4o Viaje “Cómo los Discípulos” – Segovia

10290659_10152354957673618_7549982137309086775_nHa pasado casi un año desde que hicimos el último viaje “Cómo los Discípulos”. Este año tenía en mi corazón volver a hacer un viaje como el que Jesús diseñó para sus 12 y luego para sus 70 discípulos, donde los envió sin dinero, sin comida, sin mochila.. con las instrucciones de anunciar que el reino de Dios se había acercado y sanar a los enfermos que encontraran.

Si pudiera ponerle título a este viaje lo llamaría “El poder de la intercesión”. Fue el primero de los cuatro viajes donde teníamos un equipo de más de 20 intercesores orando por las 10 personas que viajamos. Fue realmente increíble ver cómo la atmósfera espiritual cambia cuando hay un respaldo de oración. Nunca habíamos experimentado tanta apertura en la gente como en este viaje y estamos seguros que fue por el poder de la oración que había detrás.

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Me estás poniendo muy nervioso

voces que clamanEsta tarde después de descansar un poco tras la comida, Brittney y yo queríamos salir a predicar a una plaza que está muy cerca de nuestra casa. Antes de salir le preguntamos al Espíritu Santo que nos mostrara con quién quería que compartiéramos y estas son tres cosas de algunas que nos mostró: un polo color verde limón, el nombre “Carmen” y vestido rojo. Sigue leyendo

La generación sin nombre

vocesqueclamanLa fama de Juan el Bautista se había divulgado por toda la región y los judíos querían saber quién era el hombre que estaba sacudiendo la consciencia de las personas con el mensaje de arrepentimiento;  así que enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen.

Lo primero que hizo Juan el Bautista al verles fue decirles que él no era el Cristo que el pueblo estaba esperando. Pero los judíos no se conformaron con esa respuesta porque querían ponerle un título, un cargo, una posición.. entonces le preguntaron: ¿Eres tú Elías? Juan respondió: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y Juan volvió a responder: No. Le dijeron: ¿Pues quien eres?.. ¿Qué dices de ti mismo?  Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto. Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.

A los sacerdotes y levitas que habían ido a hablar con Juan no les gustó esa respuesta, y le dijeron que por qué estaba bautizando si él no era el Cristo, ni Elías ni el profeta.

La misión de Juan el Bautista no era tener un título sino preparar el camino para que Jesús fuera levantado y las personas fueran atraídas a Él.  Una voz sin nombre dispuesta a clamar en el lugar de mayor incomodidad: el desierto.

Creo que la generación que Dios está levantando hoy en día es una generación con el mismo corazón que Juan el Bautista, una generación que no se interesa por títulos ni posiciones, sino por ser la voz que clama en sus ciudades, en sus lugares de trabajo, en las calles y plazas.. una generación anónima pero con una voz que no se calla llena del poder del Espíritu Santo.

No podremos ver el reino de Jesús establecido en nuestros países si esperamos a que el evangelista conocido venga a un estadio a predicar..  no se trata de un hombre predicando en un estadio sino de una iglesia que clama en las calles, de cada uno de nosotros siendo voces y luz que alumbra nuestro alrededor.

¿Cómo puede Dios multiplicar los panes?

ImageHace unos días, mi amiga Cristina me contó un testimonio de algo que le ocurrió el día que fue a repartir bocadillos en la calle. Realmente me impresionó ver un aspecto más del carácter de Dios, que nunca deja de sorprendernos con su poder y gracia. Le pedí que escribiera la historia para poder compartírosla.. así que aquí la tenéis, disfrutad:

“Cada quince días salgo con un grupo de mi iglesia local a repartir bocadillos y pasar tiempo con la gente que está viviendo en la calle. Estando a punto de salir por la puerta de mi casa, me quedé mirando el reloj… Aún me quedaba tiempo para hacer un par de bocatas, así que salí a comprar lo que necesitaba.

Cuando regrese a casa, mientras preparaba los cuatro bocadillos… me quedé mirándolos y con la mirada fija ahí, me vino un pensamiento: ¿Cómo haría Jesús para multiplicar los bocadillos? Jesús, ¿cómo lo hiciste cuando multiplicaste los panes y los peces?

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Conversando con un marroquí

CristoDurante los años que he vivido en Madrid he podido hablar con algunos musulmanes pero nunca había tenido una conversación como la que tuve hoy con Abel, un chico marroquí de 20 años.

