que la conductora nos dijo que era considerablemente más barato volver en tren. Tuvimos que volver a caminar mas o menos 70 minutos para llegar a la estación, estábamos cansados pero fue un tiempo increíble para hablar con Alex, el amigo de Inti. Alex es católico ortodoxo y estaba muy sorprendido de nuestra historia. Pude compartirle mi testimonio y hablarle de muchas de las cosas que Dios ha hecho en estos meses. Su corazón absorbía cada palabra que le compartíamos.

Al llegar a la estación de tren nos faltaba solo 1,80€. Parecía ilógico que tuvieramos el dinero necesario para que pudieramos volver pero que nos faltara solo 1,80€.  No queríamos pedir el dinero a nadie y realmente yo estaba algo preocupado. De repente se acercó un señor a preguntarnos qué es lo que nos pasaba y le dijimos lo que pasaba. Él se ofreció a darnos el dinero que faltaba y pudimos comprar todos los billetes para volver a Madrid.

El tiempo en el tren fue increíble. Tuvimos un par de conversaciones con otros dos viajeros. Creo que esto es lo que más me gustó de este viaje, el poder compartir con todas las personas que se nos pusieran en frente, en usar nuestra energía para establecer el reino de Jesús y compartir el mensaje de la cruz con todo aquel que quisiera escucharnos.

Este viaje fue uno de los más cansados para mí por las condiciones metereológicas que experimentamos. Pero al ver el “cuadro grande” de todo el fin de semana y ver lo que Dios hizo en tantas vidas volvería a hacer este viaje mil veces más. No importa renunciar a nuestra comodidad con tal de ver a Jesús en medio de nosotros y ver su mano tocando las vidas de las personas que están a nuestro alrededor.

Si buscas primero el reino de Dios, todo lo demás viene añadido. Todo. Espero que este tercer viaje os haya retado y animado. Tenemos un Dios que ama a las personas con una pasión desbordante, un Rey que dio todo para que estemos con él, y que quiere salvar todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo.

Crónica: Cómo los discípulos: Aranjuez. Primera parte.

264562_424108557688244_1919882226_nMuchos de vosotros habéis leído las crónicas de los primeros dos viajes que hice con algunos amigos de Madrid. Estos viajes los hicimos “como los discípulos” de Jesús y tener la misma experiencia que vivieron “los doce” (Lucas 9) y “los setenta” (Lucas 10) cuando fueron enviados por Jesús sin dinero, sin comida, sin agua, sin mochila y sin saber dónde dormir.

El destino de nuestro tercer viaje fue Aranjuez, una ciudad famosa por albergar uno de los cuatro Palacios Reales más importantes que existen en España. Este fin de semana ocurrieron muchas cosas por lo que dividiré la crónica en dos partes debido a la longitud de los testimonios. En esta entrada puedes leer la primera parte. Allá vamos!

La noche anterior del viaje le pregunté a Dios qué es lo quería hablarnos sobre este viaje y me encontré con Lucas 12. Te recomiendo que lo leas ya que gracias a ese capítulo mi fe se mantuvo firme en los momentos difíciles del fin de semana. Específicamente los versículos que me marcaron fueron Lucas 12:29-31:

“Vosotros, pues, no busquéis qué habéis de comer, ni qué habéis de beber, y no estéis preocupados. Porque los pueblos del mundo buscan ansiosamente todas estas cosas; pero vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas. Mas buscad su reino, y estas cosas os serán añadidas.”

Con estas palabras decidimos que no buscaríamos ni nos preocuparíamos por la comida ni bebida, y que nuestra energía únicamente se concentraría en predicar la cruz, orar por enfermos y amar a la gente en el nombre de Jesús. Todo lo demás vendría añadido.

El sábado 18 de mayo del 2013 nos reunimos 18 personas (12 mujeres y 6 hombres) a las 10:00h en nuestro local en Madrid para orar por el viaje y preguntarle al Espíritu Santo qué es lo que quería hacer. Algo que nos llamó la atención es que tres personas tuvieron la visión del nombre de “Manuel” (nombre en clave por respetar la privacidad de las personas involucradas)  mientras orábamos.

-6Llegamos a Aranjuez alrededor de las 12:45h y nos dividimos en 6 equipos (3 personas por equipo). A continuación vas a leer dos historias que vivieron dos equipos y que corresponden a la visión que nos dio el Espíritu Santo sobre el nombre de Manuel (nombre en clave). Están relacionadas así que te animo a que tengas paciencia y leas las dos, es impresionante cómo Dios obra. Cada una de estos testimonios está narrado por miembros del equipo que lo vivieron.

