La primera misionera

Captura de pantalla 2016-02-01 a la(s) 18.09.10En Juan 4 leemos un pasaje en donde los discípulos fueron a comprar comida en la ciudad de Sicar mientras Jesús esperaba junto a un pozo. Al regresar con la comida, se sorprendieron de encontrarlo hablando con una mujer.

Para ellos no era política ni culturalmente correcto, no solo porque la mujer con la que hablaba Jesús era samaritana (y él judío), también porque en Medio Oriente (aún hoy en día) no está bien visto que un hombre hable a solas con una mujer.

Es probable que los discípulos juzgaran la escena en sus corazones. Pero Jesús estaba enseñándonos que debemos compartir el evangelio con todas las personas.

A veces vemos a alguien y juzgamos dentro de nuestro corazón: parece muy duro, o seguro que no va a querer escucharme, o no debería hablar con esa persona porque tiene un determinado aspecto o contexto cultural o religioso…

Pero a nosotros no nos toca decidir a quién debemos predicar… Nuestro llamado es compartir el mensaje de la cruz a toda criatura. El único quien conoce los corazones es Dios.

No menosprecies el poder de tu testimonio. Comparte el evangelio a todas las personas, incluso con aquellas que por su contexto o trasfondo normalmente no te acercarías a hablar.

Lo increíble de esta historia es que aquella mujer samaritana, que no tenía muy buena fama en su ciudad, se convirtió en la primera misionera de Sicar. Un solo encuentro con Jesús la llenó de denuedo para compartir lo que Cristo había hecho en su vida con su pueblo y por su testimonio, muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en Jesús.

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Ryan, el universitario libanés

Hace dos días Brittney me dio un papel donde escribió una imagen que había tenido para mi viaje en Líbano.
FullSizeRenderLa visión que tuvo Brittney era de “una iglesia católica o episcopal, algo parecido a una capilla pequeña, rodeada de árboles. En un monte.. y ahí haremos contactos.”

Esta tarde en Beirut comenzamos a subir una cuesta y llegamos a una universidad, dentro de la universidad encontramos una capilla rodeada de árboles.IMG_2124 Estábamos bastante sorprendidos y sabíamos que Dios quería que habláramos con alguien ahí. Fue entonces cuando conocimos a Ryan, un joven musulmán que está estudiando en esa universidad.

Comenzamos a hablarle acerca del momento que estaremos delante de Dios y todo lo que hemos hecho saldrá a la luz. Ryan era consciente de su pecado y sabía que era culpable. Entonces comencé a hablarle acerca de que había alguien que había ocupado su lugar y pagado por él. Ryan no podía entenderlo y una y otra vez me decía que no era justo que nadie pagara por él. Le expliqué que Cristo es el único que podía pagar por nosotros porque él fue el único que nunca pecó.

IMG_2149Ryan parecía estar confundido por lo que le decía, y se notaba una lucha que tenía en su mente ya que toda su vida le enseñaron que nadie puede pagar por ti. La verdad es que una vez más me di cuenta que si el Espíritu Santo no nos revela a Cristo como Salvador nunca podremos verlo por nosotros mismos. Le ofrecí un Nuevo Testamento a Ryan y para mi sorpresa lo aceptó! Lo abrió y comenzó a leer, aunque sus amigos llegaron en ese momento.

Por favor ayúdenme a orar para que el Espíritu Santo siga convenciéndolo de su pecado y para que tenga hambre por leer el Nuevo Testamento que le dimos. Sabemos que a nosotros nos tocó sembrar en su vida pero solo Dios puede dar el crecimiento.

Nada se compara a compartir el mensaje de la cruz con otras personas. Y aunque no siempre nos toca ver el fruto, sabemos que Su Palabra ¡nunca vuelve vacía!

Cristo no es un producto que se vende

Recuerdo algo que ocurrió el primer año que le entregué mi vida a Cristo. Tenía muchas ganas (y sigo teniendo) de que las personas experimentaran la misma libertad que Cristo me había dado, pero no tenía idea de JESUScómo hacerlo.

Un día, una amiga a la que le había dicho que era cristiano me llamó llorando por teléfono. En seguida le pregunté qué había sucedido y me dijo que su novio la había dejado y estaba destrozada emocionalmente.

No sabía muy bien qué responder y lo único que se me ocurrió decirle fue si me dejaba orar por ella. Me dijo que sí y entonces oré que Jesús la consolara en medio de esa situación tan triste. Después de orar por ella, me dijo que se sentía mejor y me dio las gracias.

Aproveché el momento para invitarla a la iglesia local donde asistía y me dijo que vendría el siguiente domingo.  Efectivamente, el siguiente domingo vino a la iglesia y también el siguiente domingo después de ese. Yo estaba muy contento por ver a mi amiga venir a la iglesia a escuchar la palabra de Dios. Sin embargo, el tercer domingo ya no vino. La llamé por teléfono para preguntarle cómo estaba y me dijo que estaba muy bien… “muy feliz” porque ahora tenía “otro” novio.