Abel nos ha escuchado predicar en la calle algunas veces y hoy, mientras iba a su trabajo, se detuvo a escucharnos predicar. Fue entonces cuando comencé a hablar con él.

La conversación que tuve con él es un poco larga y he querido transcribirla con el mayor detalle posible, así que te tomará algunos minutos leerlo, pero te animo a que llegues hasta el final de la conversación. ¡Es muy alentador!

Después de presentarme y preguntarle su nombre, le hice la siguiente pregunta:

Abel, ¿tú crees que si murieses hoy irías al cielo?
Sí, iré al cielo. – respondió Abel
¿Cómo estás tan seguro de qué entrarás al cielo?
Porque conozco a Dios. Todos iremos al cielo y luego seremos juzgados.

Nunca había escuchado el concepto de que seremos juzgados después de ir al cielo, pero ya que me había hablado del juicio, le dije:

– Tienes razón, todos seremos juzgados, pero el juicio es para saber si iremos al cielo o no. ¿Conoces las leyes por las cuales seremos juzgados en el juicio?– Sí, las conozco.

Le hablé acerca de dos mandamientos y me dijo que sería culpable por haberlos roto. Su cara cambió, había convicción de pecado sobre él.

– Abel, ¿a dónde irán los culpables en el día del juicio?
– Al infierno. – respondió sin dudar.
– ¿Te preocupa? – le pregunté.
– Sí, me preocupa. – respondió con timidez.
– ¿Qué pensarías de alguien que quisiera recibir tu castigo para que no vayas al infierno?
– ¿Quién podría hacerlo?

La pregunta de Abel me conmovió, sabía que algo en su corazón estaba siendo tocado. Le respondí:

– Abel, yo no podría pagar por ti. Yo soy culpable igual que tú. Tendría que ser alguien que nunca hubiera pecado, ni una sola vez, en toda su vida, alguien perfecto dispuesto a recibir tu castigo.– ¿Quién es? – Me preguntó nervioso, deseando escuchar el nombre de la persona que podría tomar su lugar.
– ¿Estás seguro que no sabes de quién hablo? – le pregunté
¿Jesucristo? – me respondió

El hecho de que supiera que estaba hablando de Cristo me dio mucho gozo.  Comencé a explicarle lo que Cristo hizo por él cuando murió en la cruz y cuando resucitó. Le hablé del arrepentimiento de pecados y de poner toda su confianza en Cristo.. y cómo Cristo era el único que podía salvarlo. Entonces me hizo la siguiente pregunta:

– ¿Por qué hay que pedírselo a Cristo y no a Dios?

Me quedé en blanco por un momento, no me esperaba su pregunta, pero tenía todo el derecho a preguntarse por qué le pedimos perdón a Cristo y no a Dios, ya nadie le había dicho que Cristo es Dios, entonces le dije:

– Cristo es Dios. Cristo es la imagen visible de Dios. Dios se hizo hombre para poder ocupar tu lugar. Dios pagó por tus pecados en la cruz. Como tú sabes, Abel, sangre es necesaria para  perdonar pecados, pero en la tierra no había nadie que tuviera sangre inocente que pudiera perdonar el pecado de los hombres.. por eso Dios vino a la tierra para dar su propia sangre por nosotros.

Abel estaba sorprendido. Me preguntó por qué estaba en la calle hablando de Cristo con las personas. Le conté mi testimonio y cómo Cristo es el único que pudo cambiar mi corazón de verdad y arrancar de raíz mi pecado. Entonces le pregunté:

– Abel, ¿quieres conocer a Cristo?

Después de pensarlo un par de segundos, me dijo: Sí, quiero conocerlo.

Abel, ¿me dejarías hacer una oración ahora y pedirle a Cristo que se revele a tu vida?
– Sí

Oré por él y algo en su espíritu fue tocado. Al terminar de orar me dio las gracias y se despidió para ir a su trabajo.

Esta conversación me impactó mucho y os pido que oréis por Abel. Creo que Dios quiere revelarse a él mucho más de lo que nosotros queremos, así que oremos que los ojos de Abel sean abiertos y pueda ver la luz y gloria del Rey Jesús. También aprovecha este tiempo para orar por la comunidad musulmana que vive en tu ciudad, intercede por ellos, pídele a Dios que traiga revelación de Cristo sobre ellos y que se rompa todo poder del Islam sobre sus vidas, en el nombre de Jesús.

