Justicia viene por creer, no por hacer

Justificados por feMuchas personas con las que hablo en la calle e incluso en la iglesia piensan que tienen que “hacer” algo para que Dios perdone sus pecados. Algunas personas me han dado respuestas como: “Voy a intentar ser mejor, intentaré dejar mi pecado y Dios me va a perdonar”.

No hay nada en nosotros lo suficientemente poderoso para poder quitarnos el pecado por nosotros mismos. Sigue leyendo

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¿Qué pasa cuando los enfermos no sanan?

Desde que comenzamos a salir a la calle a orar por enfermos han sucedido cosas impresionantes: nuestra fe ha incrementado, nuestro amor por la gente se ha hecho más evidente y nuestra relación con Dios se ha hecho más firme.. Pero al mismo tiempo hemos tenido que responder a la siguiente pregunta: ¿qué pasa cuando los enfermos no sanan?

Me ha costado varias semanas responder esta pregunta, no porque no sepa la teoría, sino porque cuando ves que algunos sanan y otros no, inmediatamente vienen preguntas cómo: ¿qué estoy haciendo mal?

Estuve meditando mucho en esta pregunta y Dios me contestó con otra pregunta: ¿Cuando predicas en la calle, todas las personas se arrepienten? La respuesta es: no. Pero sería una tontería pensar en dejar de predicar porque la gente no se arrepiente. Todo lo contrario, seguimos predicando para que más personas tengan la oportunidad de poner su fe en Cristo y dejar atrás sus pecados.

Lo mismo ocurre con sanar enfermos. No porque algunas personas no sean sanadas vamos a dejar de orar por los enfermos. Todo lo contrario, vamos a seguir orando porque entre más oremos por enfermos, más enfermos sanarán, y mientras lo hacemos, Dios nos enseñará a ser más eficaces.

El reino de Dios siempre viene en forma de semilla, esto significa que no vemos el árbol de golpe, sino vemos la semilla crecer poco a poco. Si somos fieles en lo poco, Dios nos pondrá sobre más. Si seguimos obedeciendo el mandato de sanar enfermos, Dios nos va a respaldar. Es el mismo principio que hemos visto con predicar en la calle. Al principio lo hacíamos y veíamos muy pocos resultados y mucha oposición, pero fuimos fieles y no nos rendimos. Mientras salíamos más y más a la calle para predicar, más ibamos aprendiendo en el camino y Dios nos iba enseñando más.

Cuando los enfermos no sanan no le echamos la culpa a Dios ni le atribuimos a Su voluntad que la persona siga enferma. A veces tenemos que orar unas 3 o 4 veces por una persona antes de que el dolor o la enfermedad se vayan. A veces aún después de orar una y otra vez no sucede nada. Pero eso no es razón para rendirnos.

Te animo a que sigas perseverando. Como dice Bill Johnson, nuestro único estandar es Jesús, y la biblia dice que sí es posible ser como Él, así que a por todo!

Pregunta: ¿Te has sentido decepcionado al orar por alguien y no ver ningún resultado?