Primera historia: Manuel Andrés (nombre en clave). Parte 1
(Equipo 1: Miguel Ángel, Marisa y Claudia. Testimonio narrado por Marisa)

Por la mañana nuestro equipo se encontró con un hombre de 68 años que se llamaba Manuel Andrés. (nombre en clave que corresponde al nombre que vimos antes de salir de Madrid). Venía dando voces por la calle anunciando un restaurante donde ir a comer porque se le habían terminado las tarjetas que repartía con la información del restaurante. Caminaba apoyándose sobre un bastón y parecía que tenía un problema en la rodilla. Hablamos con él. Le explicamos quienes éramos y qué hacíamos allí, y le preguntamos qué le pasaba a su rodilla. Nos dijo que le habían operado dos veces y que tenía mucho dolor. La primera vez fue porque tuvo un accidente montando en moto con un familiar. Después de aquella operación, una persona con unas copas de más le había empujado y le había tirado al suelo provocando de nuevo la rotura de su rodilla, por lo que tuvieron que operarle de nuevo. Nos dejó orar por él y el dolor se le redujo considerablemente, aunque no se le quitó del todo. Volvimos a orar por segunda vez y nos confirmó que le dolía mucho menos que antes, pero aún le dolía un poco. Le preguntamos si había perdonado al familiar con el que tuvo el accidente en la moto y nos dijo que sí, pero sin embargo, reconoció que tenía mucho rencor hacia la persona que le había empujado y que deseaba que se hiciera justicia y la metieran en la cárcel por lo que había hecho con él. Le hablamos sobre la cruz, el perdón de Dios de nuestros pecados y sobre la necesidad que tenemos de perdonar para ser libres del rencor y de la amargura. Se puso a llorar y nos contó que lo estaba pasando muy mal económicamente. Reconoció que estaba sufriendo mucho, y que le había pedido ayuda económica a un hermano suyo, pero se la había negado.

Confesó que a su hermano lo había perdonado, pero no quería perdonar a la persona que le había empujado causándole la rotura de la rodilla. Volvimos a orar por él porque continuaba llorando, y nos despedimos. Cuando nos íbamos nos siguió y nos volvió a llamar. Nos preguntó dónde íbamos a comer, y le dijimos que no lo sabíamos porque no teníamos dinero. Nos ofreció ir al restaurante para el que trabajaba e invitarnos a comer un menú que él pagaría cuando cobrara por su trabajo. No se lo aceptamos. Le dijimos que él necesitaba ese dinero y que Dios supliría nuestra necesidad de comida. Antes de despedirnos le dimos un abrazo cada uno. Él seguía llorando. Insistimos en que necesitaba perdonar para tener paz, pero no quiso hacerlo.

Me empezó a doler la espalda, por lo que les pedí a Miguel Ángel y a Claudia que orasen por mí. Lo hicieron, pero el dolor continuaba. Como llovía nos refugiamos bajo la techumbre de una zapatería. Pasaron algunas personas por allí pero nadie nos dejó orar por ellos. Hacía frío y estábamos incómodos. Pensamos en buscar una iglesia y meternos allí para entrar en calor. Cuando íbamos a salir de allí vimos que se acercaba el equipo 2:  (Francisco, Wai y Cristina) con un hombre. Nos saludamos y les preguntamos a dónde iban, y nos dijeron que se iban a comer. Nos preguntaron si habíamos comido y les dijimos que no.

Hago un corte en esta historia porque quiero que leas el comienzo de la segunda historia. Hasta el momento donde el equipo 1 y el equipo 2 se encuentran.

Segunda historia: Manuel (nombre en clave por respetar su privacidad). Parte 1
(Equipo 2: Francisco, Wai y Cristina. Testimonio narrado por Wai)

Al llegar a Aranjuez nos dirigimos al centro de la ciudad, buscando una plaza con terrazas y fuente según lo que Dios nos había mostrado. Hablamos primero con un cubano (Miguel) y con una sra. Italiana (Morena) ambos repartiendo publicidad de restaurantes. Les compartimos el evangelio y seguimos nuestro camino.

