Justicia viene por creer, no por hacer

Justificados por feMuchas personas con las que hablo en la calle e incluso en la iglesia piensan que tienen que “hacer” algo para que Dios perdone sus pecados. Algunas personas me han dado respuestas como: “Voy a intentar ser mejor, intentaré dejar mi pecado y Dios me va a perdonar”.

No hay nada en nosotros lo suficientemente poderoso para poder quitarnos el pecado por nosotros mismos. Sigue leyendo

No es nada nuevo

Captura de pantalla 2013-12-21 a la(s) 17.01.14Esta semana fui a la Puerta del Sol para participar con mis amigos de Ontheredbox. Cuando mi amigo terminó de predicar, yo me acerqué hacia un hombre que había estado escuchando el mensaje.

Buenas noches, ¿quiere un evangelio gratis? – dije yo.
No quiero saber nada de vosotros – Fue una respuesta directa, pero no quise darme por vencido, así que seguí:
¿Ha estado escuchando el mensaje de mi amigo, verdad? ¿Qué le ha parecido?
No es nada nuevo, y como te dije, no quiero hablar contigo, adiós.

La respuesta de este hombre me dolió, no podía evitar sentirme rechazado. Fue como si clavaran un cuchillo en mi pecho, y sus palabras continuaron dando vuelta en mi mente: No es nada nuevo.

Y tiene razón. El mensaje que predicamos no es nada nuevo, es el mismo mensaje que se ha predicado desde el principio de los tiempos, el mensaje de que no hay ni uno solo bueno y que lo único que podemos hacer para quitar el pecado de nuestra vida es poner nuestra fe en Cristo, aquel que perdona nuestra maldad si nos arrepentimos de corazón.

El mensaje que predicamos no se trata de nuevas filosofías ni de conocimientos complejos ni modernos. Se trata de lo más sencillo y a la vez lo más difícil: morir a nosotros mismos para que el Hijo de Dios nazca en nuestros corazones. Espero que estas navidades podáis disfrutar del regalo más importante y que celebréis a Cristo, que lo levantéis en alto y que sigáis proclamando Su nombre aunque a veces os rechacen.

De camino al trabajo

ImagenHace unos días recibí un correo electrónico de una amiga periodista que ha trabajado para importantes periódicos y ahora es asesora de comunicación de una institución de bastante prestigio en España. Quiero transcribir su correo electrónico porque refleja muy bien lo que significa predicar la cruz en cualquier situación y en nuestro día a día:

Esta mañana fui a la parada de autobus para buscar a una chica estudiante y llevarla a Madrid, para poder usar el carril VAO y llegar a Madrid más rápido.  Comenzamos a hablar. Le dije que la razón por la que iba a Madrid en coche es porque me robaron el abono de transporte.  Ella me dijo que la razón por la que ya no tenía coche es porque había tenido un accidente de coche hacía pocos meses.  Me dio algunos detalles de su accidente y entonces le pregunte: “Supongo que pensaste sobre la eternidad en esos momentos, ¿no?”.  “Sí, mucho”, me respondió. Le pregunté si sabía dónde pasaría la eternidad. Le hablé acerca de que cuando muramos estaremos cara a cara frente a Dios y que la única manera de entrar al cielo era a través del arrepentimiento de pecados y poniendo nuestra fe en Cristo y lo que Él hizo por nosotros en la cruz.  Ella me dijo: “Sí, err.. fui a un colegio del Opus Dei..”  Entonces yo le respondí: “Muchas veces en el colegio o en la iglesia nos explican que para entrar en el cielo basta con hacer buenas obras, pero la Biblia no dice eso … ” y le expliqué como entregar nuestra vida a Cristo en arrepentimiento y fe es lo único que nos salva.

– “Pero … si hacemos buenas obras, eso nos da más papeletas para entrar en el cielo, ¿no?”.
– “Errr. No!!”

El correo electrónico de mi amiga describe muy bien la situación más típica de España, dónde la mayoría de personas piensan que entrarán al cielo porque son buenas.. y ella le explicó que solo Cristo es quien nos perdona los pecados cuando nos arrepentimos de corazón y ponemos nuestra fe en Él. Pero lo que realmente me sorprendió es que podamos predicar la cruz en las situaciones más comunes de nuestro día a día, en su caso, mientras iba a su trabajo.

“Id y predicad el evangelio” se trata de nuestro día a día,  de los momentos más normales y cotidianos y no esperar a estudiar cuatro años de teología antes de poder compartir nuestra fe. En los evangelios veíamos como personas compartían su fe minutos después de tener un encuentro con Cristo (la mujer samaritana).

Os animo a utilizar los momentos más normales para predicar la cruz a otra persona. Entonces nuestras calles y plazas se llenarán de voces que claman, a tiempo, y fuera de tiempo.