Orar por enfermos NO es reiki

Captura de pantalla 2014-02-04 a la(s) 18.03.37Este año he conocido a dos personas en la calle que me han dicho que orar por enfermos es reiki, una práctica budista que enseña a poner manos en distintos puntos del cuerpo sobre enfermos para sanarlos. Les quiero contar la primera experiencia para aclarar que orar por enfermos NO ES REIKI.

La primera semana de enero estuve predicando en un congreso de jóvenes en Barcelona, y el último día del congreso salimos a la calle más o menos 50 jóvenes para predicar la cruz y orar por enfermos. Mi amigo Eric estaba hablando con un hombre, quien en algún momento de la conversación dijo algo así como “tengo que ver para creer” refiriéndose a su ateismo (hasta ese momento no habíamos dicho nada de que orábamos por enfermos).

Pasados más o menos 20 minutos nos ibamos a despedir de él cuando le preguntamos si de casualidad tenía algún dolor físico en el cuerpo. Nos dijo que había tenido un accidente en el trabajo y tenía varios meses con dolor en el hombro. Le preguntamos si nos dejaba orar por él y entonces me dijo: “Claro, eso que llamas orar por enfermos en realidad es reiki, cuando impones tus manos para sanar.”

Cuando escuché el comentario del hombre me enfadé muchísimo y le dije: Orar por enfermos no es reiki. Aunque Cristo nos enseñó que pusiéramos las manos sobre los enfermos para sanarlos, Cristo también sanó de muchas otras maneras, no solo poniendo manos sobre enfermos, sino de muchas otras formas, porque Cristo sana de la manera que Él quiere.. puede hacer lo que le de la gana porque Él es Dios, así que no voy a poner mis manos sobre ti, solamente voy a decir la palabra.”

Después de que oramos por el hombre su hombro fue completamente sano y el hombre sorprendido dijo: “¡Esto es de Dios! Ya no me duele! Tenéis que orar por mi cuñada y hablar con mi amigo que es ateo. Tengo que pensar en todo lo que me habéis dicho antes porque esto me hace plantearme de nuevo todas las cosas.”

Esa experiencia me sirvió para recordar que no se trata de una técnica ni de un método, sino del poder y amor de Cristo. No se trata de poner manos o decir una palabra, sino de entender que Cristo es el autor de salvación, y que Él sana de la manera que Él quiere, que todo el poder es suyo y que no podremos nunca meter a Dios en un cajón. Él nos ha dado poder y autoridad para sanar en Su Nombre, se trata del nombre más poderoso y glorioso, del que llevó nuestro dolor y enfermedad en la cruz. Te animo a que sigas orando por enfermos y que tu fe crezca más y más en el nombre de Cristo.

Dos cosas que Cristo hizo y a la iglesia moderna se nos ha olvidado

Captura de pantalla 2014-01-12 a la(s) 19.50.25Esta tarde mientras leía el evangelio de Juan, un pasaje resonó muy fuerte en mi corazón:

Juan 7:37 “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.”

La fiesta de los tabernáculos se celebraba en Judea, una región donde querían matar a Jesús (lo sabemos en el principio del capítulo 7 de Juan). El simple hecho de ir a Judea a la fiesta mostraba que Cristo no se dejó intimidar por los fariseos que querían matarle.

A la mitad de la fiesta, Jesús estuvo enseñando públicamente en la sinagoga (Juan 7:14). Pero en el último día, el más importante (Juan lo llama “el gran día de la fiesta”), Jesús hizo dos cosas que se nos ha olvidado a la iglesia moderna: ponernos en pie y alzar nuestras voces.

Este mundo nunca podrá beber el agua de vida si nosotros no dejamos de calentar nuestras bancas en las iglesias. Ponernos en pie significa salir a las calles, dar la cara, no quedarnos solo en nuestros locales. Alzar la voz significa dejar de vivir un cristianismo silencioso y proclamar públicamente que Cristo es el único que quita la sed.

Cristo nos dio ejemplo en todo. No se dejó vencer por el temor o la vergüenza. Él sabía que entre la gente había personas que querían matarle, pero también sabía que había muchos sedientos que necesitaban beber de Él. En nuestras ciudades hay miles de sedientos que no saben que Cristo es el agua que quita la sed. Se que cuesta vencer nuestro temor… requiere morir a nuestra comodidad el ponernos de pie y alzar nuestras voces.. pero por amor a este mundo, por amor a los sedientos, no vivas en silencio calentando las sillas de tu iglesia local.  Iglesia, te ruego que sigas el ejemplo de tu Rey,  sal a las calles y levanta tu voz.