Al caminar… empezó a llover super fuerte y a granizar. Nos detuvimos abajo de un edificio para refugiarnos. En ese momento habian otras chicas a la derecha, pensamos en hablarles, pero se fueron de ahí. Luego intentamos con otra señora que se habia refugiado ahí tambien pero se marchó antes de que pudieramos acercarnos a ella. Por lo que decidimos orar para que Dios nos guiara… estaba aún granizando y los tres estabamos bajo el mismo paraguas. Entonces se acercó un señor, con publicidad de otro restaurante, y le dijimos que no teníamos dinero. No le dimos detalles de por qué no teníamos dinero… él nos habló cosas de su vida y luego cuando ya se marchaba dijo: Los invito a beber algo… vengan. Esto nos sorprendió… porque no habiamos insinuando o pedido nada!!! Eran alrededor de las 14:45.

Lo seguimos a este señor. Nos daba verguenza que nos regalara algo al principio pero luego entendimos que esto era de Dios y que habia un propósito. Nos llamo hacia dentro del bar, nos dio bebida y unos bocadillos de pan y queso. Él se movía mucho, entraba y salía del bar así que fue dificil hablarle al principio.

En un momento le dijo a Francisco… “Tu eres evangélico”. Hasta ese momento no le habíamos explicado nada de nuestro viaje ni intención… Nos contó que había recibido al Señor hace mucho tiempo pero que ahora estaba muy alejado. Pero que la noche anterior había leído la biblia… y nosotros estábamos impresionados. Entonces Francisco le pregunta… ¿Cual es tu nombre? y el hombre le dice Manuel (nombre en clave que corresponde al nombre que vimos antes de salir de Madrid). En ese momento todo cobró sentido. Manuel seguía moviéndose (conoce a mucha gente del pueblo) y después nos dijo: os voy a invitar a comer.

Nosotros más agradecidos con Dios no podíamos estar… nos estaba mostrando de su fidelidad con estas cosas. Ya estabamos super agradecidos y satisfechos con el bocadillo, pero más que comida esto se iba a tratar de la vida espiritual de Manuel… Dios le estaba llamando por nombre.

Camino a casa de Manuel, nos encontramos con el equipo 1.  Al verles nos preguntaron a dónde íbamos.  Nos dio un poco de miedo que fuésemos muchas personas para comer en casa de Manuel, pero él nos dijo: donde comen 4 comen 7, y en casa tengo a otro más, así que seremos 8.

Primera y segunda historia unidas después de que los equipos se encontraron en la calle y se dirigían a comer en casa de Manuel (Narrada por Marisa y Wai)

Marisa: De camino a casa de Manuel nos preguntó si comíamos de todo a lo que yo respondí que no puedo tomar gluten ni lácteos. Me impresionó la pregunta porque antes de salir de casa yo había pensado que esta restricción alimenticia podía ser un problema en el caso de que nos ofrecieran pan o bocadillos. Por otro lado pensaba que si Dios nos daba pan sería que podía comerlo, aunque médicamente no fuera lo más conveniente. En el fondo sabía que Dios podía darme lo que yo necesitaba y tenía expectativa por ver que sucedía ese día, pero había decidido no pensar demasiado en ello. Si tenía que pasar un día sin comer tampoco me importaba demasiado.  Cuando llegamos al supermercado los chicos acompañaron a Manuel a coger las cosas y las chicas les esperamos  fuera. Cuál fue mi sorpresa cuando salieron con un montón de verduras, ensaladas, arroz, cazón…en fin, todo sin gluten excepto un par de barras de pan. Llegamos a casa de Manuel y mientras algunos se acomodaron en el salón, otros nos ofrecimos a ayudarle en la cocina.

Empezamos a picar las verduras para hacer una paella. Al cabo del rato, me encontré haciendo la paella, y a Manuel ofreciéndome los diferentes ingredientes y diciéndome que pusiera lo que yo quisiera. Apartamos unas berenjenas y algo de pescado para hacerlas a la plancha para mí en una sartén diferente, sin harina. Yo alucinaba mientras cocinaba. Dios nos había preparado una comida espectacular (ensalada, berenjenas, paella, cazón, helado e infusiones), y no solo eso, sino que me había puesto “al mando” de la cocina para asegurar que mi comida no tuviera gluten. Mientras cocinaba en casa de Manuel, me di cuenta de que ya no me dolía la espalda, y no me volvió a doler después.

Wai:  Mientras preparábamos la comida y la mesa le seguíamos hablando de Dios a Manuel… Él nos citaba versículos biblicos y realmente parecia a ratos que  él nos predicaba a nosotros. Nos admitió su problema con el alcohol y las mujeres. Nos mostró los poemas que le ha escrito a Dios, y eran bellisimos! Tambien nos contó que hace 2 semanas había estado orando en el jardín y llorando porque le pedía a Dios que cambiara su vida. Luego oramos por los alimentos y comenzamos a comer.