Cuando decidimos escuchar Su voz

Cristo sana Hace una semana estaba en el local de Ontheredbox pensando en lo cansado que estaba y en lo poco que me apetecía bajar a la calle a predicar. Desde hace tiempo decidí que cuando me comprometo a algo tengo que hacerlo aunque no tenga ganas, pero no quería bajar a la calle con una actitud de desanimo. Aún quedaban 15 minutos antes de ir a la Puerta del Sol así que me acerque con Brittney y mi amigo Ramón y les di un folio blanco a cada uno, entonces les dije: Escriban diez cosas que escuchen del Espíritu Santo, cualquier cosa que les venga a la mente o en su espíritu, escríbanlo en el folio, pero mínimo diez cosas.

Yo también comencé a escribir y a forzarme a escuchar al Espíritu Santo, sé que suena raro la palabra “forzarnos a escuchar” pero creo que Dios siempre quiere hablarnos y somos nosotros los que estamos desconectados con nuestra rutina diaria, por eso es importante obligarnos a tener un momento donde nos concentramos en escuchar la voz de Dios.

Cuando terminamos de escribir lo que pensábamos que el Espíritu Santo nos decía nos sorprendíamos de que teníamos algunas cosas en común en nuestras listas: color amarillo, dolor de espinillas y rodillas y persona con muletas. Ver que había algunos elementos que coincidían nos llenó de fe, sabíamos que Dios nos estaba mostrando lo que quería hacer en la Puerta del Sol.

Cuando bajamos a la calle vimos a un hombre “vendeoro” que tiene un chaleco amarillo fosforito, como era la única persona vestida de amarillo llamó mi atención y le pregunté si tenía problema con las rodillas y nos dijo sorprendido que tenía más de un año con dolor. Oramos por él y comenzó a sonreír, diciéndonos que estaba experimentando calor y que el dolor de la rodilla derecha se le estaba yendo. Ayer el mismo hombre contactó con Brittney y le dijo: quiero hablar con tus amigos, porque cuando oraron por mi sus vibraciones sanaron mi rodilla derecha, ahora quiero que oren por mi otra rodilla. ¡Qué bueno es Dios!

La historia no termina ahí, después de orar por nuestro amigo vendeoro fuimos hacia el centro de la plaza, entonces Ramón me dijo: Mau, mira, ahí está un chico con muletas. Para nuestra sorpresa el chico tenía unos auriculares enormes de color amarillo. Nos acercamos a él y le preguntamos si le dolía algo en ese momento, nos dijo que sí, que tenía mucho dolor y le preguntamos si nos dejaba orar por él. Enseguida nos dijo que él no creía en Dios y que no quería recibir oración, entonces le dijimos que le habíamos preguntado a Dios que nos dijera por quien orar y le enseñamos la lista que habíamos escrito, quedó muy impresionado y aceptó que oráramos por él. Cuando terminamos de orar le pedimos que hiciera algún movimiento que antes le causara mucho dolor, comenzó a maravillarse de que el dolor se había ido, comenzó a reir de gozo en la Puerta del Sol y comenzó a caminar sin las muletas! Entonces muy nervioso nos dijo que se tenía que ir. Yo le dije que lo acompañaba a donde hiciera falta pero quería seguir hablando con él. Me dijo que tenía que coger el tren e ir hacia Alcalá de Henares, entonces le dije que lo acompañaba hasta la vía del tren. Todo ese tiempo que estuve con él caminó sin las muletas, yo estaba con el corazón palpitando a mil por hora pero sabía que tenía que hablarle de la cruz y que solo Cristo podía pagar sus pecados, así que comencé a hacerlo. Cuando le dije que qué pensaría de una persona inocente que recibiera el castigo que él merecía por haber pecado me dijo: no se lo merecería. Entonces le dije, hay alguien que ya lo hizo, ¿sabes quién es? Y me respondió: Jesús. Entonces comencé a explicarle arrepentimiento y fe en Cristo. También le dije que quería seguir en contacto con él a través de facebook, para mi sorpresa y para su sorpresa, nos dimos cuenta que teníamos dos amigos en común, esos dos amigos son cristianos también y se conocen desde hace 8 años. Mi corazón se conmovió cuando lo supe, me di cuenta que Dios tiene planes que desconocemos y que hará todo lo posible por rescatar un alma. Nuestro amigo en común contactó con él y la próxima semana van a quedar para hablar, este chico le dijo que nunca había experimentado nada similar a lo que le sucedió en Puerta del Sol.

Con todo esto quiero decirte que no dejes que el desanimo sea una excusa, dejate usar por Dios, escucha al Espíritu Santo y déjate guiar por Él. Cosas maravillosas ocurren cuando obedecemos Su voz!!!