Yo me sentí terriblemente triste y decepcionado.. no entendía en ese momento que mi amiga pudiera olvidarse de Cristo tan rápido, pero años después me di cuenta que a mi amiga nunca le hablé acerca del “Cordero de Dios que quita el pecado”. Solo le hablé de alguien que podía quitar su tristeza temporal, pero nunca de las consecuencias eternas de su pecado, por lo tanto ella nunca pudo conocer a Cristo como Salvador.

Algunas veces hemos cometido el error de presentar a Cristo como si fuera un producto que se vende: Ven a Jesús, pruébalo, verás como te hace la vida mejor, te hace sentir más feliz, más pleno, además viene con un año de garantía y si no te gusta lo puedes devolver. Otras veces cometemos el error de presentar a Cristo como si fuera Papa Noel (o Santa Claus para los americanos): Dale tu corazón a Jesús, pórtate bien durante el año y te va a dar los regalos que le pides.  O incluso como si fuera un hombre solitario buscando amigos: Pobrecito Jesús, mira como está tocando a la puerta de tu corazón… ábrele la puerta porque está muy solito.

Pero la realidad es que Cristo no vino a hacernos la vida más cómoda sino a salvarnos de nuestra maldad. Cuando entendemos que nuestro mayor problema es el pecado, entonces podremos adorar a Cristo como el Cordero de Dios, y podremos permanecer firmes en los momentos de dificultades y tribulaciones, sabiendo que el Hijo de Dios nos rescató de una muerte eterna y por lo tanto nuestra gratitud y nuestra adoración también serán eternas. Pero si solo vemos a Jesús como “un producto” que quita nuestros problemas temporales, nuestra adoración y rendición serán meramente temporales, y cuando vengan los momentos difíciles y las tormentas de la vida, no permaneceremos fieles.

Te animo a presentar a Cristo de una manera clara, como el Cordero de Dios que quita el pecado, no como el psicólogo que quita la tristeza ni como el economista que te ayuda a superar tu crisis económica.

Cristo murió la muerte más terrible porque nuestro pecado es terriblemente destructivo y el mayor problema de la humanidad. Por eso Dios, lleno de infinito amor, nos dio un Salvador capaz de borrar todos nuestros pecados y perdonarnos para siempre.

Arturo, el taxista

taxi-2014Ayer me subí a un taxi en la Ciudad de México para ir a casa de mis padres. En el primer semáforo en rojo, el conductor sacó un libro que hablaba de la historia de Noé y el arca. La verdad es que me llamó mucho la atención y le pregunté al conductor:
Disculpe, ¿usted es cristiano?
Así es – me respondió el taxista
¡Qué bien! – Me alegré mucho de saber que el conductor era cristiano, pero al mismo tiempo recordé que hay muchas personas que asisten a iglesias cristianas pero que aún no han tenido revelación de la cruz, así que comencé a hablar con él para saber “dónde” se encontraba.

Durante mi conversación supe que el conductor se llamaba Arturo y que asistía a una iglesia… comencé a hablarle sobre la eternidad y cuando le pregunté a dónde iría si muriera esa noche, me sorprendió su respuesta: Sigue leyendo

Conversando con Thomas Antoine

PARISBrittney y yo llegamos a París un día después del atentado al periódico francés Charlie Hebdo. Teníamos planeado predicar al aire libre en el centro de París el viernes por la tarde pero después de tales acontecimientos y del estado de shock que se respiraba en París decidimos que lo más prudente era no hacerlo.

Sin embargo, nuestra oración es que Dios nos permitiera tener encuentros divinos y que pudiéramos sembrar el evangelio en la medida que Dios nos permitiera.

Conocimos a Thomas Antoine fuera de la emblemática iglesia de Notre Dame, él estaba sentado fumando un cigarillo cuando nos acercamos a él y comenzamos a hablarle: Sigue leyendo

La cosecha se acerca a Turquía

turquia1A pocas semanas de terminar nuestro tiempo en Turquía, hoy he tenido un encuentro muy especial con Ahmet (nombre en clave), un hombre que entró al local de la iglesia durante nuestra reunión semanal de alabanza. Esto es un resumen de lo que me ha dicho:

Cuando nací me hicieron musulmán, pero yo nunca elegí serlo. El Islam nos enseña que tenemos libertad para elegir cualquier creencia, pero si decides ser cristiano te matan. Yo no quiero seguir a Alah solo porque me enseñan a tenerle miedo. Yo quiero seguir a Dios porque verdaderamente le amo. Trabajo en las fuerzas aéreas y entrar en una iglesia cristiana podría significar perder mi trabajo, pero después de mucho tiempo de pensarlo, he decidido que no me importaría perder mi trabajo si conozco al Dios verdadero. Quiero conocer a Dios de verdad.  Sigue leyendo