975928_10151625054757451_1849823293_n962014_10151625054777451_675714907_nMarisa: Seguimos hablando con Manuel durante la comida. Él sacó su biblia y la leímos. Oramos. Con nosotros también estaba Joaquín (nombre en clave), un chico de aproximadamente 30 años al que Manuel alquila una habitación. Compartimos el mensaje de la cruz con Joaquín, que se declaraba ateo.

Manuel se abrió mucho con nosotros. Nos dijo que había pasado por una situación personal muy difícil, que había sufrido mucho, pero que creía que gracias a Dios había podido salir de ella airoso. Nos dijo que una día, habiendo bebido unas copas de más, se había abalanzado sobre un hombre mayor, habían caído al suelo y al hombre se le había roto la rodilla. Todos nos miramos.

Empezamos a atar cabos, y efectivamente, se trataba de Manuel Andrés. Manuel era el hombre que Manuel Andrés no quería perdonar. Manuel nos contó que Manuel Andrés le había provocado, y al llevar unas copas de más actuó violentamente sobre él. Lo pasó muy mal porque su intención no había sido causarle tanto mal. Le había ido a visitar casi todos los días durante los meses que estuvo en el hospital. Manuel Andrés le había denunciado, pero el juicio salió favorable para Manuel.

Manuel le había ofrecido dinero a Manuel Andrés como compensación, pero Manuel Andrés no lo había aceptado, quería más.

Pasamos en su casa más de cinco horas mientras fuera llovía y granizaba. Manuel se preguntaba por qué había vuelto a salir a relucir el incidente con Manuel Andrés, y si Dios quería algo con ello. Volvimos a orar, a entregar la situación en manos del Señor y a pedirle fortaleza para que Manuel pudiera volver a él y dejar todo lo que le ata. Le dejamos uno de nuestros teléfonos y nos despedimos de él.

Esta historia me fascina. El amor que Dios tiene por las personas es increíble. Dios nos conoce por nombre y él desea sanar nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo. Aún sigo meditando en la historia de Manuel y Manuel Andrés y la manera en la que Dios hila todo. Él tiene un plan mucho más alto que el nuestro y anhela usarnos para restaurar vidas de otros.

No te pierdas la segunda parte de la crónica. Podrás leer más testimonios de lo que Dios hizo el resto del fin de semana.

Cuando decidimos escuchar Su voz

Cristo sana Hace una semana estaba en el local de Ontheredbox pensando en lo cansado que estaba y en lo poco que me apetecía bajar a la calle a predicar. Desde hace tiempo decidí que cuando me comprometo a algo tengo que hacerlo aunque no tenga ganas, pero no quería bajar a la calle con una actitud de desanimo. Aún quedaban 15 minutos antes de ir a la Puerta del Sol así que me acerque con Brittney y mi amigo Ramón y les di un folio blanco a cada uno, entonces les dije: Escriban diez cosas que escuchen del Espíritu Santo, cualquier cosa que les venga a la mente o en su espíritu, escríbanlo en el folio, pero mínimo diez cosas.

Yo también comencé a escribir y a forzarme a escuchar al Espíritu Santo, sé que suena raro la palabra “forzarnos a escuchar” pero creo que Dios siempre quiere hablarnos y somos nosotros los que estamos desconectados con nuestra rutina diaria, por eso es importante obligarnos a tener un momento donde nos concentramos en escuchar la voz de Dios.

Cuando terminamos de escribir lo que pensábamos que el Espíritu Santo nos decía nos sorprendíamos de que teníamos algunas cosas en común en nuestras listas: color amarillo, dolor de espinillas y rodillas y persona con muletas. Ver que había algunos elementos que coincidían nos llenó de fe, sabíamos que Dios nos estaba mostrando lo que quería hacer en la Puerta del Sol.

Cuando bajamos a la calle vimos a un hombre “vendeoro” que tiene un chaleco amarillo fosforito, como era la única persona vestida de amarillo llamó mi atención y le pregunté si tenía problema con las rodillas y nos dijo sorprendido que tenía más de un año con dolor. Oramos por él y comenzó a sonreír, diciéndonos que estaba experimentando calor y que el dolor de la rodilla derecha se le estaba yendo. Ayer el mismo hombre contactó con Brittney y le dijo: quiero hablar con tus amigos, porque cuando oraron por mi sus vibraciones sanaron mi rodilla derecha, ahora quiero que oren por mi otra rodilla. ¡Qué bueno es Dios!

