Testigos de la luz

Hubo un hombre enviado por Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino un testigo de la luz. – Juan 1:6-8

Uno de los mayores privilegios de la vida cristiana es que podemos ser testigos de la luz. Esa fue la misión de Juan el Bautista. Su mensaje fue tan potente y lleno de poder que muchas personas pensaron que él era el mesías. En ese momento tuvo que decir claramente que él no era el mesías sino un simple mensajero que iba delante de Cristo.

Es muy importante darnos cuenta que nosotros somos testigos de alguien mucho mayor que nosotros. Juan el Bautista no era la luz, sino un testigo de la luz. Para poder ser testigos es necesario conocer bien los hechos que vamos a testificar. No podemos ser testigos de la luz si no conocemos la luz. No podemos mostrar la luz de Cristo a ninguna persona si antes no hemos sido llenos de esa luz. Quiero compartir contigo tres consejos para que puedas ser testigo de la luz:

1) Cuida tus ojos –  La lámpara del cuerpo es el ojo.. si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz.  -Mateo 6:22. La versión de The Message dice que nuestros ojos son las ventanas de nuestro cuerpo. Es por nuestros ojos donde entra luz u oscuridad a nuestras vidas.

2) Lee la BibliaLámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino. – Salmos 119:105. La palabra nos va a dar luz para poder vivir en luz.

3) Sigue a JesúsYo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de verdad – Juan 8:12. Recuerda que lo más importante es ir a la fuente de toda luz: Cristo. Es en su luz donde vemos la luz. Es a través de Él que podemos ser llenos para poder dar a los demás. Sigue sus palabras, su ejemplo, su actitud y su corazón.

Pregunta: ¿Tienes algún otro consejo para poder ser testigos de la luz?

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3 comentarios en “Testigos de la luz

  1. La oración. El medio vital para conocer en profundidad a alguien es pasar tiempo juntos y comunicarse. Con Dios es así también. Así que además de cuidar nuestros ojos, seguir su ejemplo y conocerle a través de lo que la Palabra nos dice, un conocimiento personal y “en directo” con Él a través de tiempos de oración es algo que también nos ayuda a ser testigos de luz.

  2. Hermano, nosotros no somos testigos de la luz, sino que somos luz del mundo y sal de la tierra. (Mira Mateo 5, 13-16). Somos templos del Espíritu Santo y parte del cuerpo de Cristo que es la Iglesia, y en católico, diríamos que llevamos a Cristo en el corazón “…23 Jesús le respondió: El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él…” Juan 14, 23; en cuanto que llevamos la llama de Cristo dentro de nosotros somos luz del mundo, sin Cristo no seríamos nada…
    .
    Dios te bendiga.
    .
    Javi

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