La historia no termina ahí, después de orar por nuestro amigo vendeoro fuimos hacia el centro de la plaza, entonces Ramón me dijo: Mau, mira, ahí está un chico con muletas. Para nuestra sorpresa el chico tenía unos auriculares enormes de color amarillo. Nos acercamos a él y le preguntamos si le dolía algo en ese momento, nos dijo que sí, que tenía mucho dolor y le preguntamos si nos dejaba orar por él. Enseguida nos dijo que él no creía en Dios y que no quería recibir oración, entonces le dijimos que le habíamos preguntado a Dios que nos dijera por quien orar y le enseñamos la lista que habíamos escrito, quedó muy impresionado y aceptó que oráramos por él. Cuando terminamos de orar le pedimos que hiciera algún movimiento que antes le causara mucho dolor, comenzó a maravillarse de que el dolor se había ido, comenzó a reir de gozo en la Puerta del Sol y comenzó a caminar sin las muletas! Entonces muy nervioso nos dijo que se tenía que ir. Yo le dije que lo acompañaba a donde hiciera falta pero quería seguir hablando con él. Me dijo que tenía que coger el tren e ir hacia Alcalá de Henares, entonces le dije que lo acompañaba hasta la vía del tren. Todo ese tiempo que estuve con él caminó sin las muletas, yo estaba con el corazón palpitando a mil por hora pero sabía que tenía que hablarle de la cruz y que solo Cristo podía pagar sus pecados, así que comencé a hacerlo. Cuando le dije que qué pensaría de una persona inocente que recibiera el castigo que él merecía por haber pecado me dijo: no se lo merecería. Entonces le dije, hay alguien que ya lo hizo, ¿sabes quién es? Y me respondió: Jesús. Entonces comencé a explicarle arrepentimiento y fe en Cristo. También le dije que quería seguir en contacto con él a través de facebook, para mi sorpresa y para su sorpresa, nos dimos cuenta que teníamos dos amigos en común, esos dos amigos son cristianos también y se conocen desde hace 8 años. Mi corazón se conmovió cuando lo supe, me di cuenta que Dios tiene planes que desconocemos y que hará todo lo posible por rescatar un alma. Nuestro amigo en común contactó con él y la próxima semana van a quedar para hablar, este chico le dijo que nunca había experimentado nada similar a lo que le sucedió en Puerta del Sol.

Con todo esto quiero decirte que no dejes que el desanimo sea una excusa, dejate usar por Dios, escucha al Espíritu Santo y déjate guiar por Él. Cosas maravillosas ocurren cuando obedecemos Su voz!!!

Mientras tomábamos café en Starbucks

Una de las características que me fascinan de Dios es que es omnipresente. En todo lugar, en todo momento, no hay ningún lugar al que Él no pueda acceder. Muchas veces pensamos que Dios solamente se mueve en nuestras reuniones del domingo o en eventos y conferencias, pero lo maravilloso de nuestro Dios es que se mueve en cualquier lugar donde encuentre personas que quieran ser usados.

El reino de Jesús no es un edificio sino personas que se mueven, trabajan, toman café, van al supermercado, al centro comercial, etc. Es en esos lugares donde no nos hemos atrevido aún  a establecer el reino de Jesús, pero es precisamente en los lugares de encuentro cotidiano donde tenemos que ser luz. El reino va con nosotros porque el rieno está entre nosotros.

La semana pasada Dios sanó a un chico en Milano, Italia, mientras repartíamos tratados en una esquina cualquiera de la ciudad y lo más maravilloso es que se arrepintió para con Dios y puso su fe en Cristo. Ayer Dios sanó a 4 personas en la Puerta del Sol, Madrid. Hoy fuimos a un centro comercial y Dios se movió en una feria de ocultismo, donde pudimos experimentar que quien está en nosotros es más fuerte que el que está en el mundo.

Cuando pensamos que el tiempo de “ministerio” había acabado Dios nos volvió a sorprender. Predicamos a 3 chicas colombianas en Starbucks y cuando salíamos vimos a una chica con muletas, le preguntamos si quería que Jesús la sanara y nos dijo que sí. Oramos por ella y Dios la sanó! Porque el reino está en todos lados, en la calle, en el centro comercial, en el metro.. a donde vayamos, Dios está con nosotros.

Pregunta: ¿Dónde crees que Dios quiere usarte para establecer